Escápate a la verde Vitoria Gasteiz

Declarada Green Capital de Europa, Vitoria Gasteiz es la ciudad española con más metros de zonas verdes por habitante y espera ser la ciudad con la calidad de vida más alta de España en dos años.

Sara Acosta Díaz

Ciudad moderna donde las haya, Vitoria lleva con mucho honor ser la capital vasca y estar considerada modelo europeo de "Ciudad del Futuro". Con tantos árboles como habitantes y con una zona verde a menos de 300 metros de cada uno de ellos, durante todo 2012 pudo presumir de ser Green Capital de Europa. Desde entonces, su evolución hacia la sostenibilidad no ha parado.

Ciudad verde

Las zonas verdes de Vitoria están unidas a través de de anillos y corredores verdes. Aún sin terminar, la idea es que todos los parques de las ciudad estén unidos a través de estos corredores y se pueda recorrer la ciudad al completo en bici, paseando o a caballo. Actualmente, el anillo exterior, de 79 kilómetros, está sin acabar y une los parques de Armentia, Olarizu, Salburua, Zabalgana, Zadorra y Errekaleor.

El parque más visitado y más impresionante de Vitoria es el de Salbura donde se han recuperado los humedales y donde habitan, además de aves que ya no emigran, visones y ciervos que se convierten en todo un espectáculo durante la berrea. Aquí, Atariaes el centro de Interpretación de los Humedales de Salburua y se ubica en un edificio en suspensión que ofrece unas inmejorables vista tanto de los humedales como de la ciudad y es perfecto para el avistamiento de aves. Además, Ataria tiene como función la de dar a conocer la importancia cultural y natural de los humedales.


Ataria. Foto:iStock

Otro de los parques más famosos de la ciudad es el de San Juan de Arriaga que, con 18 hectáreas de extensión, es el más grande del centro de Vitoria. Pero si por algo es famoso el parque es por la ermita juradera que contiene en su interior. Llamada de San Juan de Arriaga ya casi nada tiene que ver con la ermita del siglo XIV gracias a una restauración de mediados del siglo XX. Junto a ella, un retoño crece un retoño del árbol de Gernika, que simboliza la tradición vizcaína y vasca.

La sostenibilidad en Vitoria no sólo se ve en sus parques. La construcción de edificios sigue una estricta normativa a este respecto y el ayuntamiento da ejemplo de ello. Así, Europa es el nuevo y recién inaugurado Palacio de Congresos y centro cívico de la capital vasca. Este edificio ha surgido de la remodelación de dos ya existentes bajo unas estrictas reglas de sostenibilidad. Entre los elementos más llamativos está su fachada, que es un gigante jardín vertical que protege al edificio de la temperatura exterior y que aumenta el confort en su interior. El diseño sigue patrones que dibujan el mapa geográfico de Álava. Además, la terraza cuenta con una plantación de vegetación autóctona y, en un futuro cercano, se espera poder abrir al público un bar-restaurante para el disfrute de todos los habitantes. Con varias salas polivalentes y un teatro -llamado María de Maztu-, este Palacio de Congresos es un punto de encuentro de los vitorianos.

Histórica Vitoria

Pero Vitoria también es pasado. Su centro es una isla peatonal de cinco kilómetros cuadrados por donde sólo pasa el tranvía y algunos coches residenciales y donde se aglutina lo más antiguo de Vitoria. Iglesias, catedrales y palacios son sólo un ejemplo de lo que fue la capital vasca.

El centro neurálgico de la isla es la Plaza de la Virgen Blanca, lugar de reunión de los habitantes de Vitoria y donde cada 4 de agosto, como pistoletazo de salida de las fiestas patronales, Celedón baja de las alturas a portando un paraguas. Pero si hay un protagonista en esta plaza es la Iglesia de San Miguel, de estilo gótico-renacentista del siglo XIV, desde cuya torre es lanzado Celedón y hogar de la Virgen Blanca.

Además de este templo, el centro de Vitoria está plagado de palacios renacentistas en los que disfrutar de la arquitectura de siglos pasados. De todos ellos destacan el antiguo palacio de Villa Suso, justo detrás de la Iglesia de San Miguel, el Palacio de Palacio de Montehermoso, reconvertido en centro cultural, y el Palacio Escoriaza-Esquivel, donde llama la atención su fachada plateresca.


Murallas de Vitoria. Foto: Daniel Llano

Si hay un edificio que llama la atención por encima de todo es la Catedral de Santa María de la que Kent Follet se enamoró tras escribir Los Pilares de la Tierra y edificio en el que se basa su segundo best seller, Un mundo sin fin. A él hay una estatua dedicada a las afueras de la Catedral.

La Catedral de Santa María es un ente vivo y cambiante. En obras desde hace más de 16 años, la restauración aún durará otros tantos. Bajo el nombre "Abierto por obras", esta Catedral jamás ha sido cerrada al público a pesar de los trabajos aunque sí a la liturgia -se comenzó a dar misa el pasado mes de julio-. Sus obras de restauración son un atractivo más y las visitas guiadas -con casco incluido- están a la orden del día. Además, cada vez que se pone un pie en Vitoria se pueden hacer estas visitas guiadas ya que su recorrido varía en función de los que las obras demanden por lo que cada vez que se ve se disfruta de una zona diferente de la catedral.

Uno de los detalles que se pueden ver actualmente gracias a la restauración es la bóveda plana del altar, una auténtica obra de ingeniería realizada con grandes piezas de cantería que data del siglo XIX y que llevaba sin realizarse nada semejante desde hacía 150 años. Esta bóveda se puede observar desde el interior del templo desde los cimientos de la Catedral, donde también se pueden ver los restos de la muralla de la ciudad del siglo XI.


Catedral de Santa María.

Pero, como muchas catedrales españolas, lo que más llama la atención es la sucesión de estilos en una sola construcción. Así, mientras los orígenes se encuentran en una parroquia del siglo XI, la Catedral fue mandada construir por Alfonso VIII de Castilla en el siglo XIII, mientras que Alfonso X el Sabiola transformó en catedral gótica en el siglo XIV de cuando data su pórtico policromado cuyos colores hoy se consiguen gracias a un sistema de luces. De siglos posteriores es la torre (1868) y las sucesivas reformas que hicieron que el templo casi se viniese abajo a finales del siglo XX.

Otros importantes templos de Vitoria son la Catedral de María Inmaculada -o Nueva- y la Basílica de San Prudencio de Armentia. El primero está ubicada en la isla peatonal y fue construido a principios del siglo XX en estilo neogótico pero si por algo se caracteriza es por sus suelos de terrazo, son tan fríos que hacen que sea imposible la misa en el interior de templo en lugares que no sean las criptas.


Catedral de María Inmaculada. Foto: iStock

Por su parte, la Basílica de San Prudencio de Armentia se encuentra en la periferia y es una pequeña joya romántica. Con una planta de cruz latina de una sola nave y sin apenas elementos decorativos, es el hogar de los patrones de Álava: San Prudencio y Santa Estíbaliz.

Las afueras de la ciudad

Los alrededores de Vitoria cuentan también con puntos muy interesantes históricamente hablando. Dos de ellos son la Torre de los Varona y la salinera de Añana.

La Torre de los Varona, en Villanañe (a 42 kilómetros de Vitoria), pertenece a la misma familia desde el siglo VII y se considera el conjunto defensivo mejor conservado del País Vasco. La construcción actual es el resultado de una rehabilitación de 1984 cuando se recuperó la estructura original de la torre del siglo XII.

El último descendiente de la familia Varona es Rodrigo María Varona quien ha abierto la torre al público donde expone un conjunto mobiliario francés, inglés y español del siglo XIX así como una colección de papel pintado del mismo siglo único sólo observable en otras seis casas del mundo.

Por su parte, la Salinera de Añana se encuentra a 33 kilómetros de Vitoria y es un paisaje sorprendente. Con más de 6000 años de antigüedad, hay indicios que muestran que ya en la prehistoria se extraía sal de estos manantiales que tiene un agua diez veces más salada que la del mar. Fueron los romanos en el siglo IX quienes comenzaron a explotar estas salinas con una producción por eras, forma de explotación por evaporación que se ha mantenido en el tiempo, aunque actualmente su producción es casi simbólica.


Valle Salado de Añana.

En una ruta guiada de unos 45-60 minutos, el visitante podrá descubrir todos los entresijos de esta salinera que produce sal para algunos de los restaurantes más famosos de España como Akelarre, Mugaritz o el Celler de Can Roca.

Para descansar de tanto ajetreo el Gran Hotel Lakua es el único cinco estrellas de Vitoria y ha hecho del ajedrez su seña de identidad. Aquí se celebran campeonatos y reuniones pero si no eres amante de este deporte es un establecimiento perfecto como punto de partida para conocer la ciudad. El hotel ofrece a sus huéspedes packs tematizados para conocer la ciudad como el que invita a visitar el Jardín Botánico de Santa Catalina, en Vitoria-Gasteiz en primavera. Además, su restaurante ofrece un menú que tiene a la comida vasca tradicional como base.