Historia, pueblos y mitos de Santorini

Existen muchas formas de acercarse a Santorini. Puede uno adentrarse en ella por la polvorienta carretera que sube del embarcadero de ferrys hasta lo más alto del precipicio, donde la isla se aplaca.

Foto: Tim Pannell/Corbis

Historia, pueblos y mitos de la isla perfecta para olvidarse del mundo
Existen muchas formas de acercarse a Santorini. Puede uno adentrarse en ella por la polvorienta carretera que sube del embarcadero de ferrys hasta lo más alto del precipicio, donde la isla se aplaca. O cruzarla en zig-zag en busca de la mejor atalaya posible desde la que contemplar Oia, uno de los pueblos más hermosos del Mediterráneo, sobre todo cuando cae la tarde. Y también, por qué no, anotando en el cuaderno de viaje el nombre de las tabernas recónditas que abren sus puertas allí donde las olas festonean una sutileza de espumas. Pero ninguna de estas incursiones en la que es, por méritos propios, la isla más fotografiada del Mar Egeo tendría sentido si se obviara su historia, esa historia que nos habla de un gran cataclismo telúrico que hizo desaparecer, en el año 1500 a.C., la mitad de Santorini y, con ella, la civilización que la habitaba, emparentada con la minoica, de conocidas preferencias litorales. Platón incluso llegó a creer que la parte de la isla que quedó bajo las aguas tras el hundimiento de la caldera de su volcán era la mismísima Atlántida.
Los visitantes que hoy recorren la isla son menos aficionados a los mitos y más a los locales de jazz y galerías de arte que inundan la elegante Oia y también la capital, Thira, a la que se accede después de subir más de 500 escalones, que se pueden evitar con un funicular. Asomada sobre un precipicio que mira el hueco dejado por el volcán, es casi un escenario de cuento, con casitas blancas y cúpulas azules, puertas de madera labradas y laberínticos pasajes. La medieval Pirgos, Mesaria, el puerto de Acinios, la playa de arena negra de Perivolos, Akrotiri y su recinto arqueológico recién desenterrado de la lava... Lugares para olvidarse del mundo en esta isla en forma de media luna, la joya más preciada de las Cícladas. El sur es llano y fértil. El oeste, escarpado. Las terrazas al borde del abismo son tan habituales como las largas esperas frente al mar para contemplar cómo el sol se hunde en él.

Chromata Hotel. (Imerovigli. 228 602 48 50). Pequeño hotel al borde de la caldera, con espectaculares vistas sobre el mar y una no menos espectacular piscina (doble, desde 192 €).
Restaurante 1800. (Oia. 228 607 14 85). El más famoso de la isla, ubicado en una mansión del siglo XVIII. Cocina mediterránea y amplia selección de buenos vinos griegos.
Oficina de Turismo de Grecia. Quintana, 2. Madrid. 915 484 889.
www.santorini.net