En globo sobre los viñedos de La Rioja

El otoño resulta la estación más apropiada para esta aventura debido a la belleza cromática de los campos

Noelia Ferreiro
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Foto: ah_fotobox / ISTOCK

Flotar en el aire a bordo de un aerostato, mientras el sol asoma por la sierra y una alfombra de viñas junto al Ebro se despliega bajo los pies, es la manera más óptima de emprender un nuevo día. Una sensación de libertad, de avanzar suspendido en el vacío, de flotar a merced del viento. Así es esta aventura que arranca poco después del amanecer con los primeros rayos de luz.

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Si hay un escenario especialmente atractivo para montar en globo éste es el de la Rioja Alta. Porque allí donde los viñedos infinitos ocupan el paisaje hasta donde alcanza la vista, también el río padre serpentea bajo los pies mientras el horizonte se enmarca por imponentes cumbres: la Sierra de Cantabria al norte; la de la Demanda, al otro lado del valle; y a lo lejos, si el día despierta claro, la de esos gigantes de roca que conforman los Pirineos.

Estamos en la tierra del vino y se mire donde se mire todo, desde las alturas, tiene una belleza inusual. Las plantaciones amarillas de trigo, las aves rapaces planeando a pocos metros, el sinuoso trazado fluvial con la lona multicolor reflejada en las aguas. Una estampa dominada por el alma máter de los caldos riojanos, esa uva que colorea los campos en las distintas estaciones del año. Incluso los días nublados tienen un extra de emoción porque atravesar las nubes es como sumergirse en una mousse de nata.

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Será cuestión de inflar el aparato y disponerse a despegar, de desprenderse del suelo poco a poco y, de pronto, comenzar a surcar el cielo a bordo de nuestro globo aerostático. En Haro, numerosas agencias ofrecen esta experiencia, que también incluye un brindis de altura con cava en pleno vuelo, un almuerzo reponedor (ahora ya, eso sí, con vino de la tierra) y un diploma acreditativo de este bautismo aéreo. Y aunque existen varias modalidades de vuelo (ya sea en pareja, en grupo, para empresas…) para todas es es necesario reservar esta experiencia, que abarca aproximadamente cuatro horas y cuesta desde 160 euros.

Una aventura maravillosa que tendrá que completarse después con los múltiples atractivos que depara esta tierra en superficie. Porque ya con los pies en las tierra, lo que toca es explorar a fondo la Rioja Alta, discurrir por sus pueblos, por sus bosques, por sus bodegas. Elegir de entre las miles de rutas la que resulte más tentadora. Para ello un buen punto de partida puede ser San Vicente de la Sonsierra, el municipio que conecta el terruño con la Sierra de Cantabria. Emplazado sobre un cerro que domina el valle, por aquí transcurren cuatro trayectos de pequeño recorrido que son conocidos como los Senderos del Vino.

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Por su contacto con la naturaleza, por sus pintorescos templos románicos y por sus restos de antiguas civilizaciones, puede que el más recomendable sea el llamado Dólmenes y Ermitas. Una ruta de casi 16 kilómetros que es perfectamente abordable en unas cinco horas y media. Esta excursión condensa la esencia de este territorio, donde el paisaje, amén de las virtudes de su gastronomía, es uno de los grandes reclamos. Un paisaje que se desparrama especialmente majestuoso desde el Mirador de Sonsierra, a ocho kilómetros de San Vicente, alzado a 860 metros de altitud y rodeado de pinos. Las vistas, como en la mañana desde el globo, quedarán grabadas para siempre.

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Otra actividad que no puede faltar es la de saltar de bodega en bodega. Existen más de 500 bodegas de la denominación de origen Rioja, las cuales ofrecen programas de visita para descubrir todos los secretos del vino: cómo se elabora, cómo se fabrican las barricas; dónde reposan las grandes añadas… En el Barrio de la Estación de Haro se concentran las bodegas centenarias, aunque existen otras muchas desperdigadas por el territorio. Nombrarlas a todas sería imposible, pero algunas significativas de la Rioja Alta son: Bilbaínas (www.bodegasbilbainas.com), Bodegas Vivanco (www.vivancoculturadelvino.es), Muga (http://www.bodegasmuga.com/) y Ramón Bilbao (http://www.bodegasramonbilbao.es/).