Entreparques: paraje de lagunas, volcanes y montañas

A menos de dos horas de Madrid se encuentra el territorio denominado Entreparques, un gran desconocido que cuenta con espacios naturales de primer orden al noroeste de la provincia de ciudad real, entre los montes de Toledo y el Campo de Calatrava.

José Miguel Barrantes Martín
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Foto: @ Jose A. Bernat Bacete / GETTY

Más de 20 términos municipales se congregan en una extensión castellano manchega delimitada para fomentar el desarrollo rural de una porción de la provincia de Ciudad Real que vive a caballo de dos importantes parques nacionales de la geografía española, las Tablas de Daimiel —el gran humedal meseteño— y Cabañeros —la enorme llanura con los Montes de Toledo como telón de fondo—. La denominación de Entreparques no deja lugar a dudas de la esencia de este territorio situado a menos de dos horas de Madrid que, sin embargo, es un gran desconocido a pesar de contar con espacios naturales de primer orden.

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La gran popularidad de las Tablas de Daimiel —a pesar de ser el parque nacional más pequeño de España— ha eclipsado tal vez, de cierta manera, a este extraordinario espacio natural que cuenta con el dudoso honor de ser el menos visitado de todos los que presentan este nivel de protección en el país.

El Parque Nacional de Cabañeros, llamado así debido a las chozas de forma cónica —típicas de los Montes de Toledo— que servían como refugio a pastores y carboneros cuando faenaban en estas tierras, es uno de los espacios de mayor valor biológico de la península ibérica. Sus más de 40.000 hectáreas, divididas en dos grandes unidades geomorfológicas, como son la raña—una característica formación sedimentaria de base arcillosa típica de los piedemontes— y las elevaciones del norte de la Submeseta manchega que forman el conjunto de sierras de los Montes de Toledo, forman el conocido popularmente como Serengueti español.

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Las extensas llanuras herbáceas de unas 8.000 hectáreas de la raña, junto con las pequeñas manchas arboladas a modo adehesado que salpican la planicie, crean un espectacular paisaje mediterráneo que contrasta poderosamente con la línea del horizonte dibujada en el contorno de las elevaciones montañosas.

Las vistas infinitas de la planicie junto con el gran número de animales que la habitan han aproximado su comparación con la vasta sabana del más antiguo de los parques nacionales de Tanzania y uno de los más famosos de África, el Serengueti. Semejanzas aparte y salvando las distancias con las imágenes subtropicales que nos pueda evocar Cabañeros, lo cierto es que aquí se producen algunas de las escenas naturales más sobrecogedoras de la fauna ibérica, de la mano de los ciervos —la especie más abundante del parque nacional— y su berrea durante la estación otoñal.

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En cualquier caso, los hermosos paisajes, la gran riqueza y diversidad vegetal que despliega esta área protegida —más de mil especies, con una enorme muestra de líquenes—, así como la gran representación faunística al margen de los cérvidos, compensan ampliamente una visita durante cualquier momento del año. El Campo de Calatrava, la histórica comarca manchega unida indivisiblemente a la famosa Orden militar y religiosa nacida durante la Edad Media, forma asimismo una unidad natural y geomorfológica caracterizada por una de las actividades volcánicas más recientes de la península ibérica.

Espacios volcánicos

El vulcanismo presente en todo este sector desde sus comienzos —escasos millones de años atrás— hasta épocas recientes, durante el Cuaternario —hace un suspiro en términos geológicos—, hacen de él una de las zonas más interesantes de nuestro país en cuanto a la presencia de una morfología volcánica poco erosionada y, por tanto, bien conservada. Unos 5.000 kilómetros cuadrados en los que se dan cita más de dos centenas de estructuras producto de esta actividad terrestre. En el territorio que abarca Entreparques son numerosas las manifestaciones geomorfológicas de origen volcánico, predominando cerros degradados —que anteriormente formaban conos volcánicos—, y lagunas —la mayoría de ellas de carácter temporal—.

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Este tipo de lagunas, singulares en la península, están bien representadas en Las Navas de Malagón, la Camacha o Peñarroya. Esta última forma, junto con el volcán del mismo nombre, uno de los enclaves paisajísticos más bellos de la zona. Situados entre los municipios de Alcolea y Corral de Calatrava y declarados monumento natural, el cono estromboliano de 60 metros de altura y las laderas repletas de vegetación mediterránea que tienden hacia la laguna hacen de este entorno uno de los de mayor valor ambiental de esta comarca volcánica.

Junto a estos ejemplos encontramos también la Hoya del Mortero de Poblete o la caldera volcánica de Las Higueruelas, con su importante yacimiento paleontológico, a los que se suman otros de gran relevancia declarados monumentos naturales, como la laguna y volcán de La Posadilla, en Fuentillejos, o, algo más al norte, los volcanes del Cerro de los Santos, en Porzuna, y el de Piedrabuena, en la localidad homónima.

Juan José Pascual

La parte más meridional de Entreparques es un buen comienzo para conocer lo más llamativo del patrimonio cultural y natural que encierra este territorio. La laguna y el antiquísimo castillo de Caracuel son buenos ejemplos de ambos apartados desde donde comenzar una ruta que nos lleve de sur a norte hasta llegar a las hoces del Guadiana a la altura de Puebla de Don Rodrigo.

Continuando hacia Los Pozuelos de Calatrava nos topamos en sus alrededores con un curioso puente que salva el río Guadiana. El Puente de las Ovejas es uno de los elementos arquitectónicos más singulares de Entreparques y una auténtica reliquia del patrimonio de las cañadas reales en España. En efecto, esta construcción de piedra fue erigida con el fin de dar paso a las miles de ovejas conducidas en trashumancia a través de una de las vías más importantes de la península. Su curiosa estructura en forma de embudo favorecía el cuenteo de las cabezas de ganado para el posterior pago del derecho de pontazgo —un tipo de peaje en la Edad Media—.

@ Jose A. Bernat Bacete / GETTY

Quién sabe si tal vez Santa Teresa de Jesús pisara en alguna ocasión las losas de este puente en sus correrías por la actual provincia de Ciudad Real. No obstante, a unas pocas decenas de kilómetros hacia el noreste de este punto, la población de Malagón acoge la tercera de sus famosas fundaciones, en lo que hoy es el Convento de San José. La escultura de la mística abulense en la entrada nos recuerda su presencia en estas tierras y sirve de señal identificativa de la Ruta de las Huellas de Santa Teresa.

Siguiendo más al norte sale a nuestro encuentro la localidad de Piedrabuena, desde la que se divisa el monte Cerrajón y las ruinas del castillo de Miraflores en lo alto, otro de los fieles testigos de la herencia islámica de la zona junto con la fortaleza de Caracuel de Calatrava.

Por fin, en los límites septentrionales de Entreparques, llegamos hasta el Estrecho de las Hoces, un precioso tramo de las hoces del río Guadiana con una riqueza natural admirable al que se puede acceder desde la localidad de Puebla de Don Rodrigo.

Objetivo: el desarrollo rural

Muchas veces los recursos para el desarrollo del turismo sostenible se consiguen con ideas imaginativas y con el buen hacer de asociaciones o agrupaciones que trabajan en red formadas por representantes de pequeños municipios y emprendedores locales. La Asociación de Desarrollo Cabañeros-Montes Norte, denominada Entreparques, es un buen ejemplo de ello. Agrupa a varios municipios del entorno y trabaja para propiciar un desarrollo rural integrado, sostenible y armónico en su ámbito territorial. Participan en los programas, iniciativas y convocatorias que desde las distintas administraciones establecen para la creación de empleo y el desarrollo integral. Su meta es conseguir el desarrollo rural de una forma sostenible, respetuosa con el medioambiente y el territorio local, creyendo en las posibilidades de su zona de influencia y en sus grandes valores culturales, patrimoniales y naturales, potenciales atractivos para los visitantes que podrán facilitar el desarrollo a la región. La zona cuenta con numerosos espacios naturales protegidos y pertenecientes a la Red Natura 2000, como el Parque Nacional de Cabañeros o el Estrecho de las Hoces del Guadiana, y en cuanto a su diverso patrimonio, destaca el Parque Arqueológico de Alarcos, en el que se pueden ver vestigios cristianos y musulmanes. Todo este entorno natural y cultural hacen de este territorio un lugar realmente excepcional a tan solo dos horas de la ciudad de Madrid y en el que se promueve el desarrollo rural utilizando el turismo responsable de proximidad como herramienta para posicionarlo. A. P.