Gósol, el pueblo que marcó a Picasso y ha llegado a ser noticia en Estados Unidos

Cubismos y España vaciada en un entorno maravilloso

José Miguel Barrantes Martín
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Foto: Pol Mayer

Encajado en un valle rodeado de las montañas del Prepirineo, Gósol no es una población cualquiera. A pesar de la tendencia demográfica decadente de las últimas décadas en la localidad, este pequeño pueblo atesora una historia milenaria y un entorno excepcional que lo convierten en lugar imprescindible de las proximidades del emblemático macizo de Pedraforca. Un punto de la comarca del Berdagá que tiene además algunas historias muy interesantes que revelarnos.

De la esencia rural a la fama mediática

Gósol es un caso atípico en muchos sentidos. Perteneciente a la comarca de Bergadà, es el único municipio de los que la integran que se encuentra situado en la provincia de Lleida, al contrario del resto, que pertenecen al territorio de Barcelona.

Gósol | imv / ISTOCK

Vinculada históricamente al Alto Bergadà, el nexo con la comarca de Urgell es asimismo indiscutible. Aquí la montaña es omnipresente y los más de 1400 metros de altitud a los que se sitúa lo certifican.

Los restos de su castillo con las murallas, que en origen se remontan al siglo XI -  las primeras referencias de este lugar se fechan en el primer tercio del IX -, se alzan en un punto elevado dejando a sus pies el pequeño poblado que constituye la villa, en el que las casas de piedra nos invitan al paseo tranquilo.

Ruinas del Castillo de Gósol | Lux Populi / ISTOCK

Triste testigo de la España vaciada, Gósol fue traído a la palestra el año pasado por el prestigioso periódico New York Times, llamando la atención como ejemplo de retorno al medio rural en plena pandemia.

Tras largo tiempo en clara evolución descendiente de los números que integran su padrón, con algo menos de una centena y media de habitantes viviendo de manera permanente en la localidad, llegó la presente pandemia para cambiar la tendencia.

Gósol | Jorge Franganillo

En efecto, tras años de esfuerzos locales para atraer población al pueblo, la crisis de calidad de vida en los entornos urbanos hizo plantearse a muchas personas la posibilidad de llevar a cabo un proyecto vital en el medio rural. Muchas de esas personas acabaron por instalarse aquí haciendo que el censo se incrementase en una quinta parte con respecto a las cifras previas. Un ejemplo quizás no demasiado relevante en cuanto al volumen, pero sí muy significativo en valores relativos, que hizo despertar la curiosidad de un diario tan importante como The New York Times, que lo incluyó como portada en su sección internacional hace casi un año, destacando este hecho en plena pandemia.

Calles de Gósol | Herodotptlomeu

Tocar las nubes con los dedos: una ruta de altura por los Pirineos catalanes

Paisajes que enamoraron al mismísimo Picasso

La atención que prestó recientemente el diario estadounidense a Gósol no es un caso aislado. Hace ya más de un siglo, una celebridad de fama internacional se vio igualmente atraído por esta localidad leridana.

Parque Natural del Cadí-Moixeró | imv / ISTOCK

Fue el genial artista Pablo Picasso el que, en la primavera de 1906, acabó prendado por este sitio hasta el punto de marcarle en su obra. En Gósol pasó una breve estancia de unas cuantas semanas, junto a Fernande Olivier – la artista francesa considerada oficialmente su primera pareja -, llegando en mula hasta este lugar montañoso, por aquel entonces mucho menos accesible. Tiempo suficiente para que el ambiente y los maravillosos alrededores de esta población, con paisajes deslumbrantes, inspiraran profundamente la vena artística del creador marcando para siempre su estilo pictórico.

La dona dels pans de Picasso en la plaza de Gósol | Álex Guerrero

Cuando, en agosto de ese mismo año, ambos emprendieron el camino hacia París con una recua de mulas a través del Paso de los Gosolans, Picasso ya había sufrido una transformación interior gracias a Gósol, propiciando una evolución que determinó todo un periodo posterior en su obra.

Parque Natural del Cadí-Moixeró | Isidre Blanco

Hoy en día la villa hace honor a aquel fructífero encuentro con una escultura en la Plaza Mayor y, sobre todo, mediante el Centro Picasso, un museo que cuenta con reproducciones de sus obras y con fotografías, así como elementos etnográficos propios de la vida tradicional en la zona.

Sin duda, la situación del municipio en el contexto del Parque Natural del Cadí-Moixeró, rodeado de montañas y collados y toda la fuerza de la naturaleza del Prepirineo, ayudó en gran parte a que Picasso se enamorara a primera vista de estas tierras.

Pedraforca | imv / ISTOCK

Gósol es, además, el punto de referencia para los senderistas que quieren afrontar el icónico macizo de Pedraforca, con su inconfundible silueta de dos cimas, que se alzan hasta los 2500 metros de altitud.

Más allá del Pedraforca, la ruta de gran recorrido de «El camino de los buenos hombres», el «Camino de Picasso del Berguedà a la Cendaya» o el «Camino de los Segadores», nos conducen por senderos cargados de autenticidad en los que la naturaleza y la esencia rural se palpan a cada paso, transmitiéndonos a la perfección las sensaciones que pudieron sentir tanto Picasso como Fernande en los alrededores de Gósol.