Espeleología en Burgos

La cueva de Fuentemolinos, en la provincia de Burgos, permite al visitante conocer a fondo las entrañas de la Tierra a través de una cueva de más cuatro kilómetros.

Foto: Miguel A Muñoz Romero

En la localidad burgalesa de Puras de Villafranca, la cueva de Fuentemolinos se ubica bajo una ladera que se levanta sobre el curso de un arroyo, afluente del río Tirón. Es aquí donde los más aventureros y curiosos pueden realizar una excursión de espeleología que, cuanto menos, sorprende.

Organizada por la empresa Beloaventura, esta excursión a la que ir que ir ataviado con mono, casco con linterna, botas de agua y arneses, comienza con la ascensión de la ladera a través de una serie de cuerdas hasta la boca de la cueva, impactante por su reducido tamaño. Una vez aquí, hay que reptar por un túnel hasta llegar a apertura interior de la cavidad.

Una vez dentro, la cueva se divide en tres pisos superpuestos. El nivel inferior es un cañón por donde discurre un río subterráneo que brota al exterior cuyo trazado, en algunos puntos, llega a tener hasta 2 metros de altura.

Los dos pisos superiores evolucionan en paralelo al curso de río y es donde se concentran algunos de los elementos más bellos de la cueva como coladas, estalactitas, estalagmitas, excéntricas y columnas.

La ruta que se puede realizar depende de la preparación del visitante. Y es que hay tramos en los que se hace necesario reptar bajo las rocas o aferrarse a una pared con el mosquetón.

La cueva de Fuentemolinos se caracteriza por su conjunto de pudingas cementadas con motivos calizos del Oligoceno, lo que supone una rareza geológica que hace que sea la sexta cueva del mundo en cuanto a su género.