La increíble ruta austral: recorrer los diez países del trópico de Capricornio

Un reto que se puede convertir en la mayor aventura de tu vida

José Miguel Barrantes Martín
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Foto: pawopa3336 / ISTOCK

La mayor parte de los países del mundo se encuentran en el hemisferio norte. Tal es así que, mientras que por encima del trópico de cáncer – el paralelo que delimita la zona intertropical en la mitad superior del globo terráqueo – se sitúan setenta y tres países, tan solo cuatro lo hacen por debajo del trópico de capricornio – el paralelo que delimita la zona intertropical en la mitad inferior -. Uruguay en Sudamérica, Lesoto y el Reino de Eswaitini (antiguo Reino de Swazilandia) – la última monarquía absoluta de África – en el gran continente de nuestros ancestros homínidos y Nueva Zelanda, representando a Oceanía, son los únicos casos que cumplen esta regla.

Lesoto es uno de los pocos países del mundo que se encuentran al sur de trópico de Capricornio
Lesoto es uno de los pocos países del mundo que se encuentran al sur de trópico de Capricornio | HannesThirion / ISTOCK

Sin embargo, diez países son cruzados por el paralelo situado a 23° 7′ latitud sur. Diez países que, con solo nombrarnos, nos evocan destinos increíbles, paisajes maravillosos y aventura desbordante.

La ruta austral es una propuesta que conjuga en un solo trayecto todo lo que podamos imaginar que comprenda el viaje de nuestras vidas. Un reto equiparable a dar la vuelta al mundo con la característica de hacerlo íntegramente a través del hemisferio sur.

Impregnando nuestras mentes de hemisferio sur

Nos encontramos en el hemisferio sur, en el límite meridional de la zona intertropical, donde la Tierra acoge más de las terceras partes de la biodiversidad del planeta.

Aquí, en esta mitad del mundo, donde el verano comienza en diciembre - al contrario de lo que ocurre en el hemisferio boreal -, se da la particularidad de que los rayos del sol, justo en el solsticio de este mes, caen completamente perpendiculares a la Tierra.

Un hecho que, quienes viajan hasta estas latitudes durante estas fechas, suelen convertir en atracción turística al no proyectar sombra los objetos, como bien saben en Huacalera, un pueblo de la provincia de Jujuy, en Argentina, donde un famoso cartel que indica el paso del Trópico de Capricornio se acompaña de un reloj solar conocido popularmente como “el monumento sin sombra”.

El Hornocal , Jujuy, Argentina
El Hornocal , Jujuy, Argentina | Javier Dall / ISTOCK

Al igual que en Jujuy, las provincias de Salta y Formosa, también atravesadas por este paralelo, han incorporado otros carteles distintivos para dar buena cuenta del paso del mismo por su territorio, dado el creciente interés turístico que está despertando como nueva referencia de viaje.

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Otros países como Namibia, en plena carretera desierta entre las poblaciones costeras de Walvis Bay y Swakopmund, también quisieron dejar constancia de esta presencia de la línea imaginaria, regalándonos también un cartel que se ha convertido en una típica estampa mundial del Trópico de Capricornio.

Cartel del Trópico de Capricornio, en Namibia
Cartel del Trópico de Capricornio, en Namibia | steve_is_on_holiday / ISTOCK

Otro de los más populares, igualmente en una carretera aislada, se sitúa en el oeste de Australia, país donde este paralelo es tomado como parte de su esencia. Tal es así que, en algunos lugares, se ha convertido en una pura atracción turística y los viajeros acuden a ellos únicamente con la motivación de hacerse una foto junto al punto que marca su paso, como ocurre en Rockhampton, una población que ha cobrado fama por ello.

Completan la lista de los países de la ruta, que siguen alrededor del mundo el Trópico de Capricornio junto a Argentina, Namibia o Australia, Chile, Paraguay, Brasil, Botsuana, Sudáfrica, Mozambique, Madagascar y Australia.

Madagascar, Trópico de Capricornio
guenterguni / ISTOCK

Un viaje evocador que nos sorprenderá al descubrir espacios y lugares de estos territorios que no hubiéramos imaginado, escapando en la mayoría de los casos de los destinos más populares de estos países.

Lugares sencillamente increíbles

Comenzando la ruta en Chile ya podemos vislumbrar muy pronto las maravillas que nos esperan por delante. En plenos dominios del desierto de Atacama, se abren ante nosotros unos parajes completamente inhóspitos que discurren hacia el este desde el sur de la ciudad de Antofagasta.

Una región custodiada por la presencia de los Andes en la que la acusada aridez ha creado unos paisajes impresionantemente bellos que parecen de otro planeta, como los que podemos admirar en el Parque Nacional Llullaillaco, a altitudes que no bajan de los 3500 metros de altitud y que llegan a alcanzar los 6739 del cerro que da nombre al parque, un volcán que marca la frontera con Argentina.

Parque Nacional Llullaillaco
Parque Nacional Llullaillaco | Raul Salas / ISTOCK

A partir de la cumbre del Llullaillaco, toda una serie de salares se abren ante nuestras miradas, con extensiones vastísimas de este tipo como el lago salar de Arizaro, el mayor depósito salino de Argentina y el cuarto en Sudamérica, donde el cono de Arita pareciera emerger del subsuelo como una aparición extraterrestre.

La provincia de Salta nos ofrece una transición hacia tierras mucho más fértiles para darnos paso a Paraguay, país que atravesamos dejando a nuestros pies su capital, Asunción, y llegando a su borde fronterizo oriental, donde nos aguarda la ecorregión de la Selva Paranense – llamada así por el curso del río Paraná -.

Panamá, bosque
Paulina Sanchez / ISTOCK

En esta zona se encuentra la Reserva Natural del Bosque Mbaracayú, formada por la Cuenca Alta del río Jejuí, Reserva de la Biosfera de la Unesco. Al noroeste de esta área protegida nos topamos con uno de los lugares más bonitos de todo Paraguay, el salto Karapá o Carapá, una preciosa cascada en mitad de la selva virgen, y que nos anuncia la cercana presencia del territorio brasileño, a poco más de un kilómetro.

Ya en Brasil, cruzamos el Estado de Paraná y llegamos a Ponta Rossa, al noroeste de la conocida ciudad de Curitiba. Muy cerca de la población de Ponta Rossa comienza el Parque Estatal Vila Velha, un lugar imprescindible debido a sus impactantes formaciones de arenisca, esculpidas con formas caprichosas a lo largo del tiempo.

Damos ya el salto hasta África, donde Namibia nos recibe con uno de sus lugares más espectaculares e icónicos del país, como es el Parque Nacional de Namib-Naukluft, con algunas de las dunas más altas del mundo, como las del Puerto Histórico de Sandwich, o joyas paisajísticas como el salar de Sossusvlei - con las siluetas de los árboles creando un ambiente fantasmagórico - que, aunque nos obligue a desviarnos ligeramente hacia el sur, merece sobradamente la pena.

 Parque Nacional de Namib-Naukluft
Parque Nacional de Namib-Naukluft | Anastasiia Shavshyna / ISTOCK

Desde Namibia seguimos ruta hacia Botsuana para adentrarnos en una África de animales salvajes y amplias llanuras, llegando hasta la Reserva de caza del Kalahari Central, el célebre desierto de los bosquimanos, que atravesara por primera vez el explorador británico David Livingstone en 1849, para pasar después a Sudáfrica y continuar dándonos un “baño” de fauna salvaje en el Parque Nacional Kruger.

Después de paisajes infinitos y animales salvajes por doquier, no podemos imaginar una mejor manera de despedir al continente africano que hacerlo en Mozambique junto al océano Índico, en el distrito de Vilanculos, un destino desde donde podemos aventurarnos a conocer el archipiélago de Bazaruto, un verdadero paraíso de seis islas que fue constituido Parque Nacional en 1971 y que se trata de uno de los grandes tesoros de la parte oriental del continente.

Bazaruto
Bazaruto | JamesHarrison / ISTOCK

Más hacia el este emerge de las aguas del océano Índico la que es la cuarta isla más grande del mundo, Madagascar, un universo de especies endémicas y paisajes increíbles donde, siguiendo la ruta del Trópico de Capricornio, podremos admirar los bosques de manglares en la región de Atsimo-Andrefana, hacia el norte de Toliara, llegando hasta Ifaty para adentrarnos en el Bosque de los Baobabs, un lugar muy poco conocido que no tiene nada que envidiar a los puntos más populares de la isla a los que se llega para admirar estos árboles.

Avenida de los Baobabs, Madagascar
Avenida de los Baobabs, Madagascar | jeu / ISTOCK

Y llegamos finalmente a Australia, donde los más aventureros tienen ante sí la inmensidad de la parte central de la gran isla, donde los colores ocres tan característicos de esta parte del mundo son la nota predominante. El Parque Nacional MacDonne Oeste nos sirve como área de referencia para tomar el sendero de Larapinta y descubrir rincones de gran belleza como la laguna de Simpson.

Desde allí, quienes no puedan dejar escapar la oportunidad de conocer el gran icono aborigen de Australia, el Uluru o Ayers Rock, se encuentra a unos, relativamente cerca, quinientos kilómetros hacia el suroeste.

Y, como última parada, nos espera la ya mencionada Rockhampton, en Queensland, a un paso del mar del Coral, donde será inevitable hacernos una foto en la célebre placa que deja constancia del paso del Trópico de Capricornio, en el Centro de Visitantes.