El gusto por la "slow food"y la gastronomía de calidad

Una ciudad para los amantes de la gastronomía.

La patria del vermú -inventado por Benedetto Carpano en 1786-, los grissini (palos de pan crujiente) y los sabrosos gianduiotti o pralinés de avellana, amasados desde 1897 en Piazza Carlo Felice, no deja impávidos a los gastrónomos y amantes de la buena mesa. Los excelentes productos de su tierra, desde las exquisitas y caras trufas blancas de Alba a los reputados vinos con Denominación de Origen Barolo y Barbaresco, o los quesos de Bra y Castelmagno, le han supuesto a la cocina piamontesa un puesto de honor entre las regiones más tentadoras de Europa.
Un honor que reconocen tanto profesionales como aficionados. Desde 1996, el Lingotto acoge, del 26 al 30 de octubre de 2006, otra edición del Salone del Gusto (www.salonedelgusto.it); esta cita bianual lidera el llamado movimiento slow food, que reivindica la comida de calidad frente a la invasión de la comida rápida carente de cualidades nutritivas y organolépticas. La vecina villa de Pollenzo contribuye también desde 2004 a destacar el protagonismo de la gastronomía de la región en todo el mundo gracias a su Universidad de Ciencias Gastronómicas (www.unisg.it). Sus alumnos pueden realizar estudios universitarios, reconocidos por el Estado italiano, que les licencian en el arte de la alta gastronomía como expertos en todos sus sabores.