El Palacio de Verano de Pekín

Sara Acosta Díaz

Muchos son los lugares de imprescindible visita cuando se pasan unos días en Pekín y uno de ellos es el Palacio de Verano. Éste lugar se encuentra a unos 12 kilómetros del centro de la ciudad (Plaza de Tiananmen) y fue construido en 1750 por el emperador Qianlong, quinto emperador de la dinastía Qing.

El Palacio de Verano es el mayor jardín imperial de la dinastía Quing y conserva una decena de miles de reliquias culturales preciosas chinas que se pueden visitar en sus muchas edificaciones palaciegas.

Situado en un parque de más de 290 hectáreas y a orillas del lago Kunming, el Palacio de Verano fue construido como lugar de recreo ya que el lugar de residencia habitual de los emperadores era la Ciudad Prohibida de Pekín. El Palacio original fue casi totalmente destruido durante la Segunda Guerra del Opio (1856- 1860) cuando las tropas anglo-francesas lo incendiaron pero, afortunadamente para nosotros, la emperatriz viuda Cixi inició su reconstrucción en 1888. De nuevo en 1900 las tropas extranjeras, indignadas por la rebelión de los Boxer, lo intentaron destruir por lo que la emperatriz inició de nuevo la reconstrucción que finalizó en 1908, año en el que se convierte en sede del gobierno chino.

La reconstrucción del palacio se realizó con los fondos que recaudó el gobierno para la Marina china por lo que no gozó del apoyo popular, sobre todo por los excesos que se realizaron como el llamado Gran Corredor, un pasillo techado construido en madera de 728 metros por orden de la emperatriz viuda Cixi para protegerse de las inclemencias del tiempo. Este corredor está decorado con más de 14.000 pinturas, cada una diferente a otra, que representan la historia china.

Otro de los "excesos" realizados durante la reconstrucción del Palacio es el Barco de Mármol, realizado en mármol y cristal a tamaño real ubicado en la parte norte del lago y en el que la emperatriz solía celebrar sus fiestas.

Una de las construcciones más fotografiada del Palacio, que cuenta con más de 1600 tipos de árboles milenarios, es el Puente de los Diecisiete Arcos, una espectacular construcción de 150 metros de largo y 8 de ancho que une el palacio con la isla Nanhu y que está decorado con 540 leones esculpidos en diferentes posturas.

Pero el centro neurálgico de este Palacio de Verano se encuentra en la Colina de la Longevidad, adornada con varios templos budistas dispuestos cuesta arriba en un eje norte-sur y a los que se accede a través de un pasillo techado y muchas escaleras. Antes de llegar al templo budista del Mar de la Sabiduría hay que pasar por el pabellón de la Fragancia de Buda y la Sala de la Disipación de las Nubes, ambos unidos por un pasillo. Una vez arriba el templo budista posee la estatua de un buda Avalokite?vara (de mil brazos) y las vistas sobre el lago Kinming y las otras edificaciones del Palacio de Verano son espectaculares.

Por último, uno de los lugares que no se pueden dejar de visitar en el Palacio del Verano es la calle Suzhou, en la que se puede comer y comprar souvenirs a orillas del canal que lo atraviesa.

Para llegar hasta el Palacio de Verano desde el centro de Pekín la mejor opción es coger un taxi por unos 40 yuanes (4 €). Muy cerca de la plaza de Tiananmen sale el autobús número 80 cuya última parada es el Palacio pero no merece la pena, ya que, aunque cuesta 2 yuanes (20 céntimos de euros) tarde en realizar el recorrido una hora y media.

La entrada del Palacio de Verano cuesta alrededor de los 60 yuanes (6 euros) aunque puede variar en función de la época del año y del acceso que se quiera realizar al mismo.