La estación de tren más bonita del mundo es conocida como "el templo del viaje": tiene 44 andenes, una Galería de los Susurros y un reloj de 20 millones de dólares
Una de las más grandes del mundo, cuenta con una historia y una arquitectura de lo más interesantes.

Una de las estaciones de trenes más grandes del mundo con un vestíbulo único. / Istock / Jorg Hackemann
Como dice el mayor poeta de nuestros tiempos, Bad Bunny, “si te quieres divertir con encanto y con primor, solo tienes que vivir un verano en Nueva York”. Razón no le falta, pues la ciudad de Nueva York es una de las más espectaculares que podemos visitar hoy en día. Repleta de rascacielos altísimos, la parte más alta de los cuales se pierde entre las nubes en los días más grises, y con un constante choque de culturas, la ciudad que nunca duerme es uno de los destinos más interesantes que uno puede visitar.

Nueva York es una de las ciudades más alucinantes del mundo / Istock / Jess Stiles
Es aquí donde se encuentra una de las estaciones de tren más grandes y bonitas del mundo, una maravilla arquitectónica de dimensiones monumentales acertadamente conocida con el sobrenombre de “el templo del viaje”, pues cada año recibe millones de visitantes.

Adriana Fernández
En constante movimiento
En la confluencia de las calles 42 y Park Avenue, Grand Central Terminal es la principal estación de trenes de la ciudad de Nueva York. Dividida en dos niveles subterráneos, tiene 44 andenes con 67 vías -41 en el nivel superior y 26 en el inferior-, lo que la convierte en la estación de trenes más grande del mundo en número de andenes. Si estos números no fueran suficiente para dar a entender la importancia de la estación en la ciudad, aquí va otro dato: se calcula que cada día pasan por Grand Central Terminal alrededor de 750.000 personas. ¡Casi un millón de personas!
Aunque su construcción no estaba aún terminada, Gran Central Terminal fue oficialmente inaugurada a las 00.01h del domingo 2 de febrero de 1913, con una gran celebración a la que acudieron decenas de miles de personas. Diseñada por el estudio de arquitectura Reed & Stem en colaboración con la firma Warren & Wetmore, su característico estilo Beaux-Arts, promovido en la ciudad a principios del siglo XX por el movimiento conocido como City Beautiful, la estación representa la culminación de esa era.

Es la principal estación de trenes de la ciudad de Nueva York. / Istock / Bim
A medida que el barrio de Manhattan iba prosperando con el paso de los años, Grand Central también lo hacía. A lo largo de su historia, la estación ha albergado una galería y una escuela de arte, un cine de noticieros y un museo de historia ferroviaria. En la actualidad sigue acogiendo innumerables exposiciones de arte temporales, además de los murales a gran escala firmados por las artistas internacionales Yayoi Kusama y Kiki Smith que se exhiben en Grand Central Madison, la terminal de cercanías ubicada por debajo de Grand Central Terminal.
Mucho por ver
No es solo el romanticismo de los viajes en tren lo que hace que Grand Central Terminal sea uno de los mayores imprescindibles de Nueva York. Tanto en su exterior como en su interior, hay muchos elementos que elevan la belleza de este monumental edificio a la enésima potencia. Es el caso del increíble reloj de cristal de Tiffany’s (valorado en la friolera de 20 millones de dólares) que corona la fachada principal, uno de los más grandes del mundo y el cual acompaña la escultura llamada “Transporte”, compuesta por las estatuas de Mercurio, Minerva y Hércules.

El maravilloso reloj de Tiffany's coronado por la escultura "Transporte" / Istock / stecks05
Una vez en el interior de la estación, lo que más llama la atención es el enorme vestíbulo, con un hermoso techo abovedado de color celeste y decorado con 12 constelaciones y 2.500 estrellas (59 de las cuales están iluminadas). Para ayudar a que los centenares de miles de pasajeros que pasan por la estación no se despisten, en el centro del vestíbulo, sobre el punto de información, se erige el famoso ball clock, un reloj dorado de cuatro caras.
Además de los numerosos establecimientos de comida y tiendas que hay en el interior del edificio, son dos espacios los que destacan por encima del resto. El primero de ellos es la llamada Whispering Gallery, o Galería de los Susurros; situada enfrente del Oyster Bar (el restaurante más antiguo de la estación) y construida con el sistema Guastavino (una versión de la conocida volta catalana introducida en Estados Unidos en 1885), esta galería abovedada goza de una particular propiedad acústica, en la que el sonido viaja con total nitidez de un lado a otro del espacio. Si visitas la estación, no dudes en probarlo, incluso un simple susurro se puede escuchar perfectamente en hora punta.

El ball clock sobre el punto de información en el vestíbulo / Istock / 400tmax
Por último, un lugar que no puedes perderte dentro de la estación es el Vanderbilt Hall, un enorme espacio de paredes de mármol rosa y cinco preciosos candelabros dorados en el que se hacen exposiciones de arte temporales, así como el mercadillo de Navidad de Grand Central Terminal. Si tu viaje a la Gran Manzana coincide con estas fechas, no dudes en acercarte, por que promete ser una auténtica maravilla.
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