Ferrol: 16 playas para amar las Rías Altas

De Doñinos a O Porto, Ferrol presume de playas para todos los gustos en el litoral gallego. 

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Foto: Ramonespelt / ISTOCK

En plenas Rías Altas, entre la bravura del mar y los escarpados acantilados, se alza el municipio de Ferrol. Es conocido por su patrimonio ambiental, coronando con sus playas la Costa Ártabra. Sus playas, varias de ellas enmarcadas en un entorno virgen, son muy apreciadas tanto por los bañistas como por los amantes de los deportes acuáticos. 

Ferrol posee 16  playas, con Bandera Azul ondeando en cuatro de ellas desde 2014. Adaptándose a todos los gustos, en Ferrol se despliegan playas kilométricas de fina arena blanca y naturaleza casi virgen que son la meca de los surferos; por otro lado, las de ría, con aguas más tranquilas, son ideales para familias con niños; y finalmente, para una desconexión total, las calas solitarias de complicado acceso son el paraíso perfecto para disfrutar de momentos de paz con el rumor de las olas como sonido de fondo. 

Así, estas bonitas playas se convierten en 16 motivos de peso para no perder ocasión de visitar la costa ferrolana este verano.

Doñinos cautiva a partes iguales a la comunidad deportista como al visitante que busca relajarse a orillas del mar. Su buen ambiente y sus servicios se alían con un paisaje asombroso. Nada menos que casi dos kilómetros con zona dunar y una laguna de alto valor ecológico por su flora y fauna. Las pasarelas de madera que cruzan la playa permiten realizar caminatas entre este paraje natural tan especial. 

A unos seis kilómetros de allí, la playa de San Xurxo es un arenal -sobre el que también se dibujan dunas- con fuerte oleaje; lo que la convierte en una de las zonas preferidas para los amantes del surf, bodyboard y windsurf. 

Esmelle se encuentra a medio camino entre las playas de A Fragata y San Xurxo, de la que en realidad es continuación natural ya que sólo la separan unas rocas. Resulta muy característica su forma de concha, dibujada sobre fina arena blanca. 

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A unos cinco kilómetros de allí, aparece A Fragata, que se ha convertido en una de las predilectas de la gente joven. Junto a O Vilar-Covas, Esmelle y San Xurxo, conforma la paradisíaca bahía natural de San Xurxo. 

Si lo que se busca es un rincón costero lejos de los grandes núcleos urbanizados, Vilar-Covas se convierte en una fantástica opción. Contigua a la playa de A Fragata, el mejor marisco fresco espera a ser paladeado en sus inmediaciones, siendo visita obligada la cetárea de Covas. 

Siguiendo la ruta de los rincones rurales sin urbanizar, aparece Santa Comba. Esta extensa playa rectilínea de arena blanca, que suele ser ventosa y con fuerte oleaje, es perfecta para hacer surf. El color azul verdoso tan peculiar que tiñe sus aguas dota a esta playa de una belleza única, que acoge un grupo de islotes en la zona de la cala de As Fontes. La isla de Santa Comba recibe su nombre por la ermita que tiene dedicada a esta santa. 

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Todavía existen playas sumergidas en un entorno natural virgen, y Ponzos es una de ellas. Es una playa frecuentada por surfistas y aficionados al parapente, siendo lugar de aterrizaje para los intrépidos que se lanzan desde un monte cercano. El extremo final de la playa es zona nudista. 

Las playas de ría de Ferrol, protegidas del viento, son ideales para tumbarse al sol y relajarse. Caranza, en la ensenada del mismo nombre, o la playa de A Graña ofrecen aguas muy tranquilas a quienes no quieran desplazarse a las playas de mar abierto y prefieran lugares bien comunicados con el transporte público. También en la ría de Ferrol, algo más alejada de la ciudad, se encuentra la playa de Cariño, en la aldea homónima, un lugar de exuberante vegetación y aguas tranquilas y transparentes. 

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Muy cerca de allí, en las inmediaciones del Castillo de San Felipe, se halla la pequeña playa San Felipe, zona de fondeo de pequeñas embarcaciones pesqueras y muy resguardada del viento. Debido a sus pequeñas dimensiones, parece desaparecer cuando sube la marea.

Lobadiz es un verdadero paraíso para descubrir el fondo oceánico. Sus aguas claras la convierten en una playa ideal para el buceo, bajo las cuales aún se pueden observar los restos de un naufragio. Desde esta cala rocosa hay unas magníficas vistas de las islas Gabeiras.

Del mismo modo sucede con la cala de O Porto, situada en las cercanías de la cetárea, en la cara norte del Cabo Prior, lugar que hace las delicias de los buceadores y pescadores. 

Lumebó, la cala que sólo existe con bajamar, ofrece un conjunto de imágenes de impresionante belleza al atardecer, en gran parte por su paisaje rocoso, cuyas caprichosas formas parecen 

Por último, Medote y Sartaña son dos calas solitarias, encajadas entre cantiles, contiguas a la playa de Ponzos. Frecuentadas, sobre todo, por pescadores que han levantado casetas y fondean allí sus embarcaciones.