Huesca, la Puerta de los Pirineos

Verde, monumental, colmada de historia y de leyendas, Huesca es, sorprendentemente, una urbe moderna. La Puerta de los Pirineos resulta el destino perfecto para los viajeros más inquietos.

Irene González
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Huesca es una ciudad de leyendas e historia, la urbe ideal para los caminantes más incansables. Atesora un rico pasado milenario y un aire hospitalario que emana del carácter cordial de los oscenses. Su origen se remonta más de 2.000 años atrás, en la antigua Bolskan celtíbera, en territorio de los suessetanos que fue destruido por el pretor romano Aulo Terencio Barron. Aunque el funcionario romano respeto la ciudad, la cambió de nombre y pasó a llamarse Osca. Gracias a su ajetreada historia posee un considerable patrimonio histórico, porque por ella pasaron la cultura íbera, romana, visigoda, musulmana y cristiana, que dejaron una potente impronta en la ciudad. A pesar de ser una de las capitales de provincia con menor población en nuestro país, es una ciudad sorprendentemente moderna.

Su configuración urbana y sus cortas distancias, permiten pasear y disfrutar de sus calles, parques, plazas y de su casco histórico, que guarda monumentos sobresalientes. Huesca rebosa plazoletas, museos, murallas y también una rica gastronomía, que se puede saborear en cualquier tasca de cualquier esquina. A pesar de ser la Puerta de los Pirineos, con sus límites urbanos rozando las lindes de las sierras exteriores pirenaicas, la capital oscense es una gran desconocida que se alza en una gran depresión cerrada por pequeñas elevaciones. Por ello, desde hace siglos, se la conoce como la Hoya. Muy cerca está la sierra de Guara con su gran pico de 2.100 metros y, a pocos kilómetros, el paso de montaña de Monrepós.

Rica en leyendas, es una delicia escuchar la de La Campana de Huesca, en el Salón de Justicia del Ayuntamiento. Aquí, además, puede contemplarse el lienzo que representa el famoso mito de la purga que Ramiro II hizo entre sus nobles. El rey les cortó la cabeza uno a uno. Otras fábulas, como la de Pyrené y la de San Jorge, son parte viva de la Puerta de los Pirineos.

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Maravillas del Casco Viejo

El lugar ideal para tomar el pulso a Huesca, es su Casco Viejo. En pleno corazón de esta zona cargada de historia, está la Catedral de Santa María de Huesca, del siglo XIII, iniciada en tiempos de Jaime I de Aragón, y con un gótico espectacular. Justo frente, el Ayuntamiento del siglo XVI. Al norte, en la Plaza de la Universidad, su rico Museo, ubicado en el antiguo Palacio de los Reyes de Aragón, del siglo XII, puro hogar de leyendas.

Murallas y Conventos

Al norte del Casco Viejo está el Puente de San Miguel, de 1.912, una de las primeras construcciones de hormigón armado del país. Y cerca se alza la Torre del Amparo, la única de las casi cien que tenía la antigua muralla levantada en el siglo IX por los musulmanes. Conserva La Porteta, una de las nueve por las que se accedía a la ciudad medieval. Cerca, está el Convento de San Miguel, del siglo XII.

De color verde

Imprescindible un paseo por el Parque Miguel Servet, un paraíso de más de 70.000 metros cuadrados, y más de 1.600 árboles de casi 70 especies diferentes, y 50 clases de arbustos, toda una joya.  Este pulmón verde acoge interesantes monumentos con como las Pajaritas, emblema de Huesca, la estatua de los Reyes de Aragón, o el quiosco de música.

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San Pedro el Viejo

San Pedro el Viejo es uno de los conjuntos más importantes del románico aragonés. Esta maravilla del siglo XII, de la que se conserva la iglesia y el claustro del antiguo monasterio, es ineludible si se quiere entender Huesca. Es Monumento Nacional desde 1885 y alberga, además, los sepulcros de los Reyes Alfonso I el Batallador y Ramiro II el Monje.

Coso Bajo

Ineludible también recorrer parte del Coso Bajo, una de las calles principales del centro de Huesca. Desde aquí hay que acercarse a la Basílica de San Lorenzo, construida sobre una iglesia gótica durante el siglo XVII. Y hacia el sur hay que disfrutar del Palacio de Villahermosa con un precioso artesonado del siglo XIV.

Huesca moderna y modernista

El Casino, de principios del siglo XX, es una de las mejores muestras del modernismo arquitectónico en la ciudad. Muy cerquita, se encuentra la Diputación que posee una sala dedicada a Antonio Saura, uno de sus más ilustres vecinos. Saura decoró el techo del hall de entrada al con un tremendo mural de unos 200 metros. Y esenciales son el Palacio de Congresos y el Centro de Arte y Naturaleza.

Alrededores de película

Puerta de los Pirineos además posee unos alrededores cargados de magia. La ruta Castillo de Loarre y Bolea se descubre una fortaleza de película donde Ridley Scott rodó El reino de los cielos. Además cerca se encuentra la Colegiata de Bolea, erigida sobre la antigua fortaleza árabe. Otro camino lleva a Ayerbe, donde Ramón y Cajal pasó parte de su infancia. Y muy cerca están los Mallos de Riglos y sus buitres.