¿Ganas de mar? Apunta estas 5 playas para el primer chapuzón post coronavirus

Hundir los pies en la arena y fundirse con el agua salada. Ya queda muy poco para ese momento

 

Noelia Ferreiro
 | 
Foto: SamRodas / ISTOCK

Primero (ya en breve) llegarán los paseos por la orilla o el jogging sobre la arena, manteniendo siempre la distancia social, extremando la precaución. Pero habrá un momento en que volverán los baños en el mar, los revolcones de espuma, los saltos a las olas, la piel con olor a sal. Hay ganas de disfrutar de nuestras playas maravillosas. Estas son algunas sugerencias para ese ansiado primer chapuzón:

Bolonia (Cádiz)

Enrique Pesqueira / ISTOCK

Famosa por una gran duna que trae reminiscencias del Sáhara, esta bucólica playa cercana a la punta de Tarifa destaca por su acumulación de virtudes paisajísticas. Nada menos que cuatro kilómetros de arenas doradas y aguas de azul intenso, salpicadas de matorrales y pinos piñoneros. Los romanos también debieron quedar pasmados ante su belleza, pues aquí erigieron la ciudad-factoría de Baelo Claudia, en el siglo II a. de C., de la que hoy queda la huella de un yacimiento arqueológico y un museo. Ambos pueden visitarse a la orilla de ese Atlántico salpicado siempre de cometas y velas de windsurf. Porque este tramo del litoral gaditano ha sido proclamado como una de las capitales mundiales del viento y rara es la vez en la que no se encuentran jinetes de las olas, sobre todo impulsados por cometas. En los días claros, además, este paraje regala a la vista una imagen idílica: la de las costas de África, al fondo, tan lejos y tan cerca.

Del silencio (Asturias)

percds / ISTOCK

Ningún nombre podría hacerle más justicia. El silencio, el paisaje mudo, es lo que define a esta maravilla asturiana, escondida a 13 kilómetros de Cudillero. Silencio si acaso roto por el rumor de un oleaje que se escucha con complacencia porque en este rincón, y ya es raro, el Cantábrico no muestra su lado más salvaje. Será por los acantilados escarpados que protegen su forma de media luna o tal vez por los islotes desperdigados frente a su orilla que aplacan la fuerza de las olas, pero aquí el mar, curiosamente, no es más que un ligero arrullo. La playa del Silencio, que forma parte del Paisaje Protegido de la Costa Occidental, es un prodigio de la naturaleza nada apto para los amantes de la hamaca ni para los adictos a la sombrilla. Tan sólo para los que quieren disfrutar de un entorno salvaje (al que cuesta un tanto acceder a través de unos empinadísimos escalones) y en el que el ruido se adivina lejano.

Papagayo (Lanzarote)

RossHelen / ISTOCK

Asentada en pleno sur de la isla, los casi dos kilómetros de playas (porque son varias) que reciben el nombre de Papagayo condensan la belleza salvaje del Monumento Natural de Los Ajaches al que pertenecen, el mismo que ha permitido al mar colarse por sus recovecos. El resultado es un conjunto majestuoso que alterna roquedales volcánicos con abanicos de arenas doradas, abrasadas siempre por un sol africano. Una sucesión de calas que permite al bañista elegir su lugar en el mundo para entregarse al quehacer de no hacer nada en medio de un paisaje deslumbrante. Cada una de ellas ofrece una particularidad asombrosa. La tradicionalmente nudista Caleta del Congrio, la más expuesta al mar de fondo, es testigo de los amaneceres, mientras que la puesta de sol es patrimonio de la más fotogénica, la Caleta del Papagayo, con el marco de Fuerteventura y el islote de Lobos a lo lejos. Playa Mujeres es la que ofrece más espacio, mientras que Los Pozos guarda el significado histórico de ser el punto donde se inició la conquista de Canarias para la Corona de Castilla.

Rodas (Islas Cíes. Galicia)

Playa de Rodas, Islas Cíes (Vigo). | ISTOCK

Hay quien ha comparado con las delicias del Caribe su tranquilo lago de agua limpia como el cristal. Eso hasta que uno mete el dedo del pie en el agua y descubre que la temperatura no es la misma. Claro. Porque esta playa está en la costa gallega, más exactamente en la boca de la Ría de Vigo, y forma parte del archipiélago de la Islas Cíes, declaradas Parque Natural. Y sus aguas atlánticas no son precisamente cálidas. Pero nada importa: su belleza es sobrecogedora, a la altura de aquella declaración de amor que, hace ya más de una década, le hizo el diario británico The Guardian cuando la encumbró como "la mejor playa del mundo". Una media luna con dunas de arena fina que se abren a un mar esmeralda y que quedan protegidas por una pequeña montaña que es abrupta en su cara oeste (con acantilados y cuevas) y suave en su lado este, cubierto de bosque y matorral.

L' Illa Roja (Girona)

nito100 / ISTOCK

Es un peñasco rojizo el que da el nombre a esta cala naturista de la Costa Brava. Un peñasco que emerge de las aguas transparentes y que contrasta con la arena fina y, más al fondo, con los chalés que salpican el paisaje y que (por suerte) quedan escondidos entre los pinos. La Illa Roja pertenece a Bagur, un hermoso municipio del Bajo Ampurdá con apasionante pasado histórico. Pero tan sólo se puede llegar a ella por un Camino de Ronda, de esos que un día fueron campo de batalla de contrabandistas y cuerpos de guardia, y que luego fueron recuperados como atractivo turístico por su belleza extraordinaria. Desde Sa Riera hasta la playa de Pals, en algún punto de este sendero que bordea la costa, aparece esta playa virgen y de reducido tamaño, con su naturaleza intacta y su reflejo bermejo.

 

 

Lleva contigo cualquier cosa que necesites este verano con nuestro cupón descuento Aliexpress

Las sandalias de moda ahora más baratas con nuestro Código descuento Havaianas