Estonia un país de cuento de hadas

Estonia es un destino por decubrir, su capital Tallín guarda secretos que no puedes dejar escapar además de actividades para toda la familia. Haz las maletas y visita esta antigua República Báltica, un lugar donde pasarás unas vacciones inolvidables, en el que vivirás un auténtico cuento de hadas.

Álvaro Espinosa Malagón

País desconocido por la mayoría de europeos, Estonia reúne todo lo necesario para pasar unas vacaciones en familia inolvidables. La antigua republica báltica nos dará la posibilidad de realizar numerosas actividades que podremos realizar tanto al aire libre como en centros de ocio y museos. Descubre este país con una oferta muy variada en la que niños y adultos podrán disfrutar por igual de unas merecidas vacaciones.

Tallín, Ciudad Vieja

La capital estonia es conocida como Ciudad Vieja, debido a que su casco antiguoesconde una ciudad medieval amurallada, que ha sido declarada Patrimonio de Humanidad por la Unesco. En ella podremos que la gran cantidad de monumentos de la arquitectura y el arte de los siglos XIV-XVIII: edificios y iglesias góticas, torres, murallas medievales, callejuelas románticas. Pasear por las calles de esta ciudad da la sensación encontrarse en un "cuento de hadas".

La plaza del ayuntamiento también conocida como Raekoja Plats, es un lugar de paso obligatorio e inevitable si viajamos hasta Tallin, ya que cualquiera de nuestros caminatas por suentramado medieval nos conducirá al que durante siglos ha sido el centro de la vida política, comercial y social de la capital.

En el Museo de las Marionetas NUKU, encontraremos marionetas de todo el mundo, que nos transportaran tanto a lo más mayores como a los más pequeños a un mundo de fantasía. Los más valientes tendrán la oportunidad de visitar la "cámara de los horrores" donde las marionetas más peligrosas están guardadas para ofrecer la mayor seguridad a los visitantes. Otra de las actividades que podremos realizar en el museo, es la de ver como los artesanos crean en sus talleres estas pequeñas obras de arte.

Pero si lo que queremos es conocer como vivían los estonios hace siglos, el Museo al Aire Libre de Tallin, nos da la oportunidad de visitar antiguas granjas y casas de la época.

La ciudad del juguete, osos, playa...

Tallin no es la única ciudad de Estonia donde podremos realizar actividades. La ciudad de Tortu que se encuentra en el sur de Estonia posee dos museos de gran importancia: el AHHAA Science Centre y el Museo del Juguete. En el primero encontraremos la ciencia transformada en una aventura, en la que fauna, flora e incluso un cine en 4D harán las delicias de los visitantes. En el segundo encontraremos juguetes históricos y tradicionales, además de talleres donde podrán verse como se fabrican y otras muchas actividades familiares.

Estonia nos ofrece numerosas actividades al aire libre ya que cuenta con un gran número de parques nacionales y parques de aventuras repartidos por todo el país. El parque de aventuras más grande se encuentra en Otepää , donde largos toboganes y pistas entre los árboles proporcionarán aventura y diversión a todos los miembros de la familia. Otra interesante opción tanto para niños como para adultos, son las carreras de karts, donde la única condición es llegar a los pedales. La época más recomendable para conocer los impresionantes Parques Nacionales de Estonia es en otoño y primavera, para así aprovechar su rica flora y fauna, teniendo la posibilidad de cruzarnos con lobos, alces, osos...

Pero si buscamos un turismo de playa, Tallin, Pärnu y Valgeranna cuentan con preciosas playas de arenas blancas, acondicionada con zonas infantiles y una amplia variedad de deportes acuáticos para adultos.

La experiencia navideña no queda al margen de Tallin, que cuenta con un "Mercado de Navidad", considerado uno de los mejores de Europa. Chocolate caliente para los más pequeños y el vino especiado para los adultos para combatir el frio, son los productos estrella de las casitas de madera que caracterizan el mercado.

La colina de las cruces

Junto a Estonia en el vecino país de Lituania, podremos encontrar un lugar de carácter sagrado conocido como "la colina de las cruces". Su origen se remonta a la Edad Media cuando aparecieron numerosas cruces como símbolo para recordar a los muertos en batalla contra los Caballeros Teutónicos. Pero la fama de este lugar se produjo en el siglo XIX cuando Estonia estaba sometida a la URSS. La colina se convirtió en un símbolo silencioso ante la opresión foránea. Con Lituania dentro de la URSS decenas de cruces brotaron cada noche en la hierba, con la consiguiente desaprobación de los rusos que no dudaron en retirar de inmediato lo que consideraron afrentas del pueblo contra el régimen. Éste, que además es un país con unas creencias católicas muy férreas, protestaba ante los soviéticos de esa manera y puso todas las noches más y más cruces.

A pesar de que se incendió varias veces, y se prohibió terminantemente el paso, las decenas de cruces se convirtieron en cientos y éstos en miles. La colina de las cruces ha visto colocarse miles de cruces más desde entonces y erigirse como un lugar sagrado y un símbolo de libertad para las antiguas repúblicas bálticas.