Halkidiki, cuando el tridente de Poseidón se convierte en el paraíso más codiciado de Grecia

Tres lugares que nos envuelven, fascinan y nos crean unas irremediables ganas de bañarnos en sus aguas.

Álvaro Martínez Fernández
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Foto: Mariusz Pietranek / ISTOCK

Con la forma del tridente de Poseidón, las puntas de Halkidiki se adentran en el mar Egeo ante nuestros ojos con una belleza espectacular. Pero a espaldas del mar nos encontramos con unos frondosos bosques verdes que se extienden hasta los límites de la tierra, donde los reflejos del sol agregan tonalidades doradas a las brillantes aguas turquesas.

Halkidiki, Grecia | Blade_kostas / ISTOCK

Es Halkidiki, con sus largas extensiones de hermosas costas, con sitios arqueológicos únicos, con monumentos cristianos de renombre mundial y maravillas naturales y obras maestras creadas por el hombre que han constribudio a dar forma a la identidad de la región.

Si pensamos en su belleza solo nos viene una descripción: un fascinante lienzo azul y verde con joyas que merecen ser descubiertas: el Monte Athos, Sithonia o Casandra son tres de los más brillantes ejemplos para enamorarnos perdidamente de esta zona griega. Te los descubrimos.

Monte Athos

La península más oriental de las tres que componen Halkidiki es un territorio sagrado al que solo está permitido entrar mediante un permiso. Un permiso que nos permitirá admirar uno de esos sitios privilegiados de nuestro planeta.

El monasterio del Monte Athos o una imponente belleza en las costas griegas | anyaivanova / ISTOCK

Aquí, además, encontramos un estado monástico cristiano ortodoxo único, que está inscrito en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Este monasterio es una prueba viviente y milenaria de la cultura bizantina a la que rodea una exuberante y espectacular naturaleza virgen.

Desde el Monte Athos encontramos una de las vistas más espectaculares del mar Egeo | vlasidis / ISTOCK

El lugar tiene una traba importante, y no son sus difíciles accesos. Y es que, al parecer, el Monte Athos solo acepta la entrada a visitantes hombres, las mujeres tienen completamente prohibida la entrada. ¿Por qué? No sabemos la razón, pero es, sin duda, una de las cosas por las que el Monte Athos pierde todo su valor. Aún así es importante recalcar su belleza a pesar de que aquí se sigan aún las reglas del medievo.

Monasterio Hilandar, en el Monte Athos | Nikola Nastasic / ISTOCK

Casandra

Es la más occidental de las tres que componen Halkiki. Está cubierta de pinares y olivares y en ella podemos pasear por algunas de las más bellas y doradas playas del planeta. Y es que este es uno de sus grandes atractivos.

Vista aérea de Glarokavos, en Casandra | Mariusz Pietranek / ISTOCK

Sus bahías de ensueño de arena blanca a las faldas de un abrupto territorio son la excusa perfecta para parar, disfrutar y relajarse. Es necesario visitar algunas de sus bahías más famosas, como son Neka Fokea, Haniotis y Possidi, que prometen dejarnos boquiabiertos.

Casandra, Grecia | beyhanyazar / ISTOCK

No podemos olvidarnos de las impresionantes vistas que nos dejan sus zonas repletas de una abundante vegetación: desde sus pinares podemos admirar una de las estampas más bellas que nos dejan ver en el infinito un imponente mar azul.

Casandra destaca por sus aguas turquesas | mazzzur / ISTOCK

Sithonia

Es la zona central de la península de Calcídica (como se conoce también a Halkidiki), que se sitúa exactamente en medio de Casandra y el Monte Athos. Es un lugar golpeado por fascinantes golfos y donde encontramos algunos de los más pintorescos pueblos tradicionales.

Vista aérea de la costa de Sithonia, en Halkidiki | swisshippo / ISTOCK

No podemos irnos de aquí sin visitar uno de sus lugares más emblemáticos como Nikiti. Un lugar plagado de historia, del que se dice que está poblado desde los tiempos más remotos, y donde podemos admirar muchos monasterios del siglo XIV, en el que destaca el de Ksenofontos.

Nikiti, Halkidiki, Grecia | Kisa_Markiza / ISTOCK

Aquí, con permiso de Casandra, también encontramos unas exuberantes y brillantes playas de arena fina. Aunque en esta península es más habitual encontrarnos con puertos marineros con una tradición centenaria.

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