España en modo 'slow': 5 municipios que elogian la calidad de vida

Lugares que combaten el estrés, las prisas, las aglomeraciones y el ruido

Noelia Ferreiro
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Foto: georgeclerk / ISTOCK

Para hacer compatible la propia identidad con los postulados modernos, el amor por las tradiciones con las comodidades actuales; para fomentar el concepto del buen vivir y practicarlo en la vida cotidiana se creo el movimiento Cittaslow, nacido en Italia en 1999 para ampliar la filosofía del Slow Food a municipios locales.

Hoy Cittaslow es una asociación que apuesta por la singularidad y la sencillez en un mundo cada vez más globalizado, donde las ciudades parecen copiarse las unas a las otras. Un lugar desde el que combatir el estrés, las prisas, las aglomeraciones y el ruido, para aminorar la velocidad y convertirse en espacios más habitables.

236 ciudades de 30 países de todo el mundo integran este movimiento que tiene en cuenta el urbanismo (que los centros históricos sean espacios peatonales), la agricultura, ganadería y la pesca (que aporten productos de máxima calidad con respeto al medio ambiente), el turismo (que sea sostenible, responsable y respetuoso con el patrimonio) y la educación (que en las escuelas y comunidades se promuevan estos valores).

Dentro de España, estos son algunos de los municipios slow, que apuestan por la calidad de vida:

1. Balmaseda (Bizcaia)

Es la primera villa de Bizkaia y presume de un patrimonio cultural e histórico que es el resultado del paso de gentes de diversas procedencias. Emplazada en la comarca de Enkarterri, a unos 30 kilómetros de Bilbao, su entramado de sabor medieval se asienta sobre un estrecho desfiladero bañado por el río Kadagua y custodiado por el monte Kolitza. Una situación privilegiada a la que se suma el esfuerzo por mantenerse tal y como fue en sus años de esplendor, sin caer al dominio del asfalto y conservando en sus calles la capacidad de contar mil y una historias.

Balmaseda | Sima_ha / ISTOCK

2. Begues (Barcelona)

En este pequeño municipio de montaña del Parque Nacional del Garraf, a sólo veinte minutos de Barcelona, lo que prima es el silencio, la tranquilidad y la preservación del medioambiente. Su entorno natural no sólo ofrece unas condiciones óptimas tanto para desarrollar actividades físicas como para otras relacionadas con la meditación, sino que es, además, todo un símbolo de identidad de la comarca de El Baix Llobregat. El entramado urbano cuenta con un rico patrimonio perfectamente conservado y bonitas masías que son reflejo de su traición agrícola.

Begues | Viejo Gris

Slow Travel, una forma distinta de viajar

3. Morella (Castellón)

Emplazada al norte de la provincia de Castellón, a sólo 60 kilómetros de la costa, se cuenta, por derecho propio, entre los pueblos más bonitos de España. Así lo confirman las murallas centenarias coronadas por un imponente castillo a más de mil metros de altura, dominando todo ello un paisaje espectacular. Declarado Conjunto Histórico-Artístico, este municipio seduce, además de por su belleza, por su tradición, su gastronomía, su folklore y la armonía con la que conviven la tradición y la modernidad.

Morella | Freeartist / ISTOCK

4. Begur (Girona)

Calas de aguas turquesas a las que llegan los pinos y un encantador casco antiguo donde el tiempo parece detenido. Por esto (y por mucho más), el pueblo de Begur, situado en el corazón del Empordà, configura uno de los escenarios más mágicos de la Costa Brava. Aquí las páginas de la historia se leen en las huellas que han dejado los coraleros, pescadores, indianos y trabajadores del corcho al abrigo de un castillo medieval, que es su imagen más reconocible.

Playa de Fornells en  Begur | Eloi_Omella / ISTOCK

5. Rubielos de Mora (Teruel)

Encrucijada geográfica, cultural y económica, este municipio se abre como un mirador sobre el altiplano de Teruel, situación que le ha valido el calificativo de Pórtico de Aragón. Por su gran número de casas solariegas y de edificios notables, y por formar parte del Camino del Cid, fue declarado Conjunto Histórico Artístico, mientras que por su cuidada restauración fue reconocido con el premio Europa Nostra. Una villa que se esfuerza por respetar la naturaleza que lo envuelve y por ensalzar la cultura tanto del pasado como del presente.

Rubielos de Mora | Jorgefontestad / ISTOCK