Expreso de la Robla, el norte tranquilo

El Expreso de la Robla, un tren para los amantes del turismo en ferrocarril, acaba de efectuar su primera salida en este 2010. Realiza tres itinerarios con tres argumentos: cultural, con el Románico; de fe, con el Jacobeo, y el de fuerte raíz ferroviaria, denominado La Robla. Tres maneras de conocer nuestro pasado con todo el confort del presente.

Regina Buitrago

Aprovechando la línea de La Robla que discurrió por estas tierras durante más de cien años, FEVE ha recuperado un tren de parada y fonda asociado a la emigración de los viajeros palentinos y leoneses que partían en busca de trabajo a tierras vizcaínas. Así, ha restaurado sus antiguos vagones y la máquina de los años sesenta y ochenta, consiguiendo un precioso conjunto de 178 metros de longitud, formado por tres coches salón, cuatro coches cama con siete compartimentos cada uno, una locomotora, un furgón de personal y otro de emergencia. El Expreso de la Robla serpentea las mismas comarcas que el antiguo tren de mercancías, pintado con los tres colores simbólicos: verde, de los paisajes; rojo, de los altos hornos vizcaínos, y negro, de la hulla. El Expreso es un clásico inspirado en los trenes ingleses, con cierto sabor decó en las rejerías y detalles belle époque en los vagones, decorados en tonos calabaza y madera en los paneles. Por sus amplios ventanales se puede disfrutar del espectáculo del amanecer en los valles colgados en Mena, en Burgos, de sus sierras calizas, de sus bosques plagados de un musgo que les confiere un aspecto mágico y misterioso, o el beso del sol al acostarse en el inmenso embalse del Ebro, de donde emerge algún campanario de las iglesias sumergidas. Mientras el viajero descansa en los confortables vagones-salón, podrá rescatar sonidos muy característicos del pasado, como el suave traqueteo a 60 kilómetros de media a la hora, cuando las pestañas del tren chirrían por la fricción contra los raíles al tomar las curvas, o el habitual golpe de carril. Una vez en tierra, en las excursiones que se proponen los guías narran leyendas de misterios sin descifrar, como la del príncipe celta que reposa en las cársticas oquedades de Ojo Guareña, las más importantes del mundo, y cuentan el esfuerzo de los mineros, explicado en el completo Museo de la Minería y la Siderurgia de Sabero, un edificio neogótico recuperado. También se visita el singular Museo de la Fauna Salvaje de Valmaseda, único en el mundo y ubicado en el espectacular marco del pantano del Porna y la sierra de La Forqueta.

Este asequible Expreso de la Robla, a partir de 690 euros por persona, dependiendo del itinerario elegido, ofrece la posibilidad de, tras empaparse de cultura y paisaje, conocer la gastronomía de sus parajes: la sabrosa sopa de setas y las truchas de la zona de Cervera de Pisuerga ofrecidas en su precioso Parador; la caza en el restaurante El Venado, de Valdehuesa; la fascinación de una cueva-bodega, la de Prieto Picudo, en Valdevimbre, León; la exquisitez del cochinillo en la antigua posada de Santa María La Real, en Aguilar de Campoo; la autenticidad del foie de elaboración propia de La Mantequería, en Espinosa de los Monteros, o la rotundidad de la puchera balmasedana, "con todos sus sacramentos", en Vizcaya.

En el Expreso de la Robla hay tiempo para todo. Durante el trayecto se hará inolvidable el disfrute propio del tren en sus acogedores compartimentos dobles, con ducha de hidromasaje. También se harán imborrables los amigables encuentros en sus salones comunes, con amplias mesas y cómodas butacas para disfrutar de un estupendo desayuno buffet a la salida del sol o intercambiando impresiones mientras la tripulación ofrece un aperitivo.

León, Aguilar del Campoo en Palencia, Medina de Pomar en Burgos, o Balmaseda y Galdames, ya en Vizcaya, son otras de las pedanías que ofrecen sus encantos en las paradas del itinerario de La Robla. En León hay que visitar la catedral y su entorno, con guía incluido y posterior tiempo libre; en Medina de Pomar hay que ilustrarse acerca de su devenir en la visita al Alcázar de Los Condestables y el relato de la historia de Las Merindades, terreno de transición entre la meseta castellana y la cordillera cantábrica, y en Aguilar de Campoo es imprescindible la visita a su amplia plaza y a la bella colegiata de San Miguel. Ya en la despedida, en Balmaseda, Vizcaya, se escucha el relajante sonido, conocido como flap, de las inmensas correas de cuero que mueven, de manera testimonial, las poleas de la vetusta fábrica textil La Encartada, donde se pueden adquirir las típicas boinas. Como últimos recuerdos, es obligatorio grabar en la memoria los verdes de las praderías que abrazan la calma medieval de Galdames, con su imponente Torre de Loizaga que alberga una lujosa colección de Rolls Royce, la mejor del mundo: 81 coches antiguos, impecablemente conservados, de ellos 45 Rolls pertenecientes a altos dignatarios, entre los que se encuentra el Rolls Roi des Belgues de 1910.

El Expreso de la Robla acaba de salir de la estación y ya recibe este mes de junio un premio del Ayuntamiento de La Robla y de las asociaciones culturales de la zona como nuevo producto turístico. ¡Viajeros al tren!

4 días de espíritu viajero
Primer día, jueves | de Bilbao a Vado Cervera.
Salida a las 16.00 horas de la estación de La Concordia. Por los ventanales se disfruta de los valles de Mena, de praderías y de bosques. Se llega a Espinosa de los Monteros y de ahí, en autobús, al complejo cárstico Ojo Guareña, en Sotoscueva. Tras la vuelta a Cervera de Pisuerga, la cena es en el Parador de Fuentes Carrionas. Se pernocta en la estación de Vado-Cervera.

Segundo día, viernes | de Vado Cervera a Cistierna, Boñar y León.
Tras el desayuno buffet, se llega en autobús hasta Sabero para visitar el Museo de la Minería y de la Siderurgia. Tras ello, traslado a Boñar, al Museo de la Fauna Salvaje, enmarcado en la sierra de La Forqueta. De nuevo la "contundente" gastronomía, que se reposa en los sillones del Expreso, en el trayecto hasta León, con visita turística y tiempo libre en la capital. La cena tiene lugar en las emblemáticas bodegas de Prieto Picudo.

Tercer día, sábado | de León a Matallana, Mataporquera y Espinosa.
Mientras se desayuna, el tren se desliza por la ribera del Torío, llegando a Matallana, donde el autocar llega hasta las cuevas de Valporquero. De ahí, al Expreso, que aguarda en la estación y lleva Vado Cervera. En autobús a Aguilar de Campoo para disfrutar de un almuerzo en una antigua posada. Un paseo por sus calles y retorno a Espinosa de los Monteros, localidad muy ambientada, que atrapará a los viajeros noctámbulos.

Cuarto día, domingo | de Espinosa de los Monteros a Balmaseda y a Bilbao.
Tras el reconfortante desayuno, el autobús lleva a la monumental Medina de Pomar. En tren, a continuación, a Balmaseda, donde se encuentra la antigua fábrica de boinas La Encartada, y allí mismo se puede comprobar la excelencia de la puchera balmasedana. Para ir finalizando el viaje, visita cultural a la mayor colección privada de Rolls Royce del mundo, ubicada en la torre medieval de Loizaga. El Expreso de la Robla finaliza en el trayecto que acerca a Bilbao, en torno a las 20.00 horas.