Fuencaliente, o cómo vivir el placer de las aguas termales en Castilla-La Mancha

Un baño de salud a un paso de la zona volcánica de Campo de Calatrava

José Miguel Barrantes Martín
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Foto: Carmen Escobar Carrio

Castilla-La Mancha es una región rica en aguas termales, especialmente la provincia de Ciudad Real, donde están asociadas a una de las zonas volcánicas más importantes de toda España, la del Campo de Calatrava.

Al sur de la provincia, a un paso de los territorios pertenecientes a Córdoba y Jaén, se localiza uno de los lugares más importantes ligados a la presencia de emanaciones de aguas con propiedades terapéuticas. Fuencaliente, un municipio que nos ofrece un baño de salud y unas cuantas sorpresas más.

Aguas que sanan en las faldas de Sierra Morena

Fuencaliente habla por sí sola con nombrarla. En efecto, se trata de una localidad en cuyo municipio son numerosas las fuentes termales, de las que brotan aguas medicinales a una temperatura de unos 38 grados centígrados.

Vistas de Fuencaliente | Javier Martín

Conocidas desde muy antiguo, estas aguas ferruginosas bicarbonatadas llevan más de siglo y medio declaradas un recurso de utilidad pública gracias a unas propiedades terapéuticas que ayudan en la prevención y la cura de numerosas dolencias.

Fuencaliente se sitúa en un entorno montañoso perteneciente al Parque Natural del Valle de la Alcudia y Sierra Madrona, en las faldas de Sierra Morena. A pesar de su posición en el suroeste de la provincia de Ciudad Real, formó parte desde hace mucho tiempo de la Orden de Calatrava y sus tierras, aunque en la actualidad no se corresponda dentro de los límites de lo que se da en llamar Campo de Calatrava.

Sierra Madrona | Javier Martín

Sin embargo, ambos están íntimamente ligados debido a estar integrados dentro de una de las zonas volcánicas más importantes de España, donde se dan relieves fruto de un vulcanismo relativamente reciente para los tiempos geológicos, mostrando un modelado bien conservado en el que podemos observar, en mayor o menor grado, decenas y decenas de estructuras como conos o lagunas de origen volcánico. Pero no solo eso, sino que también aparecen surgencias de aguas termales dando lugar a manantiales conocidos localmente como hervideros o fuentes de agua agria.

Estas manifestaciones del vulcanismo del Campo de Calatrava se han traducido en decenas de manantiales en la provincia de Ciudad Real, algunos de los cuales han dado paso incluso a balnearios, como es el caso de Fuencaliente.

Fuente del Almirez en Fuencaliente | Javier Martín

No solo eso, sino que la localidad debe su origen como tal al manantial de aguas termales que nace debajo de su iglesia parroquial, sobre las que se construyó una ermita cuando aún no existía la población. Hoy en día, la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de los Baños es un templo de principios del siglo XVIII que fue erigido sobre esta antigua ermita del siglo XIV dedicada a la Virgen de los Baños. De aquí brota el manantial de aguas ferruginosas que ha dado lugar al balneario termal.

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Fuentes, miradores y yacimientos

Seguramente el balneario constituya la parte más visible de Fuencaliente a ojos del resto de Castilla-La Mancha, donde es un lugar muy conocido, pero son numerosas las fuentes naturales que podemos encontrar por las calles de la localidad y sus alrededores. Dentro del poblamiento, el Pilar de los Burros es quizás el más representativo, donde se sumergía tradicionalmente a los forasteros. Pero también tenemos otras como las de San Benito, La Teja o del Madroño.

La Batanera | Javier Martín

Al margen de las fuentes, Fuencaliente nos ofrece varios miradores desde los que admirar tanto la localidad en su totalidad como los relieves de Sierra Morena.

Mientras, a pocos kilómetros del núcleo principal se encuentran las pinturas rupestres de Peña Escrita y La Batanera, declaradas Monumento Histórico-Artístico desde 1924, a las que se unen los yacimientos de Morrón del Pino, La Cueva de la Sierpes, El Escorialejo o la Serrezuela.

Peña Escrita | Rafaelji

Peña Escrita, el más importante de todos ellos, es una joya del arte rupestre esquemático dentro de la península ibérica, y dado que se encuentra a tan solo cuatro kilómetros de la población de Fuencaliente, es un plan perfecto para compaginar con el disfrute de las aguas termales en el balneario.