Hoteles con vistas

Si muchos de los que sueñan con huir del mundo supieran que recorrer cinco kilómetros de pista no asfaltada bastan para alcanzar la paz total, no dudarían en salir corriendo para convertir sus deseos en realidad. Al final de esta pista hay, a veces, verdaderos refugios de montaña en los que pasar algunas de las jornadas más tranquilas de nuestras vidas. Esas jornadas que a menudo se necesitan para desconectar de estrés diario y para conocernos a nosotros mismos. Estos son algunos de esos hoteles que hacen posible una conexión total entre cuerpo y alma y que, además, cuentan con unas vistas provilegiadas.