El río de la vida

Foto: Daniel M.

Murillo de Gállego tiene apenas ochenta habitantes. Lo suyo es que tuviera mil y pico. Pero no había recursos, y la gente se fue. Hasta que hace un par de lustros arreglaron la carretera porque alguien había descubierto, no el Mediterráneo, pero sí el río Gállego, que viene del Pirineo con fragor de aguas bravas.

El río está devolviendo la vida al pueblo. No sólo se han asentado en éste empresas de rafting y deportes de aguas vivas sino que acuden muchos otros que hacen puenting, barranquismo, escalada y locuras por el estilo. Un dato que los paisanos airean con orgullo y esperanza: en los últimos años ha vuelto a haber niños en el pueblo, rara especie que allí se había extinguido.