El escudo del Barça, en los huesos

El macabro osario de Sedlec.

Alfredo Merino
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Foto: ISTOCK

Este singular osario situado en las afueras de Kutná Hora alberga más de 40.000 esqueletos. Se remonta a los tiempos en que el abad Henry de Sedlec regresó de Tierra Santa en 1278 con unos puñados de tierra del Gólgota, que depositó en el cementerio de su abadía. A partir de entonces todo el que moría en la comarca quería ser enterrado aquí. La cosa empeoró con la peste negra que asoló Europa a mediados del XIV. Las osamentas desbordaban las tapias del cementerio.

En 1400 se construyó una iglesia, removiéndose muchas tumbas, cuyos inquilinos encontraron acomodo en la capilla bajo el templo. Pero no cabían todos. Así se mantuvieron, amontonados durante tres siglos, hasta que la familia Schwarzenberg contrató al artesano Frantisek Rint, quien colocó los huesos de la manera que hoy pueden contemplarse. Guirnaldas de cráneos que decoran las techumbres se alternan con enrejados de tibias, radios, húmeros y peronés. Arcos de medio punto, bóvedas y dinteles con diferentes huesos del cuerpo humano. Hileras de varios metros de calaveras, ensartadas como aceitunas en gigantescas banderillas. Pirámides perfectas, extraños muebles de tupidas cabezas de fémures donde húmeros y caderas son singular vajilla.

En el techo de la pieza principal, la creación cumbre: una barroca lámpara desbordante de huesos. Su delirante diseño la antecede varios siglos a las obras de Hans Ruedi Giger, el creador de Alien. A pesar de sus monumentales dimensiones, su intrincada geografía de osamentas apenas alumbra. Se agradece, pues la atmósfera ligeramente tenebrista aporta dramatismo a la visita.

Toda una simbología acompaña a la detallista colocación. El esqueleto de un cuervo clava el pico en la cuenca vacía de una calavera. “Perteneció a un turco”, tranquiliza el guía. A su lado y sobre una reja, la composición más artística: un monumental escudo de la familia Schwarzenberg. A lo que realmente recuerda, que perdonen los culés, es al escudo del Barça:

Escudo de la familia Schwarzenberg realizado con huesos. | Alfredo Merino y Marga Estebaranz

 

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