El Mar Muerto está en la últimas

La reserva de agua más salada del planeta, con un contenido de 350 a 370 gramos por litro, se encuentra en un grave peligro de desaparición debido al pronunciado descenso del nivel de su caudal –un metro cada año–, lo que ha provocado que haya perdido en los últimos tiempos un 30 por ciento de su volumen original.

El Mar Muerto, situado entre Israel y Jordania y considerado como el punto más bajo de la superficie de la Tierra, está padeciendo un intenso deterioro, según la organización ecologista Amigos de la Tierra, por el desarrollo turístico de la región, la construcción de infraestructuras viarias innecesarias y, sobre todo, por la desviación de las aguas del río Jordán, el caudal básico que alimenta el Mar Muerto, para irrigar enormes superficies de cultivos agrícolas, lo que ha hecho que la costa haya retrocedido hasta 600 metros con respecto a su extensión de hace veinte años. Los ecologistas exigen actuar con rapidez para salvar el Mar Muerto, que cada año recibe a miles de visitantes deseosos por flotar en sus aguas, mediante el establecimiento de una reserva ecológica en la zona que debería estar controlada y supervisada por algún organismo internacional como la Unesco.