Florencia, la cuna del Renacimiento

Las inmensas riquezas de la capital toscana ejercen un fascinante poder de atracción cuyos efectos perduran en el alma por siempre. Cuna del Renacimiento, de la lengua italiana clásica y de grandes genios de todos los órdenes (artísticos, científicos, literarios...), su incuestionable legado se extiende además por sendas más terrenales, como la que conduce a una de las gastronomías más afamadas o a excelentes caldos como el Chianti. Hoy la ciudad de Florencia mima su historia y manifiesta su modernismo despuntando en el campo del diseño y la moda.

Marta Copeiro

Día 1
08.30 h. La jornada comienza en el cuore florentino y se presenta como una clase magistral sobre el Renacimiento. En la Piazza del Duomo, Brunelleschi firma la obra de arte que más ha marcado la fisionomía florentina, la inmensa cúpula que en 1436 coronó la obra iniciada por Arnolfo di Cambio. Es la catedral de Santa María del Fiore, con unos interiores a cargo de artistas del Quattrocento toscano (Lucca Della Robbia, Andrea del Castagno) y el campanario exterior, obra de Giotto, 82 metros que regalan unas preciosas vistas tras subir más de 400 escalones (6 €). Los 463 que conducen a la cúpula de Brunelleschi también ofrecen una panorámica inolvidable (6 €).

10.00 h. A pocos metros, el Baptisterio de San Juan. Octogonal, revestido de mármol y dueño de las tres puertas talladas en bronce más famosas de la historia. La sur, gótica, corrió a cargo de Andrea Pisano, mientras que la norte y la este las realizó Ghiberti en estilo renacentista, siendo esta última la célebre Puerta del Paraíso. Los relieves originales que representan las escenas del Antiguo Testamento se encuentran situadas en el vecino Museo dell''Opera del Duomo (Piazza del Duomo, 9. www.operaduomo.firenze.it).

10.30 h. A media mañana, nada mejor que un macchiato, cappuccino o stretto. Las opciones del caffé e cornetto (cruasán), tal y como hacen los italianos, son múltiples. Dos buenas sugerencias que pillan de paso son el moderno Astor Caffè (Piazza Duomo) o el Caffè Rivoire (Piazza Signoria), un clásico además para los amantes del chocolate.

11.00 h. En la Piazza della Signoria, epicentro político de gran legado artístico, convergen el gótico Palazzo Vecchio y la Loggia della Signoria. El primero fue antigua sede de la clase política local, después de la poderosa familia Médici y hoy es Ayuntamiento y museo. El segundo edificio corresponde a la lonja del siglo XIV donde se celebraban los actos políticos, decorado con estatuas de la talla del Perseo de Cellini o El rapto de las sabinas de Juan de Bolonia. En la misma plaza, la copia del David de Miguel Ángel y del león de Donatello -símbolo de Florencia-, la fuente de Neptuno y la estatua ecuestre de Cosme I de Médici, completan las maravillas de este escenario.

12.00 h. Sin abandonar la plaza acudimos a la Galería de los Uffizi, con salas dedicadas a Botticelli, Da Vinci, Miguel Ángel, Rafael, Tiziano o Tintoretto. Conviene comprar la entrada por Internet (15,20 €. www.uffizi.com), es un poco más caro pero se evitan las colas. Como resulta imposible verlo todo -y apreciarlo sin desfallecer-, mejor decantarse sólo por algunos artistas.

14.00 h. Llegado el momento de entregarse a las delicias gastronómicas, en Angels (Via del Proconsolo, 29/31. www.ristoranteangels.it) es difícil no sucumbir ante el juego de contrastes de la cocina toscana reinterpretada en un moderno local del corazón medieval.

15.30 h. Antes de caer en el aletargamiento de las sobremesas, emprendemos un tour hacia las iglesias más representativas del centro. La primera es la plaza e iglesia de Santa María Novella. Rediseñada en un estilo gótico, por fuera deslumbran sus mármoles blancos y verdes, y por dentro las hermosas obras de Masaccio, Giotto y Brunelleschi.

16.00 h. En la vecina Piazza de San Lorenzo está la basílica del mismo nombre. De origen románico, fue reproyectada en el siglo XV por Brunelleschi y en su interior exhibe obras de Donatello, Verrocchio o Miguel Ángel, por citar tan sólo a los más conocidos.

16.30 h. Llegamos a la más impresionante, al menos para las almas más sensibles, como en su día pudo experimentar Stendhal al visitarla, sentando los precedentes del famoso síndrome que aturde los sentidos, provoca vértigo y sensación de ahogo ante esa sobrecogedora concentración de belleza. Es la basílica de la Santa Cruz, auténtico museo del gótico y del renacimiento, con frescos de Giotto y Tadeo Gaddi, esculturas de Donatello, la capilla de la familia Pazzi diseñada por Brunelleschi, terracotas esmaltadas por Della Robbia y el panteón particular de los grandes genios toscanos, como Miguel Ángel, Galileo Galilei o Maquiavelo.

18.00 h. Un paseo por la zona del Ponte Vecchio nos devuelve al alboroto de las estrechas calles y al ambiente medieval que aún se percibe en sus negocios, fundamentalmente orfebrerías.

19.30 h. Aperitivo en The Fusion Bar. Shozan Gallery (Vicolo dell''Oro, 3. www.galleryhotelart.com), un local moderno y minimalista que acoge muestras de arte contemporáneo y fotografía, y donde sirven excelentes cócteles, vinos y sakes, además de ricos platos.

21.00 h. Para contrastar, una rigurosa cena toscana en la Osteria del Cinghiale Bianco (Via Borgo San Iacopo, 43. www.cinghialebianco.it), uno de esos restaurantes en los que resulta difícil la elección (aunque el jabalí es delicioso) y de los que se sale enamorado de las grandes recetas de esta región.

23.00 h. Para concluir, un paseo nocturno por las calles del centro será difícil de olvidar.

Día 2
08.30 h. A la Galería de la Academia hay que ir para ver las esculturas -también las inacabadas- de Miguel Ángel y cuadros como los de Botticelli o Perugino. Para descubrir al auténtico David se impone de nuevo la reserva, esta vez telefónica (10,50 €. Via Ricasoli, 60. 00 39 055 29 48 83. www.firenzemusei.it).

10.45 h. Al otro lado del río Arno, damos un vistazo a la plaza e iglesia del Santo Espíritu, cuyo interior es obra de Filippo Brunelleschi y que custodia importantes obras de Miguel Ángel, entre otros.

11.15 h. En busca de perspectiva y aire fresco acudimos al renacentista Palazzo Pitti, para admirar fundamentalmente su jardín adyacente del siglo XVI, el Boboli (Piazza Pitti, 1). Una delicada obra de arte concebida según los cánones de belleza ornamental típicamente italianos, con fuentes, estatuas y terrazas distribuidas entre la abundante vegetación.

12.30 h. Una larga escalinata conecta el Piazzale Michelangelo y las iglesias de San Miniato (románica con un interior rico en obras de arte) y San Salvatore al Monte (que incluye también un convento franciscano). Constituye un enclave privilegiado que ofrece las mejores vistas hacia la ciudad.

14.00 h. Muy cerca, el Chalet Fontana (Viale Galieo Galilei, 7. 25 €. www.chaletfontana.it) cuenta con un apacible jardín en el que se pueden comer pizzas y ricas especialidades toscanas, incluidos los pescados.

15.30 h. Ferragamo, Cavalli o Gucci son sólo la punta del iceberg toscano. El Ayuntamiento organiza visitas guiadas gratuitas a los principales atelliers creativos y boutiques de los genios del diseño Made in Italy. Más información: Percorsi di Moda a Firence, www.florenceartfashion.com

19.00 h. En Sei Divino! (Via Borgo Ognissanti, 42. www.seidivino.com) el aperitivo se alarga y varía en función del día de la semana. Los lunes, mexicano; los martes, sushi; los miércoles, vegetariano; los jueves, mediterráneo, y viernes, sábado y domingo, toscano.

22.00 h. Para conocer la noche florentina intensamente, dos buenos locales son el Negroni (Via dei Renai, 17), con vistas al Arno; y el Caffè la Torre (Lungarno Cellini, 65), donde también es frecuente encontrarse con un concierto de jazz, blues o música latina.