El corazón de Tallin

Jaime González de Castrejón

Cuajado de espesos bosques, lagos y marismas, y mayoritariamente plano, Estonia es el más septentrional y el más pequeño de los tres países bálticos, con poco más de 45.000 kilómetros cuadrados de superficie y unos 600 kilómetros de costa que prácticamente dibujan un ángulo recto, con una cara mirando al oeste y otra encarando el norte con abruptos acantilados. Ahora, el protagonismo que caracterizó a Estonia durante la Edad Media viene resurgiendo desde hace un par de décadas, como potente imán turístico. El cálculo anual de visitantes duplica ya al de la población local, siendo Tallin, de entre las tres capitales bálticas, la que mayor número de turistas extranjeros atrae.