El corazón de México

Ciudades sagradas, pueblos mágicos, volcanes activos, museos únicos, selvas donde quizá aún se esconde el jaguar y el misterio de unos bosques que cada año atraen a millones de mariposas monarca forman parte de los atractivos del Estado de México, que se despliega, como un penacho, en torno a la capital y ofrece al viajero algunos de los pueblos y lugares más bellos del país.

Guillermo Verduzco
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Foto: Adam Wiseman

El territorio del Estado de México es uno de los más singulares y hermosos del país, destacando también por su larga y fecunda historia. Ubicado en el centro de la República, dispuesto en los mapas como un penacho en torno a la capital del país, el Estado de México disfruta de la bendición de contar con una variada, rica y fértil geografía que ha facilitado, desde la Prehistoria, la vida del hombre. Se cree que sus territorios han estado habitados desde hace al menos 22.000 años. Una de las obras de arte más antiguas del mundo, el Hueso Sagrado de Tequixquiac, fue encontrada en el municipio del mismo nombre, uno de los 125 que conforman el Estado, y suma 20.000 años de antigüedad.

La abundancia de agua dulce, un clima templado y soleado y la fertilidad de la tierra propiciaron el establecimiento de numerosas culturas nómadas y recolectoras, cuyo paso por la historia ha sido eclipsado por la espectacularidad del sitio que los aztecas y otros pueblos de lengua náhuatl bautizaron comoTeotihuacán, la ciudad de los dioses. Aún hoy se desconoce la identidad étnica de los habitantes originales, pero se sabe que el gran apogeo de esta todavía hermosa ciudad tuvo lugar alrededor del sigo IV de nuestra era y que entonces alojó a más de 200.000 habitantes. Después de su total abandono, resurgió con nuevos pobladores.

En el sigo VIII se comienza a tener registro de la existencia delImperio Tolteca de Tula, que se asentó en el lugar de la deshabitada ciudad. La caída de Tula ocurrió debido a la llegada de diversastribus guerreras como los matlatzincas, los otomíes y los mazahuas, a los que siguieron, a partir del siglo XIII, los poderosos aztecas o mexicas, quienes en el transcurso de solo cien años construyeron uno de los imperios más grandes de la antigüedad, con capital en la fabulosa ciudad de Tenochtitlan, donde hoy se ubica la capital del país, Ciudad de México.

Teotihuacán es la zona arqueológica más famosa del Estado de México, pero no la única: el Estado cuenta también con otras 17 zonas arqueológicas abiertas al público, entre las que se encuentran Malinalco, cuyo centro ceremonial horadado en la montaña es único en México, y Texcoco, que tiene el honor de haber visto nacer a un importante personaje de la historia antigua mexicana: el emperador Nezahualcóyotl, el llamado Rey Poeta, de cuya época aún se conservan palacios, templos, baños, jardines y hasta los vestigios de un acueducto. La ciudad tiene también una importante herencia colonial, de la que destaca la Catedral.

La historia de laevangelización de Texcoco es una de las más interesantes del país. Después de la conquista de México-Tenochtitlán, el presidente de la municipalidad de Texcoco pidió a Carlos I, entonces monarca de España, el envío de sacerdotes misioneros y el emperador envió a tres franciscanos: fray Juan de Tecto, fray Juan de Ayora y fray Pedro de Gante. Este último decidió quedarse en Texcoco y fundar la primera escuela de Mesoamérica. Enseñó latín, castellano, sastrería, bordado, carpintería y tejido. También aprendió el náhuatl y escribió el primer catecismo en esa lengua para la enseñanza de la doctrina cristiana. En honor a este hecho, en la parte norte de la catedral se encuentra la Capilla de la Enseñanza o Capilla de Gante. De acuerdo con la cédula real emitida por el emperador Carlos el 9 de septiembre del año 1551 en Valladolid, Texcoco es la segunda ciudad más importante del continente americano. Cerca de Texcoco, en Tlalnepantla, conviven cuatro épocas en casi una perfecta armonía: la prehispánica, la colonial, la porfiriana y la contemporánea. Las zonas arqueológicas de Tenayuca y Santa Cecilia tienen una característica muy especial: en sus pirámides se encuentra por primera vez el llamado estilo azteca, que tiempo después sería usado para el imponente Templo Mayor, que se localiza en el centro de la Ciudad de México.

La importancia de las zonas arqueológicas, en especial Teotihuacán, rivaliza con la de las reservas naturales del Estado, en particular los santuarios de la mariposa monarca y los parques naturales que protegen el escenario de los grandes volcanes: el Nevado de Toluca y la eterna pareja formada por el Iztaccíhuatl y el Popocatépetl. También son relevantes los parques nacionales de El Desierto del Carmen y Bosencheve, las hermosas lagunas de Zempoala, las Grutas de la Estrella y el Salto de Tzumpantitlán (de 50 metros de altura). En la comunidad de Aculco es posible disfrutar de la presa Ñadó, lugar de una excepcional belleza que alimenta las Cascadas de la Concepción y del Salto de Tixhiñú, de 15 metros, con su espectacular paisaje de columnas de basalto que parecen extenderse hasta el infinito.

Aculco es uno de los 18 municipios integrados en el Estado en el programa de Pueblos con Encanto, que reúne localidades con unas curiosas leyendas, una fecunda historia y un entorno cuidado y atractivo. A esta lista se suman los cuatro municipios incluidos en la lista nacional dePueblos Mágicos: Tepotzotlán, Valle de Bravo, Malinalco y El Oro. Los 22 municipios destacan por sus atractivos y por el trabajo que han desarrollado para proteger y guardar su riqueza cultural. Todos cuentan con valores suficientes para reclamar la visita y su singularidad varía desde la fuerte influencia del pasado indígena, el gran legado del antiguo imperio colonial español, la preservación de tradiciones seculares y ancestrales o su importancia como lugares de acontecimientos históricos o naturales (la llegada de las mariposas monarca) en la vida de México.

Acolman, por ejemplo, posee un antiguo convento agustino, que alumbró la tradición y el sentido de las piñatas y que es una perfecta obra de arte arquitectónico de estilo plateresco. Temascalcingo y Villa del Carbón destacan por su arquitectura colonial y sus calles empedradas, su atmósfera de otros tiempos.Sultepec, Temascaltepec y Zacualpan muestran la riqueza de su pasado minero, deslumbrante en El Oro, en cuyo gran Teatro Juárez llegó a actuar el famoso tenor italiano Enrico Caruso, cuando en el Estado de México se extraía el oro más puro del mundo. Amanalco, Amecameca, Ayapango y Tlamanalco ofrecen su agradable clima para pasear por sus haciendas y conventos. En Ixtapan de la Sal y Tonatico son famosas las aguas termales, y en Metepec destaca el corredor turístico dedicado a las artesanías. Además, dos de estos pueblos forman parte de laLista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco: Aculco y Tepotzotlán, que acoge el Museo del Virreinato. Ambos constituían unas escalas importantes del Camino Real de Tierra Adentro, la ruta que enlazaba las minas de oro del centro de México con Zacatecas, al norte, y Santa Fe.

La capital del Estado, Toluca de Lerdo o simplemente Toluca, es una ciudad cosmopolita de casi dos millones de habitantes. No existen datos exactos sobre su fundación, aunque algunos autores indican el 19 de marzo de 1522 como la fecha, posible, de la creación del primer asentamiento por parte de unos pocos misioneros. En 1799, la villa de Toluca adquirió el rango de ciudad y en 1830 se convirtió en la capital del Estado de México. Constituye un importante centro industrial y comercial por su situación geográfica: en el corazón de la actividad económica del centro del país. En tiempos fue conocida en México como La pequeña Francia por ser una ciudad de bella arquitectura afrancesada.

La ciudad de Toluca cuenta con 18 museos importantes, que incluyen un Jardín Botánico alojado en un mercado de principios del siglo XX, con estructura de hierro, en cuyos ventanales el artista Leopoldo Flores ha creado el llamado Cosmovitral, un relato en acero y vidrio sobre el origen del hombre, la lucha del bien contra el mal, la luz contra la oscuridad y el eterno retorno de la vida. También hay que visitar Los Portales, el auténtico centro vital de la urbe, donde se multiplican las tentaciones gastronómicas, entre otras los bocadillos de chorizo toluqueño con chile y una considerable variedad de deliciosas tortas y productos típicos de la región.

El Estado de México es uno de los principales productores agrícolas del país, en especial de maíz y frijoles. No es una sorpresa entonces que los principales manjares de este bello Estado tengan su base en el maíz y los frijoles, reflejados en una enorme variedad de tamales, de todos los colores y sabores, que suelen estar acompañados con habas, garbanzos y carne de conejo, pollo o carnero. Es famosa la deliciosa barbacoa que se prepara en las comunidades deCapulhuac y Tenango del Valle, única por el sabor que adquiere en el horno; y famosos en el Estado son también los muy sabrosos chorizos rojos o verdes, las tortas toluqueñas y el excelente tompiate o queso de puerco. Alguna salsa típica requiere varios días para su elaboración. Este es el caso del mole en sus distintas variedades (rojo, negro y verde), que se sirve acompañando al pollo, con arroz, frijoles y tamales de sal, chile y manteca.

El cuidado, el cariño, el tiempo que se emplea en la cocina, en salsas como el mole, se aplica también a la producción artesana, en la que destaca este Estado. En Metepec hay más de 275 familias dedicadas a la artesanía. Es famosa en todo el mundo la cerámica de Metepec, conocida como "el árbol de la vida". También destacan los trabajos en plata de San Felipe del Progreso, los rebozos de Tenancingo, la obsidiana de San Juan Teotihuacán, la cerámica de alta temperatura de Temascalcingo y las alfombras y tapetes de Temoaya, anudados a mano por mujeres otomíes que emplean alrededor de cuarenta días de trabajo en producir un metro cuadrado de alfombra.

Un lugar único en el mundo. Y para concluir un viaje excelente por el Estado, nada mejor que acudir a algunos de los lugares especializados en relajación. Sitos perfectos para desconectar del mundo, como Malinalco, que es un municipio del sur del Estado. El pueblo es famoso por su tradición cultural, su enorme naturaleza y su sitio arqueológico. Es uno de los municipios con mayor biodiversidad en el Estado de México. Incluso se cree que en algunas de sus selvas todavía pueden habitar jaguares. Cerca de Malinalco se halla Valle de Bravo, destino vacacional preferente para los mexicanos desde hace décadas. Su hermoso lago representa una de las principales atracciones de la zona para practicar la navegación a vela, el windsurf o el esquí acuático. Son famosos los balnearios de Ixtapan de la Sal y los jardines y el lago junto a la antigua hacienda Panoaya, situada cerca de la reserva natural que aloja a los volcanes Iztaccíhuatl y Popocatépetl. En esta hacienda vivió durante un tiempo, de niña, Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana, luego conocida como sor Juana Inés de la Cruz, una de las grandes escritoras de la lengua española.

¿Por dónde empezar? El Estado de México presenta al viajero una miríada de opciones posibles, tantas y tan variadas que es posible que el afán de recorrerlas todas pueda producir algo de vértigo antes de afrontar el viaje por un Estado excepcional que posee ciudades sagradas, pueblos mágicos, volcanes activos, cascadas imponentes y el misterio de unos bosques a los que viajan cada año las mariposas desde Canadá para reanudar su relación con la vida. Un lugar único, en el corazón de México, que, por encima de todo, presume de su gente, la más hospitalaria del mundo, desde hace al menos 20.000 años: el Estado de México.

Teotihuacán, la ciudad de los dioses
Situada en un valle hermoso y rico en recursos naturales, Teotihuacán se transformó en la sede del poder de una de las sociedades mesoamericanas más avanzadas e influyentes en los ámbitos político, económico, comercial, religioso y cultural. Fue una de las más grandes ciudades del mundo antiguo y llegó a concentrar una población de 200.000 habitantes en el momento de su máximo esplendor, en el siglo IV de nuestra era. El área abierta hoy a las visitas tiene una extensión de unas 250 hectáreas, donde se concentran extraordinarios monumentos tales como la Ciudadela, el Templo de la Serpiente Emplumada, las famosas Pirámides del Sol y la Luna, el Palacio de Quetzalpapálotl y las edificaciones de la Calzada de los Muertos. Sus vestigios arqueológicos son visitados cada año por miles de personas, convirtiéndola en uno de los mayores centros de atracción turística del país. Teotihuacán fue declarada por la Unesco, en el año 1987, Patrimonio de la Humanidad.

Mariposa Monarca, espectáculo natural
Cada año, a finales del mes de octubre puede presenciarse en los bosques ubicados en el centro del país, en los límites del Estado de México y su estado vecino, Michoacán, un bellísimo espectáculo natural sin comparación en el mundo: la llegada de la mariposa monarca. Las mariposas viajan en colonias de más de 20 millones de ejemplares, llegan con el propósito de hibernar y reproducirse, y tapizan los árboles de oyamel con sus hermosos colores. Durante su migración desde Canadá recorren cada día una distancia aproximada de 120 kilómetros, aprovechando las corrientes de aire ascendente para impulsarse y planear. Después de cubrir más de cinco mil kilómetros de increíble recorrido, llegan finalmente a los cinco santuarios localizados en México. Todos ellos están ubicados dentro de la Reserva de la Biosfera de la Mariposa Monarca, que fue creada para proteger el entorno natural y hábitat de la mariposa -con una superficie total de 56.000 hectáreas- y declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 2008.

Toluca, la capital de los museos
Gracias a su alto nivel cultural, la capital del Estado de México, Toluca, ocupa el segundo lugar a nivel nacional en número de museos, recintos culturales y sitios históricos. Es imprescindible visitar el Museo de Bellas Artes, inaugurado en 1945. Fue edificado para servir como convento de las carmelitas descalzas y es una de las mejores construcciones de estilo neoclásico. Está compuesto de dos plantas que se comunican entre sí y en las que se exponen pinturas novohispanas de los siglos XVII y XVIII de diferentes artistas, así como colecciones de muebles y esculturas del virreinato. Un museo realmente singular en Toluca es el Jardín Botánico, que aloja el llamado Cosmovitral, una sucesión de vitrales que decoran las cuatro paredes de un antiguo mercado con estructura de hierro y que representan la creación del hombre, la dualidad entre el bien y el mal y el eterno retorno. Es una obra excepcional del pintor Leopoldo Flores Valdés, de quien también se puede admirar un bellísimo mural en las paredes del Palacio de Gobierno.

Volcanes, un turismo de altura
El Estado de México ofrece al viajero la rara oportunidad de acercarse, en su propio vehículo, cerca, muy cerca, del cráter del cuarto volcán más alto de México, el Nevado de Toluca, que se localiza a 45 kilómetros de la ciudad de Toluca, la capital del Estado de México. La zona donde se encuentra este volcán fue declarada Parque Nacional en el año 1937. Su cráter alberga las lagunas del Sol y de la Luna, dos hermosos cuerpos de agua de color turquesa en los cuales se han realizado algunos hallazgos arqueológicos de ceremonias sagradas prehispánicas. En este lugar se pueden practicar un sinfín de actividades deportivas como acampada, senderismo, bicicleta de montaña y escalada. También en el Estado de México se encuentran dos de los volcanes más famosos del país: el Iztaccíhuatl, apodado La Mujer Dormida debido a su forma, y el Popocatépetl, con 5.500 metros de altitud y glaciares perennes en su cumbre. Entre estos dos volcanes se encuentra el Paso de Cortés, por donde el conquistador extremeño entró al Valle de México.