Frankfurt, mucho más que salchichas y corbatas

Un paseo por la capital económica y financiera de Alemania

Noelia Ferreiro
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Es, para muchos, la quintaesencia de los negocios y las finanzas. Frankfurt del Meno, la capital económica de Alemania, tiene una actividad frenética. La que le confiere el hecho de ser la sede del Banco Central Europeo, del Bundesbank germano, de la segunda Bolsa de la UE y de 400 entidades bancarias de todo el mundo. Vista así, claro, estamos ante una ciudad de lo más seria, imbuida en el trasiego de los ejecutivos a los pies de los rascacielos. Un laboratorio de edificaciones modernas como el emblemático Commerzbank, de los arquitectos Norman Foster y Altezza, o la Main Tower, de 200 metros de altura, a la que se puede subir para contemplar la panorámica del inmenso bosque de hormigón.

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Reducto medieval

Pero aunque no lo parezca, hay mucho más que corbatas en este entramado urbano estratégicamente colocado en el corazón de Europa. Frankfurt es una ciudad plena de espacios verdes, con una interesante escena artística y una ajetreada vida nocturna. Además es fácilmente transitable y dispone de una eficaz red de transporte público.

Devastada por la Segunda Guerra Mundial, lo poco que conserva Frankfurt de su tipismo arquitectónico lo encontramos en la Plaza Römer, el reducto medieval. Son apenas un puñado de casas patricias con entramado de madera (entre ellas, el Ayuntamiento) que se extienden en torno a la Fuente de la Justicia. Un lugar que antaño daba cita a los comerciantes y que en invierno celebra el Weihnachtsmarkt o mercado navideño.

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Parques y museos

También Frankfurt alterna el vidrio y el acero con numerosos espacios verdes. Especialmente en las antiguas murallas, que conforman un cinturón de parques donde deleitarse al aire libre, siempre bien abrigados. Si no, siempre quedarán los cruceros por las aguas del Meno. Paseos de unos 50 minutos en los que la ciudad se contempla desde otra perspectiva. La dosis cultural tiene su hueco en los interesantes museos que jalonan esta metrópoli. Empezando por el de Historia, donde comprobar cómo lucía Frankfurt antes de los bombardeos. Después habrá que acercarse a la orilla izquierda del río, que es un paraíso museístico. Aquí caben todas las disciplinas en formato centro expositivo: cine, escultura, etnología, comunicaciones… Destaca sobre todos el Städel, con obras de Durero, El Bosco, Van Eyck o Degas.

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Y para concluir con esta ronda cultural, no hay que perderse la Casa de Johann Wolfgang von Goethe, que es el hijo predilecto de Frankfurt (como también lo es la niña Ana Frank). Aquí fue el donde nació y vivió el precursor del Romanticismo y donde escribió algunas de sus obras más célebres como Fausto o Las desventuras del joven Werther.

Más ocio

Los amantes de las compras hallarán el paraíso en la calle Zeil, en general, y en el centro comercial MyZeil en particular. Un llamativo edificio diseñado por el arquitecto italiano Massimiliano Fuksas, cuya fachada simula un agujero de vidrio y donde encontrar todas las firmas imaginables.  

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Queda solo rendirse a las salchichas (de Frankfurt, obvio). Y para ello el mejor lugar es Sachsenhausen, un antiguo barrio de marineros que concentra los restaurantes de cocina alemana donde comer en largas mesas de madera compartidas. Para beber, nada de cerveza, que aquí lo que se lleva es la sidra (apfelwein). Y es que esta ciudad no deja de sorprender.

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