Emmental, el valle suizo que esconde un apetitoso secreto

Naturaleza, pueblos medievales y castillos aguardan en esta zona prealpina, famosa por elaborar el llamado ‘rey de los quesos’

Noelia Ferreiro
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Foto: Manuel Boxler

Se le conoce como Emmental, o literalmente valle del Emme, y es un todo un paraíso para quienes busquen la auténtica desconexión. Porque aquí, en este bucólico valle suizo escondido en el cantón de Berna, la naturaleza es la única compañera con la que realizar el viaje perfecto. Montañas, ríos, bosques y lagos dibujan el bucólico paisaje típico del país de los relojes en un lugar donde el turismo de masas no tiene razón de ser.

Valle de Emme, Suiza | D.R.

Los amantes de la aventura, sin embargo, encontrarán infinitas posibilidades. Especialmente los esquiadores, para los que existe una pista circular de diez kilómetros que serpentea bajo las cumbres siguiendo el curso del río Emme desde Bumbach hasta Kemmeriboden. El horizonte, mientras se practica esquí de fondo (tanto clásico como skating) lo marcarán siempre los impresionantes macizos de Hohgant, Schrattenfluh y Schybegütsch.

Valle de Emmental, en Suiza | astra490 / ISTOCK

En busca del oro

Quienes vienen a Emmental, más allá de la nieve, lo hacen atraídos por la cantidad de actividades al aire libre que propician estos parajes: el senderismo, los paseos a caballo y en bicicleta, la marcha nórdica… Y otras más sorprendentes como el lavado de oro, puesto que se dice que las muestras de este metal que se encuentran en el río del valle tienen una finura del 97%.

Valle de Emmental, en Suiza | Markus Thoenen / ISTOCK

Pero si por algo se viene a este lugar es por su famoso queso: el Emmentaler AOP. Un manjar que se elabora desde el siglo XIII a partir de la leche cruda de unas vacas que pastan en libertad y que, garantizan los lugareños, se alimentan únicamente de hierba y heno. Delicioso tanto en crudo como cocinado, es conocido por sus agujeros, que pueden llegar a medir hasta cuatro centímetros de diámetro.

La ruta del queso… en bicicleta

El queso Emmentaler AOP es para esta región suiza su joya gastronómica, de la que se puede disfrutar en cualquiera de los restaurantes de la pequeña ciudad de Burgdorf, tanto en crudo como cocinado y con diversas maduraciones que propician tipos diferentes: desde el clásico suave hasta el más aromático criado en cueva, pasando por el pronunciado réserve picante.

Queso Emmental en la bodega | D.R.

También en esta localidad, que goza de un bonito casco medieval con casas patricias, un palacio de cuento de hadas y un majestuoso castillo, se pueden descubrir todos los secretos de este queso (menos los inconfesables) a través de una divertida ruta temática que se realiza en bicicleta.

Prados y vacas

Este trayecto a dos rueda supone atravesar prados y bosques, pero también conocer una planta de producción de la leche (este queso se produce de forma artesanal en unas 111 queserías de la zona) y el lugar donde se organiza la exportación del producto final. Y supone también vivir experiencias tan interesantes como la de aprender a ordeñar una vaca, elaborar uno mismo el queso o, la más placentera, degustarlo.

Valle de Emme, Suiza | D.R.

Con una ruta corta y otra larga (35 y 78 kilómetros respectivamente), este apetitoso recorrido aborda todos los puntos de interés en torno al Emmentaler AOP, que fue el primero de los quesos suizos que cautivó a los españoles.  Muchos no saben que lo llaman “el rey del queso” porque es el más grande del mundo: cada rueda, para la que se necesitan más de mil litros de leche, puede llegar a pesar hasta cien kilos.