8 motivos por los que hay que viajar a Etiopía una vez en la vida

Locos por descubrir los (muchos) encantos ocultos del país del Cuerno de África

Dominique Auzias / Jean-Paul Labourdette / Petit Futé
 | 
Foto: fivepointsix / ISTOCK

Un sentimiento especial se apodera de nosotros al acercarnos a las tierras de Etiopía: la fascinación. Muchos viajeros han sido testigos de la dimensión singular, específica y compleja de esta parte del Cuerno de África y de las grandes emociones experimentadas a lo largo de este viaje. Territorio de grandes contrastes geográficos, climáticos y culturales, verdadero conservatorio de la historia y una increíble diversidad de poblaciones, la identidad de Etiopía se basa en mitos y leyendas que todavía están profundamente arraigados en el inconsciente colectivo, lo que la convierte en un país sin igual en el continente, tal y como lo retrata en su guía la prestigiosa editorial de viajes Petit Futé (Alhenamedia), de la que aquí te traemos un extracto. 

Meinzahn / ISTOCK

Considerada la cuna de la humanidad tras el descubrimiento de Lucy en el valle del Omo, la Etiopía actual alberga más de ochenta pueblos distintos, cada uno con su idioma y cultura propios. De musulmanes occidentales, afars y somalíes, a habitantes ortodoxos de las tierras altas, tigrayas y amharas, pasando por tribus ancestrales en las fronteras de Kenia y el sur de Sudán (hamers, karo, mursi, surma, dassanech...), esta paleta étnica es de las más ricas del mundo.

La riqueza de Etiopía reside también en la diversidad de su patrimonio geográfico e histórico: las iglesias monolíticas de Lalibela y Tigray —magníficos escenarios “de coloridas fiestas religiosas—, los impresionantes paisajes de los macizos de Simien y Bale, que llegan a alrededor de los 4600 m, los castillos medievales de Gondar, el desierto y las regiones lunares de Danakil... Esta diversidad no deja de sorprender y deleitar a los visitantes, que deben aprender a comprender su identidad común, por encima de las disparidades regionales.

Artush / ISTOCK

¡Deberíamos preguntarnos por qué este país, con su excepcional patrimonio histórico, natural y cultural, sigue siendo tan poco conocido hoy en día! Para muchos, la atención de los medios de comunicación sobre las grandes hambrunas de los años ochenta ha reducido la imagen del país a una tierra desolada, mientras que más de la mitad del territorio está cubierto por mesetas fértiles. Ya es hora de deshacerse de estos prejuicios y explorar estas tierras ideales para el viaje y el encuentro, estas tierras de historia ancestral, de pueblos plurales y de paisajes grandiosos.

Lo más destacado de Etiopía

1 Un clima favorable

Por su situación geográfica y su topografía, Etiopía goza de un clima muy favorable durante gran parte del año. De septiembre a marzo el sol está asegurado casi a diario y hay una temperatura suave y constante, comprendida entre 20 y 25 °C en las altas mesetas. En el sur se da una pequeña estación lluviosa entre principios de marzo y abril, mientras que en el norte suele haber una época de grandes lluvias entre mediados de junio y septiembre. Los amantes del « calor africano » encontrarán su lugar en las tierras bajas al este y al sur del país, mientras que los más deportistas podrán entregarse al placer del trekking en la frescura de los altos macizos que alcanzan más de 4000 m de altitud.

benedek / ISTOCK

2 Una cultura muy rica

La historia multimilenaria de Etiopía conlleva una diversidad y riqueza ampliamente desconocidas. Durante siglos Etiopía jamás fue colonizada y se mantuvo a salvo de las grandes influencias exteriores y hace gala de una cultura única y atípica en África. Esta identidad se afirma en ámbitos tan diversos como la arquitectura, la música, la gastronomía o la religión. En ningún otro lugar del continente se encuentra semejante mosaico cultural.
Una naturaleza generosa.

3 Una naturaleza generosa

Muy lejos de los prejuicios de una tierra desolada, Etiopía sorprende por la inmensidad de sus superficies fértiles. Consta de vastos territorios cubiertos de una naturaleza « domesticada » por el hombre en beneficio de una agricultura aún rudimentaria y los “espacios vírgenes —algunos de ellos inexplorados— están repletos de vida salvaje y de una flora extremadamente rica. El endemismo es la característica de esta biodiversidad; así, hay 26 especies de mamíferos, 18 especies de aves y otras tantas de anfibios, insectos y reptiles que solo se encuentran en Etiopía. En cuanto a la flora, lejos de estar totalmente catalogada, el endemismo también representa un porcentaje muy alto con varios centenares de especies.

guenterguni / ISTOCK

4 Una tierra auténtica

Etiopía solo lleva unos diez años abierta completamente al turismo y, aunque su gran potencial empieza a explotarse, aún estamos lejos del turismo masivo y de los cambios culturales que este suele conllevar. La escasez de infraestructuras turísticas lleva al visitante a una inmersión total en el corazón de la vida de las poblaciones, así como a un contacto auténtico, origen de sorpresas y fascinación.

5 Una diversidad incomparable

Ochenta lenguas y culturas distintas, más de doscientos dialectos, seis regímenes climáticos que contienen zonas desérticas o sabanas, relieves de altas mesetas y montañas que albergan una fauna y una flora propias, una sociedad marcada por las influencias de las dos grandes religiones, ortodoxa y musulmana, y por la supervivencia de ritos animistas ancestrales, son algunos elementos que dan una idea de la extrema diversidad de este mítico país, tierra predilecta de los etnólogos, que no ha dejado de fascinar a través de los tiempos.

HomoCosmicos / ISTOCK

6 Un dulce perfume a aventura

En Etiopía hay tantas formas de turismo como se quieran y sin defraudar a los amantes de las emociones fuertes y la desinhibición total. Atravesar los macizos del Simien a pie o en burro, recorrer el desierto afar tras las huellas de los caravaneros nómadas o bajar el Omo haciendo rafting en busca de las tribus animistas, en medio de una vida salvaje abundante, le dejarán recuerdos imperecederos.

7 Una tierra de mitos y leyendas

Etiopía es un país que nunca se comprende del todo y que parece alejarse a medida que nos vamos acercando. Basándose en mitos y leyendas, la historia popular se escribe en paralelo a la historia oficial, con la que se suele confundir. A pesar de estar mayoritariamente cristianizada e islamizada, la población etíope ha desarrollado una especie de sincretismo que combina creencias con los espíritus, ritos de purificación y medicina tradicional próximos a los rituales animistas. Aunque tales imprecisiones pueden frustrarnos, hasta las mentes más racionales se dejarán hechizar por esos mitos fundadores que han perdurado a lo largo del tiempo y que ningún etíope aceptaría ver cuestionados.

narvikk / ISTOCK

8 "Otra África"

En el contexto africano, Etiopía parece ocupar un lugar aparte que no deja de sorprender y confundir hasta a los conocedores de África. Mientras Adís Abeba, sede de la Unión Africana, no duda en reivindicarse como capital diplomática del continente, la noción de africanidad como pertenencia a este conjunto continental es bastante heterogénea. Egocéntrica, reacia a las influencias exteriores durante largo tiempo, Etiopía es celosa de sus particu“laridades y de su destino con los que obtiene cierto sentimiento de superioridad.

En el propio territorio, una especie de estructura oficiosa de castas parece haberse formado entre los habitantes ortodoxos de las altas mesetas (amharas y tigrayas), depositarios de la historia y del poder desde hace siglos, la mayoría oromo, de la que un grupo se considera destituido y lucha contra el poder central, y las etnias con estructuras tribales que viven en los confines del país según sus propias tradiciones ancestrales. Estas etnias, que congregan a los etíopes "negros" —como las designan con cierta condescendencia sus compatriotas—, parecen totalmente ajenas al misticismo ortodoxo etíope que mantiene las estructuras sociales y creencias ancestrales de África con misterios irrefutables.