El rompehielos del Báltico

Realizar una singladura en rompehielos se ha convertido en una de las experiencias más insólitas y solicitadas de la Laponia Finlandesa.

El Sampo , único rompehielos turístico del mundo, opera ahora, tras 30 años de servicio abriendo camino a los navíos mercantes, con objetivos mucho más lúdicos desde el puerto de Kemi, en lo más profundo del Golfo de Botnia. A finales del mes de noviembre las aguas interiores del Mar Báltico comienzan a congelarse y para la segunda semana de diciembre lo habitual es que estén ya heladas por completo, alcanzando temperaturas de treinta grados bajo cero.

El Sampo , con sus interiores renovados -cálidos salones revestidos de maderas nobles, latón y tapicerías rojas-, acoge a 150 pasajeros dispuestos a pasearse a través de un hielo que se parte bajo su casco redondeado y carente de quilla, con un calado de sólo siete metros diseñado para quebrantar gruesas capas de hielo de entre 70 y 120 centímetros. No obstante, en aguas tranquilas la nave se vuelve torpe.

Aprovechando el tramo inicial, que como es lógico no presenta hielo nuevo que romper, el viaje se inicia con una detallada visita por las entrañas del coloso, desde el puente de mando, pasando por cubierta, hasta la sala de máquinas. Los motores diésel y eléctricos consiguen una potencia tres veces superior a la de un barco de carga y la producción de electricidad -de seis megavatios- iguala en consumo a la de la ciudad de Kemi, de 23.400 habitantes. El titán pesa 3.540 toneladas, tres veces más que un carguero, y se mueve a una velocidad máxima de 16 nudos, que disminuye a ocho en hielo compacto, con un consumo de combustible de entre 1.400 y 2.500 litros por hora.

Una vez abierta la nueva ruta por el hielo virgen, el Sampo se detiene en mar abierto para permitir a sus pasajeros pisar la blanca y vasta llanura que bajo sus pies oculta unas inquietantes profundidades. A los más osados se les propone una zambullida por turnos, en las aguas puestas al descubierto, protegidos por un traje aislante de neopreno color rojo vivo que hace parecer a sus usuarios llamativas focas coloradas retozando entre incontenibles carcajadas sobre las heladoras aguas. Atentos, los monitores vigilan de cerca, ya que estos excéntricos atuendos son secos y calientes, pero resultan de lo más incómodo para moverse y hay que permanecer siempre mirando al cielo y evitar darse la vuelta. Al final de la travesía cada cual se va con un certificado acreditativo para enseñar a los amigos, y las visiones imborrables de estas enigmáticas llanuras heladas y silenciosas.

El "Sampo", que navega desde mediados del mes de diciembre hasta finales de abril, dispone de bar, restaurante y, por supuesto, una interesante tienda de recuerdos. La singladura, que recorre una distancia aproximada de 40 a 45 kilómetros en cuatro horas -incluido chapuzón-, cuesta unos 200 € y comprende almuerzo compuesto de salmón o sopa, carne de reno salteada, pan finés y café o té.

Además, propone cruceros más largos, de varios días, combinados con safaris en motonieves y paseos en trineos de perros o renos, y en verano se transforma en restaurante y sala de convenciones. Más información: ? 016 256 548 y www.sampotours.com.

También es interesante entrar en www.fma.fi, la web de la Administración Marítima Finlandesa, para aprender algo sobre los impresionantes rompehielos finlandeses -orgullo nacional-, cómo se diseñan y construyen, su historia desde 1898 y el espíritu de colaboración y ayuda con que trabajan.