Francia desde el agua: 7 viajes entre ríos y cañones

Francia, que tiene la red fluvial más grande de Europa tiene lugares, recorridos y planes para disfrutar de su belleza surcando las masas acuáticas más bellas de su territorio.

Álvaro Martínez Fernández
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Francia tiene, concretamente, 8.500 kilómetros de vías fluviales navegables, o lo que es lo mismo: la red fluvial más grande de toda Europa. Un tamaño suficiente por si quieres descubrirla desde el agua.

Desde el Pont du Gard en canoa, al río Dordoña, pasando por los arcos del castillo de Chenonceau en canoa… recorremos las 8 rutas fluviales más bonitas, especiales e únicas de toda Francia.

1. Soñando en los meandros del Sena en Normandía

Sus cerraduras han inspirado a los impresionistas… ¡y a los reyes! Por eso un viaje en el Sena es perfecto para retroceder en el tiempo. En el transcurso, y a través de sus meandros, podemos encontrar Les Andelys, donde la bandera normanda todavía ondea.

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Pero también podemos encontrarnos un extraordinario lugar, la fortaleza de Ricardo Corazón de Leon, donde podemos imaginar el destino de este rey caballeresco que reinó sobre la corona de Inglaterra y el ducado de Normandía: el Chateau-Gaillard.

2. El castillo de Chenonceau en canoa

Por qué elegir si ir por la derecha o por la izquierda… lo mejor es ir a bordo de una canoa, para dirigirnos a los arcos del castillo de Chenonceau, el más acuático de los castillos del Valle del Loira. Desde aquí encontramos una panorámica diferente para admirar la galería de 60 metros de largo que atraviesa el río con sus cinco arcos.

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3. Remando por las Gargantas del Verdon

Si quieres embarcarte en un viaje al estilo occidental debes hacer un minicrucero en canoa por las Gargantas del Verdon. A medida que remamos, el paisaje va tomando forma en un viaje en el que serpenteamos entre altos acantilados coronados de vegetación donde se arremolinan buitres, aguiluchos e incluso águilas reales.

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4. Piragüismo bajo el Pont du Gard

En lo alto de este puente-acueducto puedes retroceder 2.000 años en la historia. Navegando con una canoa se puede observar el gigantesco tamaño del Pont du Gard, que se alza a una altura de 49 metros de altura.

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Es el acueducto romano más alto del mundo y un claro lugar donde trasladarse a la época romana, tiempos en los que el agua brotaba de la parte superior para abastecer fuentes, baños y casas. Hoy tan solo un es un mirador ideal.

5. Baja por la Dordoña a tu ritmo

¿Quieres explorar los castillos de Dordoña a través del río? A lo largo del agua el patrimonio excepcional de la región se revela suavemente, con pueblos de piedra dorados rematados con grandes tejados de pizarra y castillos sacados de libros ilustrados como los de Beynac o Castelnaud.

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Si llegas hasta La Roque Gageac encontraras las casas de las barcazas, los marineros de los barcos de antaño que, cuando les golpea el sol adquieren reflejos dorados. Todo ello rodeado de un increíble jardín tropical sembrado de plataneras, palmeras y papiros en flor al pie del acantilado.

6. Piragüismo a orillas del Loira

Seguimos con el Loira, el río más largo de Francia en el que 559 de sus 634 millas son navegables. O en otras palabras… es el lugar ideal para probar un viaje en piragua o en canoa. Uno de los momentos mas especiales para hacerlo es al final de día, cuando el río refleja las últimas luces dejando un espectáculo digno de admirar.

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7. Jugando al barquero en un bote de fondo plano en Alsacia

Se utilizaron para el transporte de mercancías en una época en la que los ríos eran más seguros que las carreteras. Hoy en día, los barcos de fondo plano se utilizan para pescar o simplemente para caminar.

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Aquí, guiados por un barquero del Ried, podemos pasar de orilla a orilla por un lugar bordeado por juncos donde retozan zarapitos, aguiluchos y buhós campestres. Un lugar verdaderamente mágico.