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Hans Christian Andersen encontró en esta villa portuguesa su patria, a pesar de estar a más de 2.800 kilómetros de su Dinamarca natal: "Es la más bella y encantada parte de Portugal"

El escritor danés se enamoró de este rincón de Portugal al que todo el mundo quiere viajar.

Hans Christian Andersen encontró en esta villa un lugar de inspiración para sus cuentos

Hans Christian Andersen encontró en esta villa un lugar de inspiración para sus cuentos / Istock / Starcevic

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Hay pocos escritores que sean tan reconocidos a nivel internacional como Hans Christian Andersen, quien ha acompañado a todos los niños durante buena parte de su infancia. Fue autor de unos 168 cuentos infantiles y relatos fantásticos como El patito feo, La sirenita, El traje nuevo del emperador, El soldadito de plomo o La princesa y el guisante. Para escribirlos se basaba en sus propias experiencias y, aunque es eso lo que nos ha llegado a día de hoy, realmente rechazaba que se le conociera como escritor de literatura infantil.

Nació en Dinamarca el 2 de abril de 1805 (hoy se celebra el Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil), en la ciudad de Odense, en el seno de una familia muy humilde. Su padre era zapatero y su madre lavandera. Amaba sus raíces y su tierra natal, pero a menudo se sentía asfixiado y poco comprendido por la sociedad de su época. Quizá por eso viajó tanto por Europa: recorrió Alemania, Francia, Italia, Inglaterra, España, Suecia y Portugal, del que quedó prendado. Aunque donde encontró un hogar fue en la villa de Sintra.

Los pueblos más bonitos de Portugal

Recorremos algunos de los pueblos que representan a la perfección toda la belleza que podemos encontrar en el país luso. Desde Sintra, uno de los grandes conocidos a otros como Elvas, conocido como la 'Segovia portuguesa'. ¿Quieres viajar sin levantarte del sofá? ¡Atento! /

Un viaje por Portugal

Él mismo dejó por escrito: "Se dice que todo extranjero puede encontrar un pedacito de su tierra natal en Sintra. Yo descubrí Dinamarca allí. Pero creo que redescubrí muchos rincones queridos de otras tierras hermosas". En Portugal estuvo del 6 de mayo al 14 de agosto de 1866, invitado por su amigo Jorge O'Neill, un aristócrata portugués de ascendencia irlandesa que vivió en la Quinta do Pinheiro, en Lisboa. Luego visitó Setúbal, Aveiro, Coímbra y Sintra, "la más bella y encantada parte de Portugal".

Lisboa fue la primera ciudad que visitó Andersen en Portugal

Lisboa fue la primera ciudad que visitó Andersen en Portugal / Istock / Yasonya

O'Neill era cónsul de Dinamarca en Lisboa y, mientras trabajaba por las mañanas, Andersen se dedicaba a leer libros sobre Portugal y a iniciar algunos cuentos que terminaría de vuelta en su Odense natal. Por las tardes, se reunían para hablar en danés y hacer visitas en los alrededores, conociendo a grandes personalidades de la cultura. En Setúbal se instaló en la Quinta dos Bonecos, por donde paseaba entre la "majestuosa naturaleza", entre una tranquilidad que no tenían Austria o Alemania, que estaban en plena guerra.

La ciudad de Aveiro fue una parada de Andersen en Portugal

La ciudad de Aveiro fue una parada de Andersen en Portugal / Istock / Sean3810

Aveiro le recordó a una "Holanda portuguesa, alargada y con canales abiertos". En Coímbra encontró "la más bella e interesante ciudad que hasta entonces vi en el país", un lugar "para vivir durante unas semanas, con los estudiantes, e ir recordando la historia de la ciudad". Y, finalmente, en Sintra halló "un pedazo de mi patria", de Dinamarca. De esta villa que hoy se ha convertido en una suerte de lugar de peregrinación para muchos viajeros, destacó varios rincones.

Coímbra enamoró a Hans Christian Andersen en su viaje por Portugal

Coímbra enamoró a Hans Christian Andersen en su viaje por Portugal / Istock / A&J Fotos

La Sintra de Hans Christian Andersen

Un lugar que no le terminó de convencer fue el Palacio Nacional de Sintra, cuyas chimeneas dijo que "parecen más bien botellas de champán". Aunque se trata del palacio más antiguo de Portugal, guardando en su interior toda la historia del país, con salones de cúpulas doradas, decoraciones pintadas a mano en azulejos, celosías mudéjares e incluso las cocinas medievales. Lo que sí destacó fue "el palacio de verano del rey Fernando", el Palacio da Pena.

El Palacio Nacional de Sintra, que no entusiasmó a Hans Christian Andersen

El Palacio Nacional de Sintra, que no entusiasmó a Hans Christian Andersen / Istock / Cezary Wojtkowski

El palacio que le fascinó

A día de hoy es el monumento más famoso y visitado de todo Portugal. En sus palabras, "diferente, más bello y pintoresco". Describió así su entorno: "Todo el camino de montaña es un jardín, donde naturaleza y arte se combinan maravillosamente, el paseo más hermoso que uno pueda llegar a imaginar". Con el tiempo, se ha convertido en un auténtico símbolo de Sintra, rodeado por un jardín botánico en plena sierra con miles de especies de todo el planeta.

El Palacio da Pena de Sintra está rodeado de naturaleza

El Palacio da Pena de Sintra está rodeado de naturaleza / Istock / Figurniy Sergey

Es de arquitectura ecléctica, incluyendo elementos clásicos portugueses, como los azulejos de las paredes, u otros del Romanticismo, como las referencias mitológicas y religiosas. En el siglo XIX se reconstruyó y se incluyeron más estilos: motivos mudéjares y manuelinos, torres góticas, mobiliario barroco... Creando así un lugar extravagante y muy especial. Lo más llamativo es su exterior, puesto que su interior es más sencillo pero merece igual la pena.

El Palacio da Pena de Sintra es de arquitectura ecléctica

El Palacio da Pena de Sintra es de arquitectura ecléctica / Istock / Valentina Ramaccioni

Un palacio menos conocido

Ante el Palacio de Monserrate también quedó fascinado. También enclavado en la Sierra de Sintra pero erigido a mediados del siglo XIX como residencia de verano para la familia del aristócrata Francis Cook. El edificio cuenta con reminiscencias árabes, con una gran torre circular y varias cúpulas rojas. Además de tener ventanas de estilo gótico y un interior decorado con estucos de inspiración oriental. Todo rodeado por un jardín botánico con más de 3.000 especies de plantas exóticas.

El Palacio de Monserrate en Sintra, un gran desconocido

El Palacio de Monserrate en Sintra, un gran desconocido / Istock / ewg3D

Allí donde encontró un hogar

De aquel viaje nació el germen de varios cuentos, como El hijo del Portero o El diamante en la cabeza de la Rana. Así que es normal imaginar esos paisajes idílicos portugueses al leer sus cuentos, pues se inspiró en ellos. Antes de volver a Dinamarca se despidió de la familia O'Neill, dejando en un álbum familiar las siguientes palabras: "Cuando, si Dios quiere, pronto pasee por los bosques de hayas de mi país natal, mis pensamientos volarán a menudo hacia el hermoso país que es Portugal".