¿Estamos en Francia o en el Tíbet? Es Tende y el Valle de las Maravillas

Un lugar que te trasladará, de repente, a miles de kilómetros

José Miguel Barrantes Martín
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Podríamos pensar que nos encontramos en una suerte de pueblo tibetano, al estilo del archiconocido Larung Gar - el considerado centro budista más grande del mundo -, aunque en proporciones mucho más pequeñas, pero no es tal el caso. Nos disponemos a entrar en un pueblo francés, orillado a la frontera italiana bajo el dominio de los Alpes. Una población que maravilla con su presencia, al igual que lo hace un hermoso valle que se abre frente a ella, en el que un sinfín de tesoros ancestrales eclipsan de manera sutil la belleza natural de este entorno.

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Una postal alpina que nos hace viajar al Himalaya

No es únicamente nuestra impresión. Son muchos los viajeros que, al descubrir la localidad de Tende, se han quedado boquiabiertos admirando lo atípico de su fisionomía urbana, trasladándose por momentos a miles de kilómetros hasta aterrizar su imaginación en un paisaje tibetano. Es más, la propia población de Saorge, a 18 kilómetros de Tende, proclama sus bondades turísticas aludiendo a sus «aires de pueblo tibetano». Tanto uno como otro son, en efecto, los dos máximos representantes del valle del río Roya, dos joyas medievales y dos lugares que nos hacen soñar con el Himalaya.

En el caso de Tende, la típica postal de la parte antigua de la población, con sus apelotonadas viviendas escalonadas a lo largo de la ladera, nos recuerda de inmediato a la enigmática región autónoma de China. A su apariencia arquitectónica se unen los tonos ocres y grisáceos imperantes, de entre los que destacan las viviendas cuyas fachadas muestran vivos colores, dominando entre ellas las torres de sus iglesias.

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Tende se levanta en un paisaje montañoso, localizado en el corazón de los Alpes Marítimos, en la actual región francesa de Provenza-Alpes-Costa Azul. Los escasos cien kilómetros que separan esta comuna de Mónaco o Niza – unos pocos kilómetros más alejada esta última -, nos pueden llevar a engaño. En realidad, el escarpado relieve de la zona hace que viajar desde estos dos puntos hasta la comuna de Tende nos lleve unas tres horas de viaje por carretera, lo que nos da una buena idea del paisaje que nos encontraremos a nuestro paso.

Célebre siglos atrás por constituir el único lugar de paso entre el Piamonte y el mar Mediterráneo – hay que apuntar que estas tierras pertenecieron a Italia hasta 1947 -, el pueblo de Tende es el núcleo de una comuna de gran extensión que ostenta el primer lugar en superficie de todos los Alpes Marítimos.

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La actual población es una pequeña localidad de montaña de algo más de 2000 habitantes, encajada en un entorno abrupto en el que exhibe su marcada personalidad medieval, con la parte antigua sobresaliendo con sus altas casas de varias plantas apuntando hacia el cielo, sus callejuelas intrincadas que parecieran no existir a vista de pájaro, sus carugiu o callejas perpendiculares a la ladera – muchas veces cubiertas -, y sus importantes iglesias, con sus frescos y órganos, en especial la Colegiata de Nuestra Señora de la Asunción, con su llamativa torre erigiéndose como atalaya del entorno.

Aislada entre las montañas, la comuna forma parte del Parque Nacional de Mercantour, por lo que los alrededores del núcleo urbano tampoco defraudan a quienes buscan el estrecho contacto con la Naturaleza.

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Una maravilla frente a otra maravilla

La población de Tende es una verdadera maravilla de los Alpes Marítimos, pero también es el punto de partida perfecto para toparnos con otra gran maravilla de este sector del sur de Francia. Nos referimos al Valle de las Maravillas, un espacio natural montañoso que forma parte de la comuna y del Parque Nacional de Mercantour, en el que podremos encontrar la mayor parte de los 40000 grabados rupestres de la Edad de Bronce y del Cobre del conjunto que forma junto con el valle de Fontanalba. Un auténtico museo a cielo abierto que representa una de las más ricas agrupaciones de arte rupestre de toda Europa.

Marcas de la prehistoria que son recogidas en una exposición en el Museo de las Maravillas - emplazado en el mismo pueblo de Tende -, que cuenta con una rica colección de réplicas de las rocas grabadas.

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