Extravagancias de Tailandia

Tailandia es un país de contradicciones y extravagancias donde la modernidad y el caos más absolutos conviven con la tradición más arraigada en una unión perfecta que hace de él uno de los países más intensos de Asia.

Sara Acosta
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Foto: Sara Acosta

Llegar a Tailandia y no entrar por Bangkok puede ser la primera extravagancia del país asiático. La puerta de Asia, sobrenombre con el que se conocea Bangkok, es caos, atascos y hordas de gente, por lo que hacerla esperar es una de las mejores opciones para el recién llegado. Por su parte la ciudad de Ayutthaya, antigua capital del reino de Siam y a una hora y media del aeropuerto internacional de Suvarnabhumi (Bangkok está a una hora), es una pequeña joya repleta de templos budistas donde sus habitantes siguen viviendo del cultivo de arroz jazmín, de la cría de animales y de la venta de artesanía.

La paz y la tranquilidad que se respiran en Ayutthaya hacen de ella la puerta de entrada a Tailandia perfecta. En su parque histórico (declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco), se puede conocer la historia de la ciudad y de su religión a través de templos como el Wat Mahathat que ofrece la imagen más típica de la ciudad: una cabeza de Buda atrapada entre las raíces de un árbol.

Fuera del parque, el Wat Phra Chao Phya Thai, o Templo de la Victoria, cuenta con uno de los atardeceres más fotografiados del país. Y es que la imagen del sol ocultándose en el horizonte entre sus pagodas es algo que no se olvida fácilmente. Mientras, el gran Buda reclinado del Wat Lokayasutharam y la fila de budas vestidos de naranja del Wat Yai Chai Mongkol son otras dos de las sorpresas que ofrece esta mágica ciudad.

Dejar Ayutthaya y su tranquilidad para llegar a Bangkok puede costar aunque será más placentero si se hace por agua (segunda extravagancia tailandesa). El puerto de Nontaburi es el lugar desde donde parte el Grand Pearl, un crucero de lujo que recorre el río Chao Phraya desde Ayutthaya hasta Bangkok. Pero antes de subirse a él, la isla de Ko Kred ofrece conocer de primera mano la artesanía y forma de vida de la etnia Mon, procedente de Myanmar, a bordo de uno de los long tail boat que fondean en el puerto de Nontaburi.

A Bangkok en barco

El Grand Pearl ofrece un trayecto de unas tres horas en las que los paisaje de campos de arroz dejan paso a los grandes rascacielos de una de las ciudades más cosmopolitas de Asia, Bangkok o lo que es lo mismo Krungthepmahanakhon Amonrattanakosin Mahintharayutthaya Mahadilokphop Noppharatratchathaniburirom Udomratchaniwetmahasathan Amonphimanawatansathit Sakkathattiyawitsanukamprasit, nombre completo en tailandés que significa: ‘Ciudad de ángeles, la gran ciudad, la ciudad de joya eterna, la ciudad impenetrable del dios Indra, la magnífica capital del mundo dotada con nueve gemas preciosas, la ciudad feliz, que abunda en un colosal Palacio Real que se asemeja al domicilio divino donde reinan los dioses reencarnados, una ciudad brindada por Indra y construida por Vishnukam''.

A pesar del caos, de los atascos y las aglomeraciones, Bangkok es una de las ciudades más mágicas del mundo si uno se toma la molestia de conocerla. Es una ciudad llena de contrastes donde los templos budistas más tradicionales están en perfecta sintonía con los locales más chic y más de moda. Así, enel Wat Arun, uno de los templos más bellos de la ciudad, se puede contemplar al atardecer tomando una copa en una de las terrazas más "in" de Bangkok, la del hotel Sala Ratakosin.

Una visita a Bangkok, no es lo mismo si no se pasea por uno de los mercados más famosos del mundo, el Mercado de Fin de Semana de Chatuchak, el más grande de Tailandia y el segundo más grande de Asia. Este lugar es una ciudad en sí misma. Situado en la parada de metro homónima, aquí se puede encontrar absolutamente de todo: desde los típicos suvenires hasta el arte más actual, exótica comida o raras especies de plantas.

Pero si hay algo "raro" y extravagante en Chatuchak es la paella de Fernando Yusta, un cocinero riojano afincado en Bangkok que, utilizando ingredientes asiáticos, es capaz de hacer una de las mejores paellas del continente. En su puesto encontrarás españoles devorando su plato pero también muchos internacionales que no quieren dejar pasar la oportunidad de comer uno de los platos más ricos y famosos de la gastronomía española.

Playas y comunidades de Krabi

Y como un viaje a Tailandia no es lo mismo si no se disfruta de sus magníficas playas, Krabi separada de Bangkok por una hora y media de avión, es uno de esos lugares que manidamente se llaman "paraíso sobre la Tierra". Lo cierto es que las llamativas formaciones rocosas del horizonte de sus playas hacen que muchos comparen este lugar con la bahía de Halong (Vietnam) "pero sin niebla", lo que embellece el paisaje.

La provincia de Krabi está salpicada por 154 islas entre las que destaca Ko Hong donde su playa no tiene nada que envidiar a otras más famosas y concurridas como la bahía de Maya de Koh Phi Phi Leh y hasta la que se puede llegar fácilmente en long tail boat en un trayecto corto pero intenso gracias al paisaje.

Pero Krabi no es solo sol y playa. Ao Thalane es uno de los bosques de manglares más bellos de la zona. Explorar esta bahía en kayak es una experiencia de la que nadie se arrepentirá. Las grandes paredes rocosas de sus formaciones, los manglares que crecen a sus pies, sus canales y lagunas no decepcionan en absoluto.

Mientras, las comunidades locales de Khao Khanap Nam y Koh Klang parecen no darse cuenta del turismo que invade Krabi. Aquí las casas están construidas en pilones de madera sobre el mar y la gente sigue viviendo de la pesca y el cultivo de arroz, coco y bananas. Visitar estas comunidades es un viaje a otra forma de ver la vida.

Pero es que Tailandia es eso, otra forma de vida quete atrapa casi sin querer y donde el lujo más exclusivo de islas privadas convive sin reparos con las comunidades locales. Vivir Tailandia es posible y está al alcance de todos.