Garachico, el pueblo canario que renació de las cenizas

En mayo de 1706 la erupción de un volcán sepultó a este histórico municipio canario. Pero una segunda vida le estaba esperando. Condecorada con la Medalla de Oro de las Bellas Artes, ha resurgido para la calma y el disfrute de sus atractivos.

Silvia Roba
 | 
Foto: Fikander82 / ISTOCK

Fue el banquero genovés Cristóbal de Ponte quien, a finales del siglo XV, fundó el puerto y la villa de Garachico, que constituye, junto a Buenavista, Los Silos y El Tanque, la llamada Isla Baja, una comarca al noroeste de Tenerife que alterna naturaleza con pueblos que han sabido conservar su sabor original.

CasarsaGuru / ISTOCK

Entre los siglos XV y XVII la localidad se convirtió en el principal puerto de la isla. De él zarpaban navíos cargados de vino y azúcar hacia América y Europa, lo que hizo progresar a sus habitantes. Pero esa prosperidad tocó a su fin el 5 de mayo de 1706, cuando el volcán de Trevejo, también conocido como Montaña Negra, entró en erupción, sepultando prácticamente toda la villa, incluido el todopoderoso puerto. Garachico pasó a ser un pueblo de pescadores, que, eso sí, había conseguido ganar, gracias al desastre, algo de terreno al Atlántico.

Anita_Bonita / ISTOCK

La lava formó un brazo de mar conocido como El Caletón, con charcos —Las Viejas, Los Niños, Los Chorros...— que constituyen piscinas naturales estupendas para el baño. Otro rincón de gran belleza es la Plaza de la Libertad, con sus jardines, su fuente y la estatua de Simón Bolívar, cuya familia era originaria de aquí. El antiguo puerto conserva el primigenio pavimento adoquinado y una profusa mampostería de piedra basáltica. En sus proximidades es posible ver aún los almacenes de la empaquetadora de plátanos, con el viejo pescante para el embarque de la fruta.

Balate Dorin / ISTOCK

Pasear por Garachico es un placer, con calles repletas de coquetos comercios y casas solariegas como la Casa de Piedra, la del Marqués de Villafuerte o esa que alberga el único vestigio de un conjunto de molinos harineros, desaparecidos a lo largo del siglo XIX. Por mucho que nos gusten los jardines que acogen la Puerta de Tierra, recuerdo del puerto original, el castillo de San Miguel, cuyos orígenes se remontan al siglo XVI, es el principal monumento de la localidad, con museos como el de Arte Sacro, en una trasera de la iglesia de Santa Ana, y el que encuentra acomodo en el antiguo convento de San Francisco, con exposiciones sobre la historia de Garachico. Pescados y mariscos frescos, acompañados por algún vino con D. O. Ycoden-Daute-Isora, harán que este idílico pueblo canario perdure aún más en el recuerdo.

pedrojperez / ISTOCK

Fe y devoción

La iglesia de Santa Ana es uno de los más bellos templos del norte de Tenerife. Su gran joya es una talla del Crucificado, obra del sevillano Martín de Andújar, de gran dramatismo. Y alberga una de las imágenes más veneradas en Garachico, un Cristo procedente de México, hecho con pasta de maíz por los indios tarascos de Michoacán. En su honor se celebran desde el siglo XVII unas fiestas lustrales en pleno verano.

GarryKillian / ISTOCK