La estación de tren más bonita del mundo tiene una bóveda con las constelaciones del firmamento y un reloj valorado en 20 millones de dólares: lleva más de 100 años siendo el corazón de la ciudad y aparece en más películas que cualquier otra estación del mundo
Más de un siglo después de su inauguración, sigue siendo una de las visitas más sorprendentes de Manhattan incluso para quien no viaja en tren.

Grand Central Terminal en Nueva York / Istock / 5
Pocas estaciones del mundo consiguen que la gente se quede quieta en mitad de una ciudad como Nueva York. En Grand Central Terminal pasa constantemente. Mientras los viajeros cruzan el vestíbulo mirando pantallas o buscando andenes, decenas de personas permanecen paradas bajo la bóveda observando el techo.

Grand Central Terminal en Nueva York / Istock / 5
Da igual cuando vayas, que la escena se repite a cualquier hora que marque el reloj central. Más de un siglo después de su inauguración, el edificio continúa funcionando al mismo tiempo como estación, icono arquitectónico y una de las imágenes más reconocibles de Manhattan.

Adriana Fernández
Mucho más que una estación
En la calle 42 y Park Avenue se encuentra Grand Central Terminal, la estación de tren más grande del mundo si se tiene en cuenta que tiene casi medio centenar de andenes y 75 vías. Por este lugar pasan diariamente más de 750.000 personas y es uno de los lugares turísticos más visitados de toda la Gran Manzana.
La actual Grand Central Terminal abrió en 1913, sustituyendo infraestructuras ferroviarias anteriores que ya ocupaban esta zona de Manhattan desde el siglo XIX. El objetivo era levantar una gran puerta monumental de entrada a la ciudad.
Más de cien años después, esa idea sigue bastante presente. Aunque millones de personas utilizan cada año sus líneas ferroviarias y de cercanías, buena parte de quienes atraviesan el edificio ni siquiera van a coger un tren. Muchos entran simplemente para ver el vestíbulo principal, recorrer sus galerías interiores o detenerse unos minutos bajo el reloj central.
La bóveda astronómica, el reloj de ópalo y por qué el interior sigue impresionando incluso a quien ya ha visto cientos de fotos
La imagen más conocida de Grand Central Terminal está en el gran vestíbulo central que aparece constantemente en películas, series y fotografías de la ciudad.

Grand Central Terminal / Istock
Aun así, verlo en persona cambia bastante la percepción del espacio por sus dimensiones. El techo alcanza más de 35 metros de altura y la amplitud del vestíbulo hace que el movimiento continuo de viajeros parezca casi organizado, como pasa con el famoso cruce de Shibuya, en Tokio.
Sobre esa estructura aparece la famosa bóveda astronómica, decorada con 12 constelaciones, signos del zodiaco inspirados en mapas celestes y 2.500 estrellas pintadas con pan de oro sobre un color turquesa. El techo original fue restaurado en los años 90 después de décadas acumulando suciedad y humo procedente del tabaco y de antiguas locomotoras. Durante esa restauración, se dejó deliberadamente una pequeña mancha oscura como recuerdo del estado previo del edificio. Fíjate a ver si la encuentras.
Justo en el centro del vestíbulo se encuentra el Ball Clock, el reloj de cuatro caras diseñado por Seth Thomas, situado sobre el puesto de información. Está fabricado con ópalo y suele citarse como una de las piezas más valiosas de la terminal, con estimaciones que hablan de varios millones de dólares. Más allá de su valor económico, el reloj se ha convertido en uno de los puntos de encuentro más conocidos de Manhattan.
Fíjate tambien en las escaleras monumentales, las lámparas, los balcones laterales o la forma en que cambia la luz a lo largo del día. ¿Cómo no va a quedarse embobado cualquiera que pase por aquí?
Hollywood la convirtió en una imagen inseparable de Nueva York
Pocas estaciones del mundo tienen una presencia tan reconocible en el cine y la televisión. El gran vestíbulo de Grand Central Terminal lleva décadas utilizándose como escenario de películas, anuncios y series ambientadas en Manhattan.
Algunos de los títulos más destacados incluyen John Wick (2014), Soy Leyenda (2007), Armageddon (1998), Extraños en un tren (1951) o Revolutionary Road (2008).
Por eso, mucha gente reconoce la terminal antes incluso de haberla visitado. Se ha convertido en una imagen asociada automáticamente a la idea cinematográfica de Nueva York.
Por eso, cuando tengas la oportunidad de visitarla, no cometas el error de entrar, hacer una foto rápida del vestíbulo y salir en pocos minutos. La terminal atrapa cuando se recorre sin prisa, incluso en una ciudad llena de edificios famosos.
- El refugio de Candela Peña (52 años) es la isla más desconocida de Canarias: 'He vivido en esta isla cosas vitales tan importantes que ya forman parte de mi propia identidad
- El refugio de Emilio Aragón (67 años) es un pueblo con 66 Bienes de Interés: un lugar que considera 'su particular paraíso' y de origen romano
- Entramos en la ciudad donde mejor se come de Andalucía, conocida como “la capital mundial de las tapas”: una de sus grandes señas de identidad, con una cocina que fusiona la herencia árabe con las frutas tropicales
- El refugio de Víctor Manuel (78 años) a una sola hora de Madrid: un pueblo renacentista de 650 habitantes, con fiestas patronales reconocidas y un patrimonio arquitectónico único
- La preciosa ciudad medieval perfecta para recorrer a pie: de origen romano, urbanismo árabe y arquitectura mudéjar, tiene tres monumentos Bien de Interés Cultural
- El refugio de Joan Manuel Serrat (82 años) es una isla de calas azul turquesa y bahías naturales del Mediterráneo: 'Es una ventana de inspiración y paz”
- El refugio de José Luis Perales (81 años) es un pueblo medieval de la España vaciada: 'Mi música está toda escrita allí y sigue siendo necesario para mí ir allí muy a menudo
- El refugio de Joaquín Sabina (77 años) es una joya multicultural de la provincia de Cádiz: 'El único sitio donde no me siento un extranjero