Ibiza: el hechizo de noviembre en la isla blanca

Es el mes del año en el que Ibiza despliega todos sus encantos.Es cuando ofrece las más bellas, adictivas e hipnóticas puestas de sol. Ni te la imaginas en noviembre y, encima, Ibiza es Patrimonio de la Humanidad. Sus calas, sus valiosos yacimientos arqueológicos, sus pequeños pueblos con blancas iglesias, sus atractivos senderos, sus campos de tierra roja y pequeños cultivos; y sus casas coronadas con la cruz de la bruja, resaltan en otoño. 

Irene González
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Llega el tiempo de la tranquilidad y la calma, es el momento de conocer una isla pausada, donde el tiempo se detiene. Noviembre es el mes del año ideal para disfrutar de una isla sin agobios, el mejor momento para explorarla en profundidad y gozar de su increíble riqueza paisajística. 

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Es un recorrido que invita a gozar de sus pequeños pueblos y sus iglesias blancas, y a sumergirse con calma en un mosaico de atractivos senderos, y caminos de montaña. Es cuando Ibiza muestra una de sus mejores caras. Toda la isla se torna verde intensa, y sus árboles parecen brillar más. Con un clima suave, se pueden aprovechar agradables jornadas al sol, tranquilos paseos, o grandes caminatas por el interior de la isla. 

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Es el momento único para disfrutar de Ses Salines, un humedal de un importante valor ecológico, y donde contemplar grandes bandadas de flamencos. En sus alrededores está la iglesia rural de Sant Jordi de Ses Salines del XIV, y las sensacionales torres de defensa del Carregador de la Sal, y la de Ses Portes, ambas del XVI. Otro rincón para detenerse en la costa sur ibicenca es el mirador Es Cubells, que ofrece una impagable vista del litoral y su perfil rocoso.

Y cerca de cala d’Hort, llaman la atención algunas casas con la típica cruz de bruja en las ventanas, un remedio arquitectónico con el que se pretende librar a la vivienda de maleficios. Cerca de Sant Antoni, en Cala Salada, siguiendo el camino de tierra se llega a las inmediaciones de cap Nunó para visitar la cueva del Vi, con interesantes pinturas rupestres.

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Bellísimo también el tramo costero más agreste de la isla, la sierra de Es Amunts, donde su difícil orografía esconde viejas torres de vigilancia usadas antaño para contener los embates de los piratas, y pueblos minúsculos pero cargados de una arquitectura con sabor a tradición. Y no hay que dejar de saborear los tiempos más recientes que ha vivido Sant Carles de Peralta, uno de los más famosos en la época hippy, allá por los años cincuenta, de los que se conserva el mercadillos del sábado en el bar Las Dalias.

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Es el tiempo ideal para cambiar el agobio por una escapada de tranquilidad y silencio en Cala d’Hort , donde la silueta del islote Es Vedrá emerge al fondo de la pequeña ensenada, y donde sobrevuela el halcón de Leonor, que aquí tiene una de las colonias más importantes del Mediterráneo. En la isla blanca se cambia la rutina y el agobio, por tranquilidad y silencio, como ya hicieron en tiempos los antiguos hippies. 

1 Sa Caleta

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Aquí se encuentra el Conjunto Arqueológico de Sa Caleta, una de las maravillas que le ha valido a la isla la declaración de Patrimonio de la Humanidad. Este impresionante poblado fenicio, construido sobre la elevación que domina la cala, supone el testimonio palpable de la presencia de los fenicios a partir del VIII a.de C. El poblado ocupaba toda una lengua de tierra, y representaba una ciudad en miniatura, con barrios repletos de casas separadas por estrechos callejones, y alguna plaza. 

2 Torre des Savinar

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La Torre des Savinar, también conocida como Torre del Pirata, se erige en el lugar más bello de la isla. Se encuentra en el interior de la Reserva Natural de Cala d’Hort, prácticamente colgada sobre un acantilado, y frente a los islotes de Es Vedrà y Es Vedranell. Aunque se proyectó como torre artillera, solo ha servido como atalaya de vigilancia. Este fue el escenario de la novela de Blasco Ibáñez Los muertos mandan, donde el protagonista de la obra, vivía en esta torre. .

3 Sant Josep de Sa Talaia

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Al abrigo del monte Sa Talaia, que con menos de 500 metros de altura es la mayor elevación de la isla, está Sant Josep, un pequeño pueblo de interior, con una típica iglesia ibicenca, blanca y elegante. Construida en el XVIII posee un porche para que los fieles se refugien del calor, un sobrio exterior y espadaña, los tres elementos clásicos de estas construcciones ibicencas. Es un lugar muy tranquilo con apetecibles bares típicos, que conservan el mismo sabor y estética que hace 50 años.

4 Sant Miguel de Balansat

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Sant Miquel es pequeño, y con una iglesia del siglo XV con gruesos muros. Sant Miquel, que se alza sobre el monte Puig de Missa, es una de las cuatro fortificadas que se construyeron, tanto para atender las necesidades espirituales, como para proteger ante las invasiones de corsarios turcos, y norteafricanos. La subida al templo merece la pena por las increíbles vistas del campo y los bosques, y por los talleres de reconocidos artesanos orfebres, y de cuero. En su patio, excepto en diciembre, enero y febrero, se realizan todos los jueves del año, ancestrales danzas. 

5 Sant Vicent de Sa Cala

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Despoblado hasta el siglo XVIII, antaño era el lugar más aislado de Ibiza, ya que no estaba comunicado por carretera. Junto al pueblo se sitúa la cueva, el santuario y el yacimiento de Es Culleram, donde los púnicos adoraban, entre los siglos V y II a.C, a Tanit, la diosa más importante de la mitología cartaginesa. En la cueva, que se descubrió en 1907, se encontraron más de 600 esculturas de terracota, más de 1000 cabezas y fragmentos de otras, y una placa de bronce grabada por las dos caras, que confirma que el templo está dedicado a Tanit. Muy cerca está Sa Cala de Sant Vicent, un lindo puerto natural. 

6 Sant Rafel de Sa Creu

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Posee una de las iglesias más bellas de toda la isla, que se alza en un mirador desde el que se contempla toda la ciudad de Ibiza y el mar. Este templo encalado se erigió a finales del XVIII. En Sant Rafel trabajan algunos de los mejores ceramistas de Ibiza, que suelen trabajar de cara al público. Con su escuela de piezas de inspiración púnica, han logrado que su fama trascienda a nivel nacional, e internacional, por lo que la zona ha sido declarada de Interés Artesanal.