El territorio con el censo de fantasmas por habitante más elevado del planeta

Elena del Amo

Ni siquiera los más convencidos ponen en duda que las brumas escocesas, su historia sangrienta y las inspiradoras hechuras de los castillos que se levantan por toda su geografía se prestan a ello. Pero sea porque en estos escenarios es fácil imaginarlos o porque realmente haylos, lo cierto es que no hay esquina del planeta con un censo de fantasmas comparable al que mora por tierras escocesas. Un hombre decapitado parece haber sido visto merodeando por el palacete georgiano de House of Dun, una tenebrosa gaita puede oírse, dicen, en las noches de tormenta por el castillo de Culzean, y las tristes historias de una dama vestida de verde que se pasea por las habitaciones pueden escucharse contar tanto en el castillo de Fyvie como el de Crathes o el de Stirling, así como en el de Fernie (www.ferniecastle.demon.co.uk), en el que es posible tentar a la suerte reservando una noche, ya que hoy hace las veces de hotel. Algunos de los antiguos propietarios de mansiones como Haddo House o House of the Binns parecen no haberse aún marchado de ellas y sus espíritus vagan cerca, mientras que espiritistas y hasta excépticos confiesan haber sentido un descenso repentino de la temperatura de la sala e intuir la presencia en el castillo de Dunrobin de Margaret, la descendiente del clan de los Sutherland que murió en la torre en circunstancias trágicas.

Todos, incluso Glamis, el visitadísimo castillo en el que vivió su niñez la difunta reina madre y en el que cuentan sigue vagando, entre otros, el espíritu de lady Janet Douglas, quemada viva por bruja, tienen su fantasma con mando en plaza.

Algunos, como Stuart Castle (www.castlestuart.com) o Melville Castle (www.melvillecastle.com) han sido transformados en magníficos hoteles en los que escuchar de primera mano sus historias espeluznantes. Mucho menos lujoso, pero infinitamente más indicado si de lo que se trata es de pasar una noche en blanco, resulta Borthwick Castle (www.borthwickcastlehotel.com), un aislado castillo en las proximidades de Edimburgo cuyos 600 años de historias truculentas parecen cobrar vida con cada chirrido -se ha restaurado lo justo para hacerlo habitable, por lo que puertas y tarimas suenan a cada paso y su atmósfera no es apta para cardiacos-. Allí sólo los muy valientes lograrán pegar ojo, especialmente si eligen su inquietante habitación roja. Mariam, una de sus responsables, asegura haber tocado un fantasma sin saber entonces que lo era, ya que la señora en cuestión tenía el mismo aspecto que el grupito de venerables ancianas que había pasado allí la tarde tomando un té y que acababa de marcharse.

También, pese a la sorna de las incrédulas recepcionistas, asegura escuchar a menudo los espíritus de niños trasteando en la cocina, a los que resolvió un día prevenir con un maternal: "Vosotros veréis lo que hacéis, pero no dudéis que algún día estaré del otro lado y entonces sí que os voy a pillar".

Más información: www.visitscotland.com/es.