Ni Alsacia, ni Baviera: los mejores mercadillos de Navidad están en la joya gótica del reino de Bohemia

Praga, capital de Chequia, alberga infinidad de mercadillos navideños, desde el más turístico en la plaza de la Ciudad Vieja, hasta el más local, en la zona residencial de Vinohrady.

Praga cuenta con mercadillos navideños para todos los gustos.
Praga cuenta con mercadillos navideños para todos los gustos. / Istock / Cristian Mircea Balate

La República Checa despliega su encanto en Navidad. Y es que, cada año, son más los viajeros que eligen este destino para disfrutar de una tradición que cada vez gana más adeptos: vivir el ambiente de los mercadillos navideños en primera persona. Hoy viajamos hasta Praga, joya gótica del reino de Bohemia, para descubrir los más destacados. Además, vamos a conocer algunas curiosidades que hacen que esta época del año sea perfecta para sumergirnos en un auténtico cuento de Navidad.

Adriana Fernández

Praga siempre merece una visita: su Reloj Astronómico (que no necesita presentación), el barrio judío, su castillo (que puede presumir de estar en el libro Guinness de los Récords como el complejo de castillos antiguos más grande y antiguo del mundo) o alguna de sus 500 torres hacen de esta ciudad una joya histórica en el corazón de Europa. Eso sí, hoy vamos a dejar estos tesoros de lado y vamos a recorrer sus mercadillos navideños para descubrir por qué Praga compite al mismo nivel que los más famosos de Alsacia o Baviera.

La vista del mercadillo navideño desde la Torre del Reloj de Praga te dejará sin aliento.

La vista del mercadillo navideño desde la Torre del Reloj de Praga te dejará sin aliento.

/ Istock / SHansche

Mercadillo frente al Reloj Astronómico de Praga

El primer mercadillo navideño que todo viajero debe visitar cuando llega a Praga es el de la plaza de la Ciudad Vieja. Quizá sea el más turístico, pero esto no desmerece un ápice su visita; además, se puede pagar con tarjeta de crédito en casi todos los puestos. También admiten euros y es fácil entenderse en inglés.

De día el ambiente es festivo, incluso entre diario, pero es a partir de las 4 de la tarde (que ya cae la noche en Praga) cuando este mercadillo de Navidad despliega su magia. Si quieres un consejo top, te recomendamos que antes de pasear por la plaza, subas directamente a la Torre del Reloj. Allí la vista te dejará sin palabras. El árbol de Navidad gigante, la iglesia de Nuestra Señora de Týn iluminada y cientos de puestos te sumergirán en un cuento encantado.

Los puestos de la plaza de la Ciudad Vieja te sumergirán en un cuento de Navidad.

Los puestos de la plaza de la Ciudad Vieja te sumergirán en un cuento de Navidad.

/ D.R.

Una vez abajo es momento de tomar un vaso de Svařák o vino caliente para entrar en calor. O, si lo prefieres, puedes decantarte por el punč (ponche checo). Para acompañarlo tienes un montón de puestos que ofrecen Trdelník, una masa de harina enrollada en un pincho de madera que gira sobre sí mismo y que se asa sobre unas brasas. Tiene un ligero sabor ahumado y se aromatiza con canela. Además, al ser hueco, puede rellenarse como más te guste, desde chocolate y nata hasta frutas… Hay quien dice que el Trdelník no es checo, sino eslovaco, pero no vamos a ponernos puristas, puesto que de lo que se trata es de vivir el ambiente y llevarse algo a la boca. También hay puestos de churros, de langos (una especie de pizza frita proveniente de Hungría) o de salchichas (que, para algo comparte Chequia frontera con Alemania). La cosa es comer y compartir.

Hay un pequeño mirador en medio de la plaza desde el que contemplar el ambiente, photocalls navideños con cientos de bombillas y puestecillos para todos los gustos. Las bolas para el árbol de Navidad de cristal de Bohemia son un must, pero también se pueden comprar adornos en madera o con calabazas disecadas. Los puestos con guantes, gorros y calcetines calentitos tampoco faltan. Y es casi obligatorio llevarte de recuerdo algún bote de miel o de encurtidos.

Todos los mercadillos de Navidad tienen puestos de Trdelník.

Todos los mercadillos de Navidad tienen puestos de Trdelník.

/ Istock / Oksana Vinopalova

Patinaje en la plaza de Wenceslao

A poca distancia de la plaza de la Ciudad Vieja llegamos hasta la plaza de Wenceslao o Václavské náměstí. Allí, además de los numerosos puestos de comida y bebida que nos embriagan con sus olores, nos topamos con una pista de patinaje sobre hielo. El ambiente no puede ser más navideño con todos los árboles de la plaza iluminados y, como banda sonora, una canción que resuena en todos los mercadillos de Chequia: Vánoce na míru, de la cantante Ewa Farna.

Este mercadillo abre desde por la mañana y hasta medianoche. También resulta bastante turístico, por lo que podrás comprar desde algún souvenir hasta decoraciones navideñas checas de vidrio soplado.

En  la plaza de Wenceslao o Václavské náměstí podrás comer o patinar sobre hielo.

En la plaza de Wenceslao o Václavské náměstí podrás comer o patinar sobre hielo.

/ Istock / klug-photo

Otros mercadillos imprescindibles: el más local en la plaza de la Paz

Otros mercadillos que no te puedes perder son el de la isla Kampa, el de Smíchov, en la zona peatonal Anděl o el de Mariánské náměstí, frente al Nuevo Ayuntamiento de Praga. En este último, los puestecitos tienen fines benéficos y, por tanto, es más local. Puedes tomarte licor de miel caliente o un sabroso jamón asado mientras contemplas como los niños entran en una caseta donde escriben una carta para Ježíšek (el Niño Jesús, que en la tradición checa trae los regalos). Al acabar de escribir su deseo, tocarán la campana, señal que servirá para que los ángeles lleven su petición al cielo.

Si desde el centro histórico cogemos el tranvía (el 4, el 16 o el 22) o el metro hasta la estación de Náměstí Míru, llegamos hasta el mercadillo más local de Praga. Apenas hay turistas, no admiten pago con tarjeta y los euros solo sirven en algún que otro puesto. La basílica de Santa Ludmila domina toda la plaza de la Paz y refleja las luces de las casetas navideñas. Es imprescindible comprar las galletas navideñas checas, que solo las verás aquí. Una especie de pastas de té que pueden ser de coco, jengibre o incluso recubiertas de chocolate y almendras.

La basílica de Santa Ludmila domina toda la plaza de la Paz.

La basílica de Santa Ludmila domina toda la plaza de la Paz.

/ Istock / Inna Reznik

En definitiva, no hace falta irse ni a Alsacia, ni a Baviera para descubrir los mejores mercadillos de Navidad; de hecho, en Praga vas a descubrir desde algunos muy locales hasta el que debes visitar una vez en la vida entre torres góticas y edificios barrocos.

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