Estremoz, Borba y Vila Viçosa, las ciudades de mármol portuguesas

El esplendor del oro blanco en pleno Alentejo

José Miguel Barrantes Martín
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Foto: Sohadiszno / ISTOCK

Fachadas, dinteles, puertas, bancos, ventanas, bordillos… El mármol nos atrapa con su belleza allá donde miremos. Todos los elementos a nuestro alrededor parecieran enaltecer la nobleza y esplendor del conocido como «oro blanco». Nos encontramos en la región de Alentejo, en tres localidades situadas en una zona de la que se exporta la segunda mayor producción de este tipo de roca del mundo.  Estremoz, Borba y Vila Viçosa, las conocidas como «ciudades de mármol», nos invitan a recorrer sus calles para sorprendernos a cada paso.

Localidad de Estremoz en el Alentejo portugués. | Mauricio Abreu/JAI/Corbis

Un gran protagonista durante siglos 

La región más grande de Portugal – aunque escasamente poblada -, Alentejo, nos regala todo el esplendor de tres localidades situadas muy próximas a La Raya, la franja fronteriza entre el país luso y España. Poblaciones que se encuentran en el corazón de una zona donde se explotan desde la Antigüedad las canteras del famoso mármol alentejano, el segundo más exportado del mundo tras el de Carrara, en Italia. Ya en la época romana estas fueron las explotaciones de roca desde las que salieron los mármoles que vistieron los edificios más emblemáticos de Augusta Emérita, la actual Mérida. Muchos siglos después aún siguieron embelleciendo algunos importantes monumentos como la célebre Torre de Belém o el Monasterio de los Jerónimos en Lisboa.

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Estas canteras, que se encuentran concentradas en un área de pocos kilómetros, han sido históricamente muy apreciadas por la calidad de las vetas de las rocas de mármol blanco y rosa. No es de extrañar, dada esta riqueza, que las poblaciones que se encuentran en sus alrededores hayan estado siempre ligadas a la actividad de extracción de este «oro blanco» y que muchos de los monumentos y elementos urbanos hayan sido construidos utilizando este preciado material. Dada la popularidad del mármol alentejano, es posible realizar rutas que se adentran en algunas de las explotaciones. La más famosa de todas ellas, Pedreira d’El Rei, resulta una visita imprescindible y una experiencia peculiar y diferente a cualquier otra de las que estemos acostumbrados a realizar durante un viaje. Situada a poca distancia de la localidad de Vila Viçosa, la visita guiada permite descender en 4x4 hasta los 157 metros de profundidad a través de un recorrido de 600 metros de distancia marcado por las fuertes pendientes.

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Las ciudades de mármol

Estremoz, Borba y Vila Viçosa son conocidas con buen criterio como «las ciudades de mármol» - a pesar de su reducido tamaño y población, más en la escala de lo conocemos por un pueblo -. Estas tres poblaciones representan un ejemplo perfecto de cómo la presencia de un material tan noble como el mármol puede llenar de belleza las calles de cualquier paisaje urbano. Seguramente la más apreciada de todas ellas en este sentido y la más visitada es Vila Viçosa, una villa a escasos 45 kilómetros de Badajoz, conocida popularmente como «la princesa del Alentejo». Fue la antigua residencia de la dinastía de los Braganza hasta que se abolió la monarquía a principios del siglo XX y su presencia se ha traducido en construcciones tan impresionantes como el Palacio Ducal – con su esbelta fachada de mármol de 110 metros de longitud –, que preside una enorme plaza de tamaño monumental.

Mientras, al otro extremo de la población, el castillo es otro de los testigos de la estancia de esta familia en la villa, que alberga uno de los muchos museos con los que cuenta Vila Viçosa; como el Museo del Mármol, un homenaje al material omnipresente en palacios, aceras, suelos… a lo largo de todo el casco urbano.

Palacio Ducal de Vila Viçosa | PhilAugustavo / ISTOCK

Hacemos también una mención especial al magnífico hotel de cinco estrellas Alentejo Marmòris Hotel & Spa, construido sobre una antigua almazara de aceite, en el que no solo el mármol recubre muchas de sus estancias, sino que cuenta con un Spa de 900 metros cuadrados excavado por completo en este material. Uno de los mejores hoteles de su clase del mundo. Casi al lado de Vila Viçosa, la pequeña población de Borba es otra de las pequeñas joyas de mármol de la zona, famosa por la calidad de sus vinos tintos – uno de los productos típicos de esta área, junto con el aceite de oliva -. Una coqueta población, situada junto al lado de grandes canteras, que pone el toque de distinción gastronómica en nuestra visita a esta parte del Alentejo.

Por último, Estremoz – la más grande de todas -, un poco más al norte pero también muy próxima a las anteriores, es otro ejemplo ineludible de la belleza del mármol presente en muchas de las construcciones y elementos de la población, así como un importante centro de artesanía, especialmente de alfarería.

Sohadiszno / ISTOCK

Rodeada por una muralla y con la presencia del castillo del siglo XIII – convertido en Posada en la actualidad -, esta villa vive en torno a la vía de Rossio Marquês de Pombal - conocida simplemente por el primer nombre -, que rodea una enorme plaza que es el centro neurálgico de un casco histórico embellecido por incontables naranjos.