El nuevo Parador de Alcalá se integra en un antiguo convento

Alcalá de Henares ya tiene nuevo parador gracias a un proyecto arquitectónico extraordinario que ha logrado integrar un edificio de vanguardia en el huerto de un convento.

"No es sabio el que sabe dónde está el tesoro, sino el que trabaja y lo saca". La frase es de Francisco de Quevedo (1580-1645), madrileño y estudiante en Alcalá de Henares, localidad donde Paradores no sólo ha sabido dónde estaba el tesoro sino que lo ha trabajado y lo ha sacado. Estaba en el Convento de Dominicos de Santo Tomás de Aquino, edificio que ahora alberga las suites y zonas nobles del nuevo Parador. Rodeando el claustro se hallan las habitaciones especiales. En el huerto del antiguo convento es donde se ve ahora el trabajo quevediano: una laboriosa excavación ha permitido construir un edificio moderno para el resto de las habitaciones. Encima del edificio está El Jardín Tallado, de 3.000 metros cuadrados, donde se puede pasear o dedicar un rato a la lectura de obras firmadas por los premios Cervantes, que se fallan en Alcalá y que el Parador colecciona. El spa es una de las joyas; se accede por la escalera principal del convento y relajarse bajo sus bóvedas es una de las novedades a destacar. Y el tesoro se saca a la luz este mes, con 128 habitaciones que disponen de innovadores sistemas de luces y ventanales con vistas a la cuidada vegetación interior. El precio de una doble con terraza parte de 314 a la noche, y el de una habitación cuádruple (el Parador dispone de cuatro), de 224 a. La oferta se completa con restaurante propio más el que ofrece la Hostería de Alcalá, perteneciente también a la red de Paradores. Tanto el Convento como la Hostería forman parte del conjunto monumental designado Patrimonio de la Humanidad en 1998 (www.parador.es).