El Milán de Verdi

Eduardo Grund

Un recorrido por el Milán de Giuseppe Verdi ha de empezar por su centro espiritual, el Duomo, llamado por Mark Twain "un poema en mármol". Pero una metáfora casi más descriptiva sería la de "erizo de mármol", pues en su imagen exterior lo que más llama la atención del sorprendido observador son sus 135 pináculos y más de 2.400 estatuas de mármol pertenecientes a distintos periodos. Pero no es el único templo de Vedi. Otros lugares como el Teatro de la Scala o los largos pórticos de la Galleria Vittorio Emanuele II también son de imprescindible visita si se quiere conocer la ciudad de uno de los compositores de ópera italianos más importantes de todos los tiempos.