Haz frente al mundo de las brujas en la montaña mágica de El Turbón

Llegando al Pirineo de Huesca, un colosal y enigmático macizo se alza frente a nuestras miradas; una montaña de leyendas cargadas de embrujo, como bien conocen en Laspaulés, donde la historia real acontecida hace siglos ha hecho de este pueblo el lugar perfecto en el que vivir una experiencia mágica. 

José Miguel Barrantes Martín
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Foto: santirf / ISTOCK

El Turbón, como es conocido popularmente o, simplemente, Turbón, es una montaña con alma. Cómo, si no, este relieve de la provincia de Huesca ha podido acumular tal cantidad de mitos y leyendas en torno a su imponente y solitaria figura, que se alza de manera vertiginosa desde su base hasta los 1000 metros de altura con escarpes verticales que quitan el aliento. Y es que, la figura de este macizo con forma de herradura, nos ha brindado la suerte de disfrutar hoy en día de numerosas historias llenas de misterio que se han cernido, a lo largo de los siglos, sobre la que es considerada la montaña mágica de Aragón.

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Ya nos contaba la tradición oral de la zona que, tras el diluvio universal, el Arca de Noe fue a acabar, precisamente, en la cima del Turbón y, a través de la lengua local aragonesa, ya nos dejaba constancia de que la mítica barcaza turbaba (encallaba) en este promontorio rocoso.

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No es de extrañar que los dioses pirenaicos escogieran esta montaña para jugar con las inclemencias del tiempo, creando todo tipo de lluvias, truenos y otros fenómenos atmosféricos, tal y como nos previene el dicho «Cuando hay niebla en el Turbón, hay agua en todo Aragón», de tal manera que el nombre del macizo se ha convertido en sinónimo de truenos y tormentas y ha dado lugar a personajes como el Ome Granizo, un ser mitológico que genera fuertes vientos que vaticinan grandes tempestades sobre la zona.

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De esta manera, y viendo el nutrido grupo de huéspedes de la montaña, no es ninguna sorpresa que las brujas la pusieran en su punto de mira y la utilizasen para llevar a cabo sus aquelarres, provocando también tormentas que asolaban la comarca.  Quizás fruto de esta creencia surge la antigua costumbre en la zona de colocar piedras de rayos (fósiles, en realidad) en las repisas de las ventanas, con el fin de espantar el mal tiempo, pues se creía que estos fósiles eran la punta del rayo que, una vez tocaba la tierra, se convertía en roca y afloraba en la superficie en forma de amuleto de protección; algo parecido a la práctica de colocar figurillas de piedra de diferentes formas en lo alto de las chimeneas, con el fin de ahuyentar a las brujas e impedir que entrasen por ese hueco al interior de las viviendas.

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Sea como fuere, el mundo mágico está muy presente desde antaño en los alrededores de El Turbón, como en los parajes Forat d’as bruixas (agujero de las brujas) y Coll de fadas (Collado de las hadas), donde la toponimia ya deja entrever este ambiente de embrujo que convive con el folclore de sus habitantes.  Esta estrecha relación con la hechicería alcanza sus más altas cotas en el pueblo de Laspaulés que, situado junto al macizo, representa el más destacado ejemplo del pasado de la zona ligado con la brujería, dada la fama que adquirió el hallazgo en la década de los ochenta y a principios de 2000, por parte del ya fallecido pero inolvidable párroco Domingo Subías, de más de mil documentos escondidos en el campanario de la iglesia, en los que se desgranaban todo tipo de acusaciones contra un buen número de mujeres por todo tipo de actos vinculados con la nigromancia.

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Uno de esos documentos en concreto, el más famoso, narra las condenas, torturas y ejecuciones, en 1593, de más de 20 mujeres acusadas de brujería, lo que no ha hecho sino acrecentar la mítica fama de la montaña mágica de El Turbón y sus alrededores. Fruto de ello, en Laspaulés se han generado toda una serie de experiencias en torno al mundo de las brujas, con las que podrás vivir de cerca los secretos de la vida de aquellas supuestas mujeres endemoniadas. El principal de ellos es el Parque Temático Brujas de Laspaulés, un museo al aire libre integrado en el entorno natural del municipio en el que, a través de un recorrido por el bosque, nos iremos topando con diversas e inquietantes escenas en un ambiente de fantasía.

Turismo de Laspaulés

El otro lugar destacado que ofrece el pueblo es el Museo de la Tortura, con un gran número de instrumentos utilizados en las confesiones de las personas ajusticiadas, con reproducciones que dan testimonio de aquellos episodios acontecidos siglos atrás o de otros similares a lo ancho del mundo en los que se han usado este tipo de técnicas.  Todo un conjunto de atractivos para vivir una experiencia plagada de enigmas a los pies de la mágica montaña en la que, si cuentas con la fortuna de encontrar un día despejado, tal vez puedas toparte con alguna presencia misteriosa, pues como dice el dicho popular de este rincón aragonés… «En el Turbón, tienden las brujas sus ropas al sol».