5 escapadas en España y Portugal para adelantarte a la Semana Santa

Rutas sencillas y asequibles con las que desconectar de la rutina

Noelia Ferreiro
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Foto: LeoPatrizi / ISTOCK

Son cercanos y económicos y no implican grandes complicaciones. Estos destinos de España y Portugal nos sirven para cargar las pilas, para avivar los deseos viajeros ahora que se acercan las vacaciones.

1. Picos de Europa

Para los amantes de los paisajes espectaculares, se trata del mejor destino. Por sus cumbres, circos y collados, por los ríos que atraviesan la cordillera, por los bosques de hayas y robles y por los pintorescos pueblos de los valles. Por ser, en definitiva, uno de los conjuntos montañosos más sobrecogedores de la Península Ibérica.

Picos de Europa | nevodka / ISTOCK

Así son los Picos de Europa, mucho más que el primer parque nacional español: se trata de una de las maravillas naturales más valoradas del país y el más perfecto ejemplo del ecosistema atlántico. De los lagos de Covadonga al Naranjo de Bulnes, sus casi 65.000 hectáreas protegidas brindan rutas apasionantes para desconectar de la rutina.

2. Oporto fluvial

La más bella ciudad portuguesa del norte tiene interesantes lecturas que van más allá de su vinho, que es famoso en el mundo entero. Y todas ellas, claro, están relacionadas con su río, el espejo en el que se mira la vieja Oporto, el alma indiscutible de este entramado urbano trazado con fachadas de colores que se proyectan sobre las aguas doradas y con calles retorcidas y estrechas que se precipitan al puerto.

Oporto | joyt / ISTOCK

Para honrar al río, precisamente, existe la Ruta del Patrimonio de la Humanidad en el Valle del Duero, que engloba a más de una decena de lugares reconocidos por la Unesco a lo largo de la cuenca fluvial. Enclaves que también se extienden a Castilla y León y a la Región Norte de Portugal, agraciados con valiosas huellas artísticas y culturales y, cómo no, con las bondades paisajísticas que confiere el raudal a su paso. Una buena forma de apreciarlo es con uno de los cruceros por el Duero que parten precisamente desde Oporto.

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3. Ruta de Isabel la Católica

¿Por qué no planificar una escapada diferente con marcado acento histórico y cultural? Esto es lo que propone esta ruta: un paseo por la segunda mitad del siglo XV a través de la carismática reina Isabel la Católica. En definitiva, un itinerario por los rincones y monumentos históricos relacionados con su vida.

Madrigal del Altas Torres | curtoicurto / ISTOCK

Desde su nacimiento, en Madrigal de las Altas Torres (Ávila) hasta su muerte en Medina del Campo (Valladolid) la ruta repasa los hitos que marcaron esta época, al tiempo que invita a descubrir (que no todo iban a ser lecciones) la gastronomía de la región: platos emblemáticos como el tostón o el cochinillo, y la llamada, por cierto, cocina renacentista o isabelina, basada en las recetas de los cocineros reales.

4. Senderismo en Gran Canaria

Sí, esta vez no nos centramos en las playas sino en el pintoresco micromundo de maravillas naturales de esta isla afortunada. Porque Gran Canaria es mucho más que una propuesta de sol: es todo un abanico de actividades de senderismo y otros deportes de aventura. Por eso casi la mitad del territorio está protegido y declarado Reserva de la Biosfera por la Unesco.

Gran Canaria | stock_colors / ISTOCK

Desde paseos por descomunales paisajes volcánicos hasta vertiginosas escaladas, pasando por la contemplación de cientos de especies endémicas, la isla ofrece un desconocido rostro rústico que se complementa con toda una red de casas rurales centenarias y rehabilitadas.

5. Elvas como Patrimonio

Un destino que nunca decepciona. Esta recoleta villa alentejana de calles blancas y empinadas está recientemente incorporada a la lista del Patrimonio Mundial de la Unesco. Por ello y porque la tenemos muy cerca, pegada a la frontera extremeña, es momento de inmiscuirse por ese casco viejo que se jacta de poseer el mayor conjunto de fortificaciones del mundo.

Elvas | JackF / ISTOCK

Su sobrio castillo, en el punto más alto, es sólo una de las visitas obligadas de una ciudad que ha sido históricamente famosa para los españoles por las toallas y el café, pero que resulta, sin embargo, una sorprendente joya portuguesa.