Granadilla, el pueblo resucitado más bonito de España

La impresionante villa amurallada de la provincia de Cáceres

Jose Miguel Barrantes Martin
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Foto: Dolores Giraldez Alonso / ALAMY

El norte de la provincia de Cáceres, justo antes de aproximarse a la línea divisoria que lo separa de la región de Castilla y León, nos ofrece la presencia de unas tierras inundadas por un gran embalse que contiene las aguas del río Alagón.

El embalse de Gabriel y Galán - cuyo nombre homenajea al poeta salmantino homónimo, dado que su familia cedió gran parte de las tierras que fueron ocupadas por la represa -, iba a sumergir bajo sus aguas a una de las poblaciones amuralladas más interesantes de todo el territorio español.

Dolores Giraldez Alonso / ALAMY

Pero el destino quiso que el pueblo de Granadilla, abocado irremediablemente a desaparecer, consiguiese huir de su trágico devenir, regalándonos todo un tesoro que hoy en día podemos admirar.

Un pueblo resucitado

Fue a mediados de 1960 cuando el pueblo de Granadilla fue mandado desalojar por las autoridades con el fin de proceder a la creación de un nuevo pantano – quedando totalmente deshabitado seis años más tarde -.

Dolores Giraldez Alonso / ALAMY

Sin embargo, las circunstancias quisieron que las aguas nunca llegaran a rebosar el nivel de la localidad, salvándose de acabar bajo las mismas.

A pesar de ello, sus antiguos propietarios no tuvieron la opción de recuperar sus antiguas viviendas – ya expropiadas -, convirtiéndose en lugar despoblado.

Ivan Marc Sanchez / ALAMY

No fue hasta 1980 cuando, dado su valor, fue declarada Conjunto Histórico-Artístico, dando pie a una posterior recuperación que comenzó años más tarde, gracias a la acción continuada de un programa que rescataba de su olvido a unos pocos pueblos españoles elegidos abandonados.

Un lugar digno de visitar

Gracias a su recuperación y posterior mantenimiento, Granadilla ha vuelto a mostrar en la actualidad una buena parte de su antiguo esplendor. 

Su magnífica muralla y su peculiar distribución en el interior de ella, presidida por la insigne fortificación del siglo XV que la domina en su entrada, hacen de ella una impresionante villa que asombra a quien la visita.

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Con orígenes ancestrales, su singular forma inspiró su nombre inicial de «Granada» que, posteriormente – tras la reconquista de Granada en la actual Andalucía – fue rebautizada por los Reyes Católicos con el nombre de Granadilla para evitar confusiones.

La muralla, la fortificación y una calle mayor que conduce desde la entrada hasta la plaza principal, son los elementos mejor rehabilitados de todo el pueblo, si bien alrededor de ellos se extiende toda una superficie con los restos de las antiguas casas de la localidad, formando curiosas estructuras.

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Un viaje al pasado en el interior de un excelente recinto amurallado que, gracias a sobrevivir a la inundación del pantano, disfruta a su vez de un entorno privilegiado de bellísima factura.

Una auténtica joya resucitada que, aunque continúa deshabitada de manera permanente, puede ser visitada de manera regular, dando lugar a uno de los puntos más interesantes de la provincia de Cáceres.