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La estación más bonita de Europa es pequeña pero tiene unas vistas espectaculares del Mediterráneo: en un pueblo declarado Patrimonio de la Humanidad y rodeada de limoneros y olivares

En el pueblo más pequeño de las Cinque Terre, sirve como balcón al mar de Liguria.

La estación de las Cinque Terre que está rodeada de limoneros y oliveros

La estación de las Cinque Terre que está rodeada de limoneros y oliveros / Istock / Julia Lavrinenko

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A lo largo de la costa de la península itálica encontramos cantidad de villas y pueblos llenos de encanto, con casas pintadas de todos los colores imaginables, y en los que parece que el tiempo se detenga para que uno pueda disfrutar del momento lo máximo posible. Ya sea en la costa amalfitana, la Toscana o Emilia-Romagna, la belleza está más que garantizada.

El pintoresco pueblo de Corniglia

El pintoresco pueblo de Corniglia / Istock / SCStock

Si al atractivo de los pueblos que se extienden por el territorio le añadimos la magia de una estación de tren, encontramos el pequeño pueblo de Corniglia. Perteneciente a la región de Liguria, Corniglia es el más pequeño de los cinco pueblos que componen la zona de las Cinque Terre, incluida en la lista de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO desde 1997.

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Adriana Fernández

Pueblo de novela

Habitada por cerca de 200 personas, la villa de Corniglia es conocida por su mención en una de las historias que conforman el Decameron de Boccaccio, así como el poema África de Petrarca. A diferencia del resto de pueblos de las Cinque Terre, Corniglia no cuenta con un acceso directo al mar, sino que se ubica en lo alto de un promontorio de unos 100 metros, rodeado en todos sus lados por viñedos y olivares.

Desde aquí los viñedos iluminados por el ojo benéfico del sol y muy queridos por Baco se asoman sobre Monte Rosso y los collados de Corniglia, siendo celebrados en todas partes por el dulce vino.

Petrarca, África

Llegar a Corniglia en coche es una tarea complicada, ya que se encuentra bastante aislado del entorno, por lo que lo más recomendado es llegar en tren. La estación, a menor altura sobre el nivel del mar con respecto al pueblo, no cuenta con un edificio de una belleza destacada; su estructura es sencilla y funcional. Pero, a su vez, destaca por la magia de su telón de fondo, pues se abre frente al mar de Liguria como si fuera un balcón. De esta manera, mientras uno espera la llegada del tren, puede disfrutar de unas de las vistas más privilegiadas de todo el Mediterráneo.

Las espectaculares vistas desde la estación de tren

Las espectaculares vistas desde la estación de tren / Istock / 8020

Un entorno privilegiado

Para poder acceder al pueblo desde la estación hay que hacerlo a través de la Scalinata Lardarina, un tramo de casi 400 escalones divididos en 33 tramos. Para algunas personas, subir las escaleras puede suponer todo un reto, pero no hay de qué preocuparse; tan solo hace falta llevarse un poco de agua e ir haciendo paradas. Mientras repones fuerzas, además de disfrutar unas vistas inigualables del entorno en el que se encuentra la villa, podrás deleitarte con el aroma a limoneros y olivares que cubren los terrenos de alrededor. Si aún así subir las escaleras se te presenta como algo imposible, existe también la opción de subir al pueblo en bus.

Una vez en el pueblo, conformado por casas de todos los colores, podrás gozar de una auténtica experiencia a la italiana. El monumento más destacado de la villa es la iglesia de San Pietro, un templo de estilo gótico-ligur construido en el 1334 y considerado por muchos como uno de los monumentos más impresionantes de la región. Para descubrir como viven los cornigliesi, lo único que tienes que hacer es acercarte a la Via Fieschi, la calle principal del pueblo, repleta de pequeñas tiendas y establecimientos, y llena de vida. En la parte occidental de la villa desciende otro tramo de escaleras, el cual lleva hasta lo que podría considerarse como una playa diminuta, compuesta por grandes rocas y pedruscos, pero donde el agua es de lo más cristalina.