Guía de uso y disfrute de Jávea este verano

Se trata de una de las joyas de la Comunidad Valenciana y todos los veranos, cientos de viajeros ponen rumbo a la Marina Alta para disfrutar de sus vacaciones. Siguiente parada: Jávea.

Macarena Escrivá
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Foto: SalvadorGCubells / ISTOCK

Situada a los pies de la otra cara del impresionante macizo del Montgó, Jávea se ha convertido en uno de los destinos mediterráneos más selectos. Un paseo marítimo vibrante, restaurantes más que interesantes, calas que nada tienen que envidiar a las de las mejores islas, urbanizaciones de alto estánding y su privilegiada situación frente al mar, la ponen de moda cada verano. ¿Quieres saber lo que no puedes perderte si la visitas? Sigue leyendo...

Empezamos en la playa del Arenal. Es allí donde discurre toda la vida veraniega, donde autóctonos y visitantes de otras latitudes, conviven cada verano entre restaurantes de moda, tiendas y mercadillos hippies de artesanía. Precisamente son sus restaurantes los que han puesto un poco más si cabe, a Jávea en el mapa gastronómico.

Marisco de EsTapaTi. | EsTapaTi

Si nos situamos frente al Parador de Jávea, uno de los símbolos de esta bahía, iremos descubriendo a cada paso nuevas propuestas, eso sí, rodeadas de restaurantes más enfocados al turista. La primera es EsTapaTi, un restaurante donde se cuida al máximo el producto y se pueden probar pinchos de autor, mariscos y pescados de la lonja de Jávea, tapas (de ahí de le viene el nombre) y también cazuelas de caracoles, callos madrileños (por si entra la morriña) y una selección de bocados propios del streetfood de México, Asia o Perú, como son los tacos de secreto, setas y cebolla tierna, el rollo poke de salmón o un delicioso ceviche de pescado blanco.

Siguiendo por el paseo marítimo y si ansiamos probar uno de los platos clásicos de la Comunidad Valencia, un buen arroz, el lugar clave para ello será La Perla de Jávea, un restaurante más clásico que el anterior en el que la sencillez y el buen hacer son sus máximas. Llevan funcionando desde 1984, así que el buen comer está asegurado. Preparan sus fantásticos platos en una cocina semi-vista al público, de la que salen entrantes hechos con producto de la zona como el gambusí rebozado de Jávea o las gambas rojas a la plancha o hervidas, para continuar con una gran variedad de arroces secos para todos los gustos: paella mixta, de pollo y conejo, marinera, negro con sepionets, con cigalas, calamares y ajos tiernos, con bogavante... También los preparan melosos o como fideuà.

La Perla de Jávea. | La Perla de Jávea

Justo a pocos pasos de allí, ya hacia el final de El Arenal, se encuentra otra de las joyas escondidas de la población. Se llama Tula y es el proyecto de Borja y Clara, un dúo de chefs que abrieron un pequeño restaurante sin hacer mucho ruido pero que al poco tiempo sonaba ya en boca de todos los gastrónomos. Su propuesta es sencilla pero muy bien pensada, van más allá del mundo de los arroces que mandan en la zona, utilizando productos locales para elaborar platos sobresalientes y rotundos. No es de extrañar, ya que ambos aprendieron en las cocinas de Quique Dacosta y en el restaurante Casa Gerardo de Gijón, donde Borja ejerció como jefe de cocina. La carta cambia con la temporada pero algo que siempre permanece, es el postre de arroz con leche homenaje a Casa Gerardo, excelente para poner el broche final a una comida para recordar.

Si te apetece tomar una copa en un ambiente de lo más animado, tienes que dirigirte a Achill, que verano tras verano se postula como uno de los enclaves ideal para despedir el día en una terraza sobre el mar.

Más allá del Arenal, se extiende otra de las partes clave de Jávea. Sobre una playa de piedras y en plena Avenida del Mediterráneo, se encuentran otras de las paradas indispensables en tu visita. La primera, La Siesta, un chiringuito que lejos de lo que su nombre pueda indicar, es un lugar donde se hace de todo menos dormir. Plagado de camas balinesas y hamacas, es el lugar ideal para un desayuno o comida relajados frente al mar, el enclave para tomar los mejores cócteles de Jávea o copas una vez entrada la noche. Junto a él, el Monto Di Bongo, del que ya te hablamos en nuestro compendio de los mejores chiringuitos de la Comunidad Valenciana.

Terraza de The Beach House. | The Beach House

Si buscas alojarte al más puro estilo mediterráneo, tu opción perfecta es The Beach House, un coqueto hotel boutique con cocina totalmente equipada en cada habitación y a tan solo un paso de la playa. Además su terraza bistró & bakery, practica la tendencia del slow food y no se nos ocurre mejor forma de degustarla que hacerlo frente al mar. 

No lejos de allí está una de las mejores tiendas de Jávea ubicada en las antiguas casas de pescadores, Indigo Life, donde encontrarás objetos con alma que traen de todas partes del mundo. Además, practican el comercio justo con artesanos y muchos de sus productos son sostenibles.

Mireia Rodriguez

Jávea también tiene un hueco para los restaurantes de la guía roja y es que en el mismo término municipal, los grandes gastrónomos encontrarán dos restaurantes ineludibles. El primero, BonAmb, con dos estrellas Michelin, el chef Alberto Ferruz a los fogones y Pablo Català en sala. Con el tiempo, han sabido crear una propuesta propia rindiendo homenaje a la tradición e historia gastronómicas de Jávea y de la Marina Alta, llevando estas raíces un paso más allá. Por su parte, El Rodat, con una estrella Michelin y con Nazario Cano al frente de sus cocinas, radicaliza su propuesta llevando la cocina valenciana al extremo. Con ello nos referimos en que allí, se lleva a cabo una fusión perfecta entre tradición y futuro en la que entran en juego todos los sentidos. 

Por último, no podemos dejar de hablar de las calas que han hecho famosa a esta población costera de la Marina Alta. Sin duda, son uno de sus mayores atractivos ya que se abren paso entre parques forestales y montañas que llegan casi hasta el mar. Esas son la cala Granadella,  la cala del Portixol rodeada de casitas de pescadores y cala Blanca, especial por las pequeñas cuevas que rodean sus aguas turquesas.

¿Nos escapamos a la playa?

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