Por los faros de Formentera

La isla Pitiusa esconde en su territorio un tesoro en forma de faros. Porque no sólo es un destino de verano, en invierno Formentera se ve desde otra perspectiva.

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Foto: Visit Formentera

Una forma diferente de conocer la isla de Formentera fuera de la época estival es desde sus faros. Enigmáticos, misteriosos, mágicos... son la guía de las embarcaciones que surcan las aguas del Mediterráneo pero también han sido viviendas, refugios e, incluso, inspiración de artistas.

Uno de estos faros es de Cap Barbaria (Cabo de Berbería) donde el paisaje rocoso que lo rodea deja sin aliento a todos aquellos que acuden cada tarde para ver uno de los mejores atardeceres de la isla, con la puesta del sol bajo el Mediterráneo. Desde aquí, a tan sólo 150 metros se encuentra Torre Des Garroveret, una de las torres de defensa que formaban el conjunto de vigilancia contra los ataques piratas de Formentera. Y muy cerca Cova Foradada es uno de los atractivos de la zona, aunque no es más que un pequeño agujero en el suelo por el que, a través de una gruta, se llega a un balcón sobre el mar.

Visit Formentera

El Faro de la Mola, el más antiguo y probablemente el más famoso de Formentera. Construido sobre un acantilado de más de 120 metros de altura, ofrece unas vistas única sobre el Mediterráneo. De este faro hay que decir además que desde su inauguración en 1861 sólo ha dejado de funcionar en dos ocasiones: Guerra Civil Española y la guerra de Filipinas. Este faro es uno de los grandes atractivos turísticos de la isla. Hasta él llegan varios senderos que se pueden recorrer a pie o a bicicleta y que ofrecen un conocimiento de Formentera único gracias a sus acantilados y a su naturaleza.

El Faro de Pou es otro de los faros de Formentera que llaman la atención. En realidad se ubica en la Illa d´es Porcs (isla de los Cerdos) frente a las costas de la isla de Espalmador. Con 28 metros de altura, su luz destella cada 20 segundos y hasta una distancia de once millas. Inaugurado el 15 de marzo de 1864, fue Emili Pou quien lo ideó con el fin de balizar el Freo Grande, zona que separa Ibiza de Formentera. Además, hay que decir que este faro fue uno de los primeros de España en automatizarse, en 1935, debido a los problemas de inundaciones que sufría la vivienda del farero, por estar muy cerca del mar.

El último de los faros de Formentera es de La Savina, muy cerca del puerto principal y el primero que se ve al llegar a la isla. Está situado en la parte norte de l'Estany des Peix, un lago con entrada al mar a través de un estrecho conocido como Sa Boca.