Entra de lleno en el otoño con un cocido montañés en Ucieda

Viajamos hasta el valle de Cabuérniga, en Cantabria, para dar rienda suelta a nuestro apetito

José Miguel Barrantes Martín
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Foto: Rudolf Ernst / ISTOCK

El frío y la lluvia asoman ya en la estación otoñal y comienzan a rondarnos otros planes diferentes a los que venían ocupando nuestro tiempo veraniego.

Cuando nuestra vestimenta nos requiere alguna capa de más para sentirnos confortables es el momento de empezar a pensar en destinos donde poder calentar nuestros cuerpos tras una visita.

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Es por ello que viajamos hasta Cantabria, donde nos esperan bosques, casonas, colores rojizos y parduzcos y un buen cocido montañés.

A las puertas del Parque Natural Saja-Besaya

Espacio protegido desde 1988, el Parque Natural Saja-Besaya ocupa una extensión de casi 25000 hectáreas – el mayor de Cantabria -, en las que los arroyos de los ríos Saja y Besaya discurren entre valles cubiertos por completo de brañas y una tupida foresta.

Hayas, abedules, matorrales y, sobre todo, robles, cubren como un manto de vida estas tierras pasiegas en las que se asientan los primeros poblamientos reconocidos como tal de la región. No obstante, entre estos paisajes montañeros nos topamos con la que está considerada, precisamente, la población más antigua de Cantabria, Bárcena Mayor.

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Es junto a estos entornos con alma donde aparece una localidad con solera, en la que los garuyos y garuyas – así se conocen sus moradores – ven la vida pasar con tiento con la sabiduría de quien bien conoce estos andurriales. Ucieda, un diseminado de casas agrupadas en cuatro barrios, soporta el despoblamiento de las zonas rurales con el honor de ser una de las puertas de entrada al Parque Natural Saja-Besaya.

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Flanqueada por los ríos Saja y Bayones, destaca por sus montes vestidos de robles portentosos, los cuales cubren los suelos de bellotas durante la estación otoñal. Primera parada del insigne valle de Cabuérniga, en la zona central de la región, ocupa un territorio perteneciente al municipio de Ruente donde la historia ha venido ligada tradicionalmente a los bosques. Ya desde la Edad Media, las actividades en torno a la madera han protagonizado las ocupaciones de los habitantes del lugar, como bien demuestra su artesanía conocida como «garaúja», que abraza aquellos trabajos de ebanistería encaminados a producir todo tipo de enseres y aperos de madera, que se laboraban durante el invierno en las casas cuando las inclemencias del tiempo impedían otras faenas.

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Trabajos consistentes en la madera que son bien reconocibles también en las típicas casonas de montaña que lucen en todo su esplendor en Ucieda, como ejemplos vivos de los modos de vida de esta zona. El caserío existente en los barrios muestra igualmente en varias de sus construcciones la arquitectura autóctona del lugar, con viviendas de claro estilo montañés entre las que destacan algunas de bella factura construidas hace más de tres siglos. La Casona de La Canal o palacios como el de Escagedo o el de Quirós representan unas buenas muestras de ello.

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Un buen cocido montañés

Merodear por los alrededores de Ucieda y no degustar un cocido montañés no entra dentro de nuestras intenciones, sobre todo tratándose de uno de los mejores puntos de toda Cantabria para comerlo, con el permiso de lugares tan afamados en este sentido como la no muy lejana localidad de Bárcena Mayor.

La cercanía al Parque Natural Saja-Besaya, con la conocida área recreativa de la Casa del Monte de Ucieda a nuestro alcance, hace posible el dedicar una jornada para hacer senderismo en esta maravillosa zona o seguir determinadas rutas ya marcadas como la recomendable Ruta de los Puentes. Planes que, a partir de la entrada del frío, nos mueven a dirigirnos a alguno de los restaurantes de este término municipal donde se sirve la típica olla caliente con el tradicional plato del cocido montañés.

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Alubia blanca, berza y el insustituible compango (chorizo, morcilla, tocino y costilla), son los ingredientes que componen la receta de este potaje tan usual en la gastronomía del valle de Cabuérniga, donde siempre se ha utilizado para combatir los rigores del frío.

Ucieda se erige como una fiel representante de este emblema de la comida cántabra y cada septiembre, en la antesala de la entrada del otoño, se celebra la Fiesta del Cocido Montañés, declarada de Interés Turístico Regional. Un evento que es una firme invitación a adentrarnos en estas tierras durante la época lluviosa y descubrir sus secretos.