Hội An, la bucólica ciudad de los farolillos donde podrás hacerte un traje a medida

Este bello enclave colonial, ubicado en el centro de Vietnam, permite adentrarse en templos budistas, cruzar puentes japoneses y recorrer calles flanqueadas por casas tradicionales donde hoy se asientan encantadoras tiendas y cafeterías.

Su casco histórico ha sido reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, descubre una de las joyas vietnamitas más curiosas.
Su casco histórico ha sido reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, descubre una de las joyas vietnamitas más curiosas. / Istock / tawatchaiprakobkit

Cada noche, cientos de farolillos, de distintas formas y colores, se encargan de encender la magia en las calles de Hội An. Paseo contemplando las galerías apagadas de Đường Phan Bội Châu, la “rue” de las artes, vía principal del antiguo barrio francés, que discurre en paralelo al río Thu Bồn. Hace 11 años huía de esta misma calle, en dirección a la isla vietnamita de Phu Quoc, ante una inminente inundación provocada por el tifón Haiyan.

La visita se me hizo corta y desde entonces buscaba un momento para regresar a estas calles de amarillos desvencijados. Ahora, los tonos mostaza de las casas lucen resplandecientes, como si los pintaran cada tarde. Y es que, esta perla histórica se ha convertido en uno de los destinos imprescindibles del país, pero su esencia sigue presente, aunque mutando para adaptarse a los tiempos. 

La pequeña ciudad costera vietnamita de Hoi An es perfecta para ver amanecer.

La pequeña ciudad costera vietnamita de Hoi An es perfecta para ver amanecer.

/ Rob Whitworth/Corbis

En el silencio de la noche, un pequeño monzón irrumpe recordándome que las lluvias son también parte del carácter local. Por la mañana, hordas y hordas de turistas se adueñan de las calles subidos a un xích Lô –el tradicional tuk tuk vietnamina-, regateando en sus tiendas y mercados o tomándose fotos frente al famoso Puente Japonés. Esta obra del siglo XVI, cubierta por un techo de madera tallada y adornada con esculturas, une el barrio chino y el japonés. En su día, cruzarla no tenía ningún coste, pero actualmente una señora, situada en el acceso, exige una entrada. Es uno de los peajes de la reciente fama de Hội An como parte de la gran cantidad de circuitos turísticos de un día desde Hue. A pesar de ello, no son muchos los turistas que hacen noche en la ciudad, perdiéndose su momento más especial, cuando se queda a solas ante los naranjas del atardecer que se sumergen en las aguas del Thu Bồn en el preciso momento en que los farolillos encienden la noche. 

Las luces son el símbolo de Hoi An.

Las luces son el símbolo de Hoi An.

/ Istock / Tatiana Terekhina

Para disfrutar de este fascinante museo viviente en todo su esplendor, una opción maravillosa es alojarse en Anantara Hội An. El pasado colonial del cinco estrellas aún se puede sentir recorriendo sus patios y galerías, flotando en su fabulosa piscina o tumbado en la reconfortante cama de la habitación. Al salir de sus estancias, el río Thu Bồn vuelve a hacer acto de presencia acercando la vida de los pescadores que, a sus orillas o a bordo de una barca, recuerdan el pasado de la ciudad congelándola en el tiempo. Uno de los mejores servicios del hotel es el préstamo de bicicletas, que permiten recorrer la zona de una forma tranquila y llena de autenticidad.

Hoi An, Vietnam

Hoi An, Vietnam

/ ISTOCK

Acercarse pedaleando a alguna de las tranquilas playas que se despliegan por el litoral, es uno de los mejores planes en caso de que no llueva. An Bang, la más famosa o Cua Dai, menos frecuentada, son dos de ellas. No destacan entre las mejores de Asia, pero son buenos lugares para ahogar el calor y seguir palpando la vida local, por medio de sus típicas barcas redondas de pescadores.

Así son las típicas barcas redondas de pescadores de Hội An.

Así son las típicas barcas redondas de pescadores de Hội An.

/ Istock / Khoa Nguyen

El arte de Hội An

Reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, el casco histórico de Hội An cuenta con influencias vietnamitas, japonesas, chinas y europeas presentes en su arquitectura, comercios, cultura y gastronomía. Es el resultado de su historia como importante puerto comercial en el sudeste asiático.

La gente descansa en un colorido restaurante cerca del río en la ciudad de Hoi An. Vietnam

La gente descansa en un colorido restaurante cerca del río en la ciudad de Hoi An. Vietnam

/ Istock / intek1

En los bajos de los edificios se reparten establecimientos muy transitados entre los que se intercalan pequeñas cafeterías, coquetas tiendas de artesanía y sastrerías. Es posible elegir entre más de 400 para, en cuestión de horas, hacerte un traje o un vestido a medida confeccionado con seda, el tejido local por excelencia.

Hoi An Casas antiguas de la ciudad. Edificios coloridos con farolillos de seda festivos. Vietnam, patrimonio de la UNESCO.

Hoi An Casas antiguas de la ciudad. Edificios coloridos con farolillos de seda festivos. Vietnam, patrimonio de la UNESCO.

/ Istock / Elena Alex photo

Después de recopilar buenos recuerdos físicos, será indispensable llevarse aquellos intangibles. Hội An es el hogar del bánh mì, un delicioso sándwich hecho con pan blanco y harina de arroz a base de zanahoria, cebolla, cilantro y carne. Está calificado, por muchos expertos culinarios, como uno de los mejores sándwiches del mundo. Para probarlo, no dudes en dirigirte a Bánh Mì Phượng, uno de los establecimientos míticos especializados en este plato. Pero más allá de conquistar el paladar, el mejor recuerdo emocional de Hội An te cautivará a bordo de un barco sobre el río Thu Bồn al atardecer.

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