El hotel más antiguo de Italia reabre en Florencia con acento español

Tras dos años de reformas y una Inversión de 7,5 millones de euros, el hotel que lleva más tiempo funcionando de forma ininterrumpida en Italia ha reabierto sus puertas en el centro de Florencia con marca española, NH Porta Rossa. Entre sus joyas figura la medieval torre Monalda, con vistas de 360 grados.

Rafael de Rojas

Cuando en una restauración se trata con un edificio con al menos seis siglos a la espalda, casi lo único que se puede hacer es ser respetuoso hasta el extremo. Eso es lo que ha decidido la cadena española NH con el NH Porta Rossa de Florencia (www.nh-hoteles.es), conservar todo lo que ha encontrado: objetos de familia (espejos o paragüeros), prototecnología hotelera (como un aparatoso secador de toallas), frescos de varios siglos o detalles constructivos medievales.

El que constituye el albergo más antiguo abierto de forma ininterrumpida en Italia ha estado dos años sometido a un rescate en el que ha habido que andar con pies de plomo. El resultado arroja curiosidades como la de las habitaciones con camas en el medio para respetar los frescos o los distribuidores llenos de elementos de anticuario, espejos de azogue fatigado en los que se han mirado siglos de caballeros o centralitas telefónicas contemporáneas de Graham Bell.

El palacio, vecino de la sede de Ferragamo y de la exclusiva vía de Tornabuoni, tiene tantas cosas que contar que dispone incluso de una guía turística en nómina. Datos como la historia de las familias que gestionaron el hotel, su nombre más antiguo conocido (Locanda del Cammello o Pensión del Camello), la primera fecha en la que se habla del hotel (1386), las distintas dataciones de los frescos (básicamente de entre los siglos XVI y XIX) o todas las historias relacionadas con la torre Monalda.

Esta torre medieval es la joya indiscutible de un hotel situado en pleno centro de la ciudad. Tras subir unos tramos de escalones y dejar atrás un saloncito y un baño con bañera de pata, se alcanza el dormitorio, en lo más alto. Sus paredes se han horadado de ventanas que dan al huésped una vista de 360 grados. Es la única torre con estas características y disfrutarla cuesta entre 300 y 500 euros por noche. No es la única habitación llamativa: la 120 (en la que se rodaba cine italiano de los años 70) y la 121 tienen algunos de los mejores frescos del hotel (la segunda, una impresionante escena del siglo XVIII en el techo). La 220 cuenta con una ducha tan amplia como una sauna romana. Además, casi cada habitación -especialmente las de los dos primeros pisos- exhibe las peculiaridades que parecen inseparables de un hotel tan vivido. El más vivido de todos.